Travesía por el desierto y dos dobletes

No, no estamos muertos, pero tampoco estamos de parranda. Podemos decir, que este verano ha sido sin duda el más duro de la era simia. Las obligaciones labo-familiares os han mantenido alejado de las mesas de juego. Con algunas honrosas excepciones, como la visita de Fran a las TDN, prácticamente hemos pasado un mes de agosto en blanco, y julio no fue mucho mejor, aunque tuvimos sendas golfas a cinco. Claro, que para eso prácticamente uno de nosotros tuvo que emigrar a otro continente… Pero dejemos de hablar del pasado, y tampoco hablaremos del futuro que este año se me antoja duro con un 40% de simios en jaque.

Yo he venido a hablar de mi libro, es decir, de los dos dobletes que me he marcado en las dos últimas semanas tirando de las quedadas en casa de Frescology. Aprovechando una extraña alineación de los astros y de la amabilidad de los chicos de ASJM, he podido empalmar una quedada de tarde con una golfa dos veces seguidas.

En la primera sesión en casa de Frescology jugamos a un clásico de Wallace, el London. Un juego que me encanta y del que hemos debatido ya demasiadas veces. Es un buen filler pesado para dos o tres personas. Es relativamente solitario, aunque hay lucha por los barrios y alguna carta que otra. Otro punto negativo, es que es relativamente lineal en la estrategia, es decir, el ciclo de construir barrios hasta tener 9 cartas, bajar 5 cartas, correr la ciudad, y vuelta a empezar. En cualquier caso, me encanta. Y tiene préstamos. Que más se le puede pedir. Como recomendación, hay dos gen G altamente recomendables.

– Cada carta descartada al final de turno por tener más de 9 cartas da un punto de pobreza. Esto se carga la estrategia de robar infinitas cartas y correr la ciudad hasta el final, pero en nuestro grupo nos parece una estrategia aburrida y anticlimática.

– Para dos jugadores, si no se hace nada, se hace demasiada larga la partida. Para acortarla, hay una variante en la bgg que es espectacular. Simplemente, cada vez que un jugador construye un barrio, además de su edificio construye un barrio de un jugador fantasma y quita del mazo tantas cartas como diga el barrio del jugador fantasma. Esto consigue dos cosas, primero, sacar del juego cartas de las tres eras sin tener que hacerlo a priori, por lo que no sabes que se ha sacado y todas las partidas son iguales. Lo segundo, que cada jugador construye 5 barrios, los mismos que en una partida a 4.

Después saqué mi fula. Mi frikada comprada un japonés que no hablabla inglés, el Trick of the Rails, también conocido como el Fula of the Rails. Es básicamente una mezcla entre el tute y el 1830. ¿Cómo se te ha quedado el cuerpo? Es un juego confuso, en el que cada baza sirve para conseguir acciones, o desarrollar las vías y trener de cada una de las 6 compañías. Como cada baza es diferente, es un carajal, sobre todo las primeras partidas. Es un gran filler para jugones, con opiniones encontradas en función de la cantidad de alcohol en sangre.

Fula of the Rails

Esa mismo día, en la sesión golfa jugamos el flamante Brugge Jose, perfectamente tuneado en castellano. Me parece un gran juego, de peso, duración y complejidad similar al Notredamme o al San Petersburgo. Tienen razón tanto Franmoli como Javi Santos. Es caótico y aleatorio, pero además, es muy divertido. A ver si baja de precio, que en inglés es una pasada.

Igual pero en castellano

En mi segundo doblete, el menú fue extremo. Dos rarezas, una recien salida de Kickstarter y otra viejuna fuera de impresión. Primero jugamos un Ground Floor, un juego de gestión de recursos y colocación de trabase inicia jadores en el que cada jugador lleva una spin-off recien creada y tiene que convertirse en una gran multinacional. El objetivo es ser lo más grande posible, es decir con todos los departamentos de I+D, marketting y otras cosas posibles. Las mecánicas están bastante bien inspiradas en el mundo empresarial, es decir, tiene cierta alma.

Construyendo el downtown

Es un juego duro y pesado, quizás algo largo, tanto que no pudimos terminarlo antes de que llegaran los refuerzos para jugar la sesion golfa un clásico raruno de Wallace, el Príncipes del Renacimiento.

Juegazo

Juegazo. Con todas las letras, y eso que es de subastas. Pero un juego que se juega en dos horas con 6 jugadores que no lo han jugado nunca, es simplemente una joya. Es de invertir y de guerrear. Tiene dados. Sólo le faltan los préstamos. Ójala lo vuelvan a editar, por que me encantaría tenerlo. Ya se hizo una reseña en nuestro blog.

Altamente recomendable.

¡¡¡Muchas gracias a todos!!!

Gracias a todos los que directa o indirectamente nos leeis. Con menos de un año de vida del blog, y menos de 6 meses “abierto al público”, hoy hemos alcanzado y superado las 10.000 visitas a este patio de vecinos.

Lo importante es que seguimos con ilusión y ganas, y mientras los niños, las mujeres y el tiempo lo permitan, seguiremos generando “basura online” a cascoporro.

Muchas gracias de nuevo.