Glamour y buen vino [09dic11]

[Escuchar A 120km por hora, de Carlo Coupé]

Me declaro fan irredento de este juego desde la primera vez que lo vi.
Y no sólo por su estética europea y decadente, glamourosa y nostálgica.

Tras un duro septiembre llegan las fiestas elegantes

Toscana es un sencillo juego (con meeples que beben vino) que combina la gestión de acciones con unas peculiares mayorías y una simple variación de precios del mercado, en una duración menor de 90 minutos. Si bien permite la programación de acciones a uno o dos turnos vista, no exige excesiva previsión, evitando la parálisis por el análisis. Un juego medio-ligero perfecto para una tarde relajada con gañanes o una velada cualquiera con amigos que no juegan habitualmente. Para mí, el mejor de la trilogía vitivinícola de 2010.

Este viernes David nos sorprendió volviendo a sacar a la mesa un juego considerado familiar, desaprovechando la ocasión de jugar un clásico HeroQuest aprovechando que Mr. ‘Odio los ameritrastos’ Cristian y Don ‘Ya soy mayor para juegos de niños’ José no pudieron presentarse. Y fue una gran decisión.
Al menos para Fran (que ganó in extremis porque no pude vender mis reservas de rosado) y para mí (que estuve a punto de desencadenar el fin de la partida por ingresos). En cambio David nos regaló varias veces la tercera de sus célebres frases: «Yo no sé jugar a este juego», quedando bastante descolgado en la puntuación final.

Se ha propuesto la variante de no permitir la duplicación de temporeros en cada campo, pero creo que en verdad no influye en el desarrollo del juego. Introduce la escasez artificial de vino (y sobre todo de agua), pero es uniforme para todos los jugadores. Aunque no me disgustaría especialmente jugar así, creo que meramente son ganas de pasarlo mal. Y para eso ya están los juegos de Feld.

Día del Gañán: Jose, Cristian, Jokin, Fran, David,

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Cocktel de Aliento de Dragón, Cerveza y Vinho (14-10-11)

Golfa atípica por lo complicado de encontrarle fecha y finalmente lugar. Nos reunimos en el Flamingo Lounge de los bravos, sin brava y sin bravita, para gastar mi día del gañán.

La verdad que sin tener mucho tiempo para prepararme juegos, opté por un eurogame ya conocido por todos y mi último filler adquirido.

Comenzamos con el filler para ir abriendo el apetito: The Red Dragon Inn.

A este juego le tenía muchas ganas, y es que me parecía muy divertido el tema, y que podía encajar perfectamente con nosotros si se daba el ambiente idóneo. La verdad que es un juego en el que hay muchas reglas interpretables y se crean situaciones que no aparecen contempladas en ellas, así que puede crear polémica y confusión. La partida comenzó un poco rara, con miradas que decían “qué coño es esto”, menos mal que luego se animó un poco y logramos reirnos incluso. El peor aspecto del juego es que los jugadores quedan eliminados, bien porque se han quedado sin pasta y la dueña de la taberna les echa a patadas a dormir a los establos, o bien porque se han emborrachado demasiado y hay que subirlos a sus habitaciones mientras que los demás jugadores y la tabernera se reparten su dinero. El juego es bastante sencillo y hay que meterse en el papel del que interpretas, jugando las cartas y proclamando a voz en grito el título de la carta, que son bastante divertidas. En la partida, Jokin se quedó sin dinero, mientras que David, Cristian y yo nos hartamos de alcohol hasta perder la conciencia. Al final de la partida, quedando Cristian y yo nada más, se dió una situación de las que no sabemos resolver y es que perdimos la conciencia los dos a la vez, con lo que no quedó claro quien era el ganador…. No sé si repetiremos, quizá la segunda partida sea algo mejor, ya que os conocemos las cartas y sus repercusiones.

Como segundo plato del día y ante el pavor de los demás, saqué a la mesa el Vinhos.

De verdad que no entiendo las razones que esgrimen para decir que este juego no les gusta. A mí me parece un GRAN eurogame, lleno de alma e interacción, en lo que todo funciona perfectamente y está integrado en reproducir la vida de unos viticultores. Al final de la partida pensé que habían disfrutado más del juego, pero se ve que no.

Se trata de un juego en el que tienes relativamente pocas acciones para montar tu imperio del vino, por lo que has de escoger cuidadosamente en lo que empleas tu turno y no malgastar el tiempo en hacer cosas que no optimicen tu jugada. La partida estuvo marcada por las buenísimas y las malísimas cosechas, así que hubo turnos con vinos de grandes valores, mientras que en otros, hubo que hacer grandes inversiones para llegar siquiera a producir. Por mi parte aproveché una de esas ocasiones de bonanza para hacer mi única exportación de la partida, en la que llegué a meter un vino de 12, y dos de 10, lo que me granjeó muchos puntos, ventas en cambio hice tres a lo largo de la partida, las primera obligada por el gran desembolso inicial en bodegas y viñedos, y las otras dos para subir en la cuenta bancaria y lograr los puntos al final de la partida por situación de dicha cuenta. Intenté no descolgarme demasiado en ninguna feria, incluso quedé por delante en una de ellas. Las acciones de bono que nos permiten los empresarios sólo las empleé un par de veces, una de ellas para comprar viñedo barato y otra para colocarme en el multiplicador 4x bodegas subterráneas. No tuve muchos vinos nunca, por lo que al final de la partida solo me quedaron dos para colocar en multiplicadores. Con todo ello me llegó como para hacer 105 puntos (la vez que más he hecho) y es que según juegas más, eres capaz de optimizar mejor.

Comparto las críticas sobre la acción innatural de poder retirar dos barriles de la misma zona de venta y meter por ello dos cubitos de Denominación de Origen en dos regiones diferentes, ya que no tiene ni pies ni cabeza.

Las demás objeciones que se dijeron ayer:

– Es muy complicado: Hombre, no es un juego familiar y requiere de varias partidas para dominarlo, en la primera vas muy perdido, pero ya a partir de la segunda empiezas a ver las cosas más claras.

– Es antinatural: No la comprendo, de verdad, un juego que rezuma alma por los siete costados y que lo único raro es lo comentado anteriormente.

– No es elegante: No sé porqué lo decís, a no ser que vuestra visión de la elegancia es el minimalismo…

– Tiene muchos minijuegos: Lo que tiene es maneras de resolver las cosas diferentes, no es lo mismo la exportación que la venta, pero es que el premio tampoco es el mismo, PV y dinero respectivamente.

En fin, como dije ayer, menos mal que tenemos el día del gañán y no os quedará otra que volver a jugarlo conmigo 😉

Aún así y con todo, me alegro de haber pasado la tarde con vosotros y muchas gracias al anfitrión por sus cervezas, agüita fresquita y frutos secos que amenizaron más la tarde.

Día del Gañán: Cristian, Jose, David, Jokin, Fran.

¿Por qué me gusta Toscana?

Porque tengo *varios* discos como éste en mi colección:

Music for cocktail parties, bachelor pads and adventures in time

Para disfrutar con ginger ale o un martini, vistiendo de impecable traje.