De hospital a hospital pero entre medias mi día del gañán

Antes de que Teresa estuviese embarazada, jamás me pude imaginar que iba a ser una movida de cólicos nefríticos, piedras del tamaño de un cubito del Carolus Magnus, infecciones de orina, estrujamiento de riñones, vejiga y uréter por parte del bebé…

Llevo 12 días de continuos sobresaltos con motivo del embarazo que ya está en la recta final, Teresa ha estado ingresada 6+2 días en el hospital y aún no está recuperada del todo. Por un momento mi día del gañán fue aplazado cayendo la responsabilidad de manera precipitada nuevamente a Jose, pero la providencial llegada de mi suegra a casa tranquilizó a la brava y me dio luz verde para ir a Almensilla. Como no sabía el tiempo que iba a poder estar en el Palacete de Fran, porque en cualquier momento podría recibir una llamada de teléfono comunicándome que volvíamos al hospital, la cosa fue de ir sacando juegos de una hora…

En mis días en el hospital maté parte de mi tiempo allí haciéndome un Print & Play (qué tiempos aquellos) de Medici, un juego de 1995 (!) de subastas del “amigo” Knizia. A pesar de los comentarios jocosos que despertó mi vuelta a las manualidades, creo que el rediseño es mejor que la edición de Rio Grande Games. Comparen ustedes mismos:

 

La última edición de Rio Grande presenta una variación en el tablero en las posiciones superiores se le otorga 5 puntos al que se sitúa en el tercer peldaño más alto, pero el juego original no era así.

Medici es un juego muy rápido, se juega en 30 minutos, se trata de subastar lotes de 1 a 3 mercancías de 5 tipos diferentes. La subasta es a una ronda y, como en Goa, el jugador en turno tiene la última palabra. La gracia es que en tu barco sólo caben 5 mercancías, así que hay que ser muy cuidadoso con las mercancías que metes en el casco de tu barco porque van a ser 15 en toda la partida. La moneda con la que se pagan las subastas son los propios puntos de victoria.  Hoy en día este juego se puede considerar un filler, creo que merece la fama que tiene y tras varias partidas y, cuando todos los jugadores sepan el valor relativo de cada lote en cada momento, puede ser muy gañán y con finales ajustados. Me parece un buen juego de relleno para cuando un viernes acabamos a las 20:30 y aún tenemos ganas de una más. A hacerle compañía a Meuterer, Palastgeflüster,…

Con el buen sabor de boca, mío al menos, pasamos al segundo plato, iba a ser un El Capitán que me había llegado el mismo viernes por la mañana del que tenía empolladas las reglas. Pero ese Urland llevaba desde Essen esperando su oportunidad y desde que en Jerez sufriéramos un aborto en medio de su estreno con esa técnica que desde entonces se bautizó como “hacer un Seldonita” el juego estaba ansioso por ser estrenado. Así que sacamos el Urland y lo sufrimos, es una pena que un juego tan bonito sea un caos total y se quede en un precioso juego malo.

También hay que decir que la noche antes me releí el reglamento para no cometer errores, y estos no se cometieron pero si es cierto que en muchos casos hasta que no llegábamos a una situación determinada no me acordaba que había omitido explicar las resoluciones de ciertas situaciones y que no las tenía frescas del todo a pesar del repaso que le dí (Pánico, Puntuación Final,…).

Lo mejor, que al menos fue mucho más corto que su hermano mayor, el Ursuppe, lo que hace que en un día tonto se le pueda dar otra oportunidad. En este caso me parece lo contrario, es decir, me dio la sensación de que era demasiado corto (eso me hizo quedarme con una sensación de Comuni). Parece un juego a medio cocinar, con cosas muy innovadoras pero llevadas a cabo de manera caótica y desequilibrada. Pareció que los últimos jugadores tenían mucha desventaja.

Por el precio que me costó y por lo bonito que es, creo que se quedará en casa como pieza de coleccionista, ya que ese erizo que me dibujó en la caja Doris Matthäus tiene un valor especial. Si al final, hasta quizá con una pequeña dosis de gen G, Urland se puede salvar 😛 .

Como Teresa no me llamaba con malas noticias, aún quedaba tiempo para otro filler: Sobek. Juego prescindible de Bruno Cathala ya que no aporta casi nada nuevo como para que merezca la pena tenerlo… Es rápido y divertido pero sólo durante la primera ronda. En la tercera ronda ya te hastía sacar más cartas… El principal problema del juego es que una partida son tres rondas exactamente iguales y la puntuación acumulativa, como dijo Jose, podemos apuntar en la BGG que hemos jugado tres partidas. Medici también fueron 3 rondas, pero la posición en la que quedabas en la anterior afectaba a la estrategia para la siguiente. Aquí no, aquí únicamente sumas los puntos de cada ronda y el global más alto decide el vencedor… No es suficiente para como para mantenerlo en la colección porque siempre hay fillers mejores y más divertidos que sacar a la mesa, así que al hilo de venta. No basta ni el hecho de que haya desbancado al Goa como “Best – Insert – Eveeeeer”.   

En definitiva, un día del gañán raro, el próximo es muy posible que sea ya en calidad de padre, pero trataré de sacar un juego más exigente.

Día del gañán: José, Jokin, David, Fran, Cristian.

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