El primer plan de 5 años de Stalin

Después de un tiempo, ya era hora de sacar a la mesa un clásico de las golfa, el AoI de nuestro querido Wallace. Es un juego del que hemos discutido hasta la saciedad en este blog, así que no le dedicaremos demasiado tiempo. El caso es que había hecho uno de los mapas de Claude Sirois, el apasionado del AoI que diseñó el magnífico mapa para dos jugadores de Los Grandes Lagos.

Una de las cosas que más me gustaba del AoI es la posibilidad de tener diferentes mapas con pequeñas diferencias que le dieran vidilla al juego, así que he seguido el desarrollo de los mapas de Claude en la bgg con interés. La historia es que el mapa de dos jugadores funcionaba realmente bien, con un sistema de orden de turno muy simpático y una duración muy ajustada. Tenía un par de reglas que lo hacían interesante. Borracho de éxito, no ha sacado un nuevo mapa, si no tres, Sudáfrica, Rusia y Bélgica. Casi nada. Intentó autopublicar los mapas con una preorder en la bgg. Necesitaba creo que apenas 100 interesados, y no pudo conseguirlos con un único post en la bgg. No hace falta decir que los gastos de envío y las aduanas (sobre todo) hacían imposible comprarlos desde aquí (aunque lo estuve considerando).

Yo me lei las reglas y el de Sudáfrica no tenía ni pies ni cabeza, pero el de Rusia prometía mucho, así que le hice un P&P. Lo preparé hace no se cuanto tiempo, así que Claude ha sacado no una, si no dos versiones nuevas. Mi P&P estaba obsoleto, pero lo jugamos igual.

Última versión del mapa. Nada que ver con el mío…

El mapa es para 4 o 5 jugadores, aunque la partida fue a 3 jugadores (Fran y Jose fueron los sufridores) por lo que sobraba un poco de espacio. Jugamos con las tres reglas caseras acostumbradas, préstamos tipo London, 1PV por cada vía de tren y la acción dobre costaba dos cartas.

El mapa de Rusia tenía varios detalles, siendo lo más importantes que había una serie de cartas que presentaban los intereses del gobierno que se podían utilizar para construir nuevas industrias ganando 1PV (y además la carta, que es media acción), una única zona para construir cajas (que encima daba PV de bonus), y la más gorda, que no se podía comprar en el mercado exterior mientras hubiera algún recurso en cualquier parte del mapa y además nunca se vendía los recursos a ese mercado.

La primera regla aceleraba la partida (algo parecido a lo que pasaba en el mapa de Japón pero mejor implementado), la segunda estaba simplemente rota (ya la ha cambiado) y la tercera la interpretamos mal, pero para mi fue sin duda la más interesante. La idea es que si hay una mina perdida en el mapa, hasta que no se termine con todos los recursos de esa mina, no se puede acceder al mercado externo (hay que fomentar el desarrollo local camarada). Ese cambio dio muchos quebraderos de cabeza a los pobres playtestes, pero le daba una importancia sin precendentes a las minas de hierro y carbón (normalmente son bastante poco rentables). A mi me gustó mucho.

Obviamente hicimos comunis a dolor. Hice algunas preguntas a Claude en la bgg y para variar la habíamos liado parda. Pero vamos, que la partida estuvo genial, y la regla de la limitación de uso del mercado exterior es genial. La volveremos a probar.

Por cierto, se me olvidaba, al final Claude ha conseguido engañar a los del bgg para vender sus mapas en su tienda con el beneplácito de Wallace. Yo compraré sin duda los mapas de Rusia y Bélgica (también para dos jugadores), que tienen buena pinta.

Portada horrorosa

Hablando con Claude me entra la duda de si jugamos bien, por que siempre está hablando de subir o bajar una peseta el coste de las industrias, y en nuestras partidas eso tiene importancia cero en comparación con ocupar un espacio. Pero bueno, que le vamos a hacer. Quizás un día podemos probar a jugar con la reglas originales, aunque dudo que merezca la pena usar los préstamos iniciales y el dinero de las vías es despreciable en cualquier caso, pero si un amante del juego lo piensa, habrá que probarlo.

Para terminar, jugamos un Yspahan. Fue un poco desastre, ya que Fran y Jose no sabían jugar y tampoco les interesaba demasiado. Para olvidar. Un gran filler para tres simios: Sisan, Jokin y yo.

Día del gañán: Jokin, Cristian, Fran, Jose, David

La farándula en Córdoba

Este fin se semana pasado tuvo lugar el que para mu gusto es el evento más importante nacional relacionado con los juego de mesa, el Festival de Juegos de Córdoba, de mano (entre otros) de la asociación Jugamos Todos. En este festival se junta la mayor parte del gremio especializado como distribuidoras, editoras, tiendas, diseñadores noveles y por supuesto jugones, muchos jugones. Pero además hay gente jugando, muchas veces por primera vez. El sábado por la noche, estaban todas las mesas de juego llenas. Enhorabuena a la organización.

Por nuestra parte, montamos un comando simio (Fran, Cristian y servidor) para hacer una incursión de un día. Aparecimos el sábado temprano por la mañana justo para desayunar en el Puerto Rico. Un clásico. En general, en Córdoba se juega menos que por ejemplo en las Meeting o en Zona Lúdica, sin embargo, en Córdoba se vive la farándula como en ningún sitio.

Al llegar nos sentamos con Javi Santos en el stand ganador del festival, el de Ludonova, flamante ganador del JdA de este año. Acudimos a su mesa como abeja a la miel al ver dos flamantes prototipos que estaban probando durante el festival. Hay que tener en cuenta que el jugón ya no le vale con jugar a juegos buenos, no le vale ni siquiera jugar al último juego bueno publicado, necesita jugar y probar los juegos que todavía no se han publicado… Así somos. Si es un prototipo tiene un +1. El prototipo que probamos es un abstracto del señor X. Nada a mi no me gustó mucho, pero supongo que los abstractos tienen su público.

Biblio se nos unió para intentar probar el segundo prototipo del señor Y, que ya lo había jugado y le gustó mucho. Haciendo tiempo, nos sentamos con el Capitán Badajoz para probar uno de los nuevos juegos 100$ español, el Northwest Passage Adventure. No os cortéis, pasaros por la bgg y darle una buena puntuación 😉

Es un juego de carreras con mucha alma. Cada jugador pilota un barco intentando cruzar el paso del nor-oeste, entre islas, icebergs aguas limpias. Está muy cerrado, con unos componentes estupendos (lástima que no se pudieran comprar los 4 barcos de madera…) y un diseño espectacular. Gana por supuesto el primero que atraviesa en paso, y tiene un sistema en el que se va montando el mapa a medida que los jugadores avanzan que es muy simpático. Como única crítica el precio, pero supongo que es difícil competir siendo una editorial independiente.

El último juego de gen X

También jugamos clásicos como el Snow Tails, el Caylus y el Last Train to Wensleydale esperando a probar novedades. Por la tarde, tras un buen bocata, asaltamos la isla de Libertalia (alguno de nosotros dos veces), de otro de nuestros diseñadores fetiche, Paolo Mori. ¿Me gustó? Un poco rollo que se tengan que jugar 3 rondas. Son todas iguales/parecidas. Bueno, es de piratas, y eso tiene un +1 también.

Para terminar la tarde, el plato fuerte, el prototipo del señor Y. Juego con mineros, trenes y algo parecido a préstamos. No podía ser malo.

Bajando a la mina

Juegazo del día, de los que me gustan a mi. Un juego con algo de chicha y algo de alma. Hay que conseguir licencias de minas, contratos, bajar a por los minerales y transportarlos. Tiene un sistema novedoso en el que cada jugador tiene unos ciertos puntos de acción, pero que los puntos que cuesta cada acción va variando a lo largo del turno. Elegante y tenso. Al final de la partida, hasta rellenamos una “encuesta” para Eggerspiele dando nuestra opinión. ¡Qué nos gusta la farándula!

Para terminar un par de cervezas de despedida de nuevo en el Puerto Rico con Pedrote y Biblio charlando sobre la industria de los juego de mesa y el poco PIB que mueve… Espectacular.

En resumidas cuentas, un gran viaje. Hacía cuatro años que no pisaba el Festival, pero desde luego me han dado ganas este año de volver el año que viene, e incluso, de hacer noche.

18XX de bolsillo

Los 18XX han atraido cierta atención simia en los últimos tiempos. Dos partidas (no terminadas) al 1830 dan buena prueba de ello. Desde entonces el Poseidon ha entrado en nuestra colección, se ha desempolvado el 1853 y se ha buscado por la red por 18XX de iniciación para ir aprendiendo. Por que los 18XX no son fáciles de jugar. En absoluto.

Buceando por la red, me encontré con el 1800, sin duda el más pequeño de la familia. El mapa (de sorprendente parecido con Andalucía) entra en un A4 y tiene espacio para apenas dos o tres compañías (tiene dos versiones). Como dicen en la bgg, más que un juego es un juguete. Una compañía por jugador, pocas vías que poner, trenes que se quedan obsoletos rápidos y unos pocos detalles más para un juego que se termina en algo menos de dos horas.

1800 en Almensilla

No es un 18XX propiamente dicho. Cada jugador sólo controla una compañía, por lo que muchas jugadas del mercado de acciones no aparecen. Sin embargo, creo que es un juego de lo más simpático para introducirse en estos juegos. Conceptos básicos como la obsolescencia de los trenes, la rentabilidad de la inversión, la utilidad de las empresas privadas e incluso algunas jugadas de manipulación del valor de las acciones sí que aparecen en este mini juego.

Jugamos Cristian, Fran y yo en una golfa con presencia de niños limitada si no recuerdo mal. A Cristian no le convenció, a Fran sí (tanto que repitió en Mollina). A mi me gustó bastante. Una partida en la que Fran se impuso con una política agresiva de compra de trenes.

Volvimos a jugarlo en Zona Lúdica y me volvió a gustar, aunque está claro que es un juego que quizás no tiene demasiado recorrido, es decir, no se que tal aguantaría jugarlo varias veces seguida…

Día del gañán: Jose, Jokin, Fran, Cristian, David.

De hospital a hospital pero entre medias mi día del gañán

Antes de que Teresa estuviese embarazada, jamás me pude imaginar que iba a ser una movida de cólicos nefríticos, piedras del tamaño de un cubito del Carolus Magnus, infecciones de orina, estrujamiento de riñones, vejiga y uréter por parte del bebé…

Llevo 12 días de continuos sobresaltos con motivo del embarazo que ya está en la recta final, Teresa ha estado ingresada 6+2 días en el hospital y aún no está recuperada del todo. Por un momento mi día del gañán fue aplazado cayendo la responsabilidad de manera precipitada nuevamente a Jose, pero la providencial llegada de mi suegra a casa tranquilizó a la brava y me dio luz verde para ir a Almensilla. Como no sabía el tiempo que iba a poder estar en el Palacete de Fran, porque en cualquier momento podría recibir una llamada de teléfono comunicándome que volvíamos al hospital, la cosa fue de ir sacando juegos de una hora…

En mis días en el hospital maté parte de mi tiempo allí haciéndome un Print & Play (qué tiempos aquellos) de Medici, un juego de 1995 (!) de subastas del “amigo” Knizia. A pesar de los comentarios jocosos que despertó mi vuelta a las manualidades, creo que el rediseño es mejor que la edición de Rio Grande Games. Comparen ustedes mismos:

 

La última edición de Rio Grande presenta una variación en el tablero en las posiciones superiores se le otorga 5 puntos al que se sitúa en el tercer peldaño más alto, pero el juego original no era así.

Medici es un juego muy rápido, se juega en 30 minutos, se trata de subastar lotes de 1 a 3 mercancías de 5 tipos diferentes. La subasta es a una ronda y, como en Goa, el jugador en turno tiene la última palabra. La gracia es que en tu barco sólo caben 5 mercancías, así que hay que ser muy cuidadoso con las mercancías que metes en el casco de tu barco porque van a ser 15 en toda la partida. La moneda con la que se pagan las subastas son los propios puntos de victoria.  Hoy en día este juego se puede considerar un filler, creo que merece la fama que tiene y tras varias partidas y, cuando todos los jugadores sepan el valor relativo de cada lote en cada momento, puede ser muy gañán y con finales ajustados. Me parece un buen juego de relleno para cuando un viernes acabamos a las 20:30 y aún tenemos ganas de una más. A hacerle compañía a Meuterer, Palastgeflüster,…

Con el buen sabor de boca, mío al menos, pasamos al segundo plato, iba a ser un El Capitán que me había llegado el mismo viernes por la mañana del que tenía empolladas las reglas. Pero ese Urland llevaba desde Essen esperando su oportunidad y desde que en Jerez sufriéramos un aborto en medio de su estreno con esa técnica que desde entonces se bautizó como “hacer un Seldonita” el juego estaba ansioso por ser estrenado. Así que sacamos el Urland y lo sufrimos, es una pena que un juego tan bonito sea un caos total y se quede en un precioso juego malo.

También hay que decir que la noche antes me releí el reglamento para no cometer errores, y estos no se cometieron pero si es cierto que en muchos casos hasta que no llegábamos a una situación determinada no me acordaba que había omitido explicar las resoluciones de ciertas situaciones y que no las tenía frescas del todo a pesar del repaso que le dí (Pánico, Puntuación Final,…).

Lo mejor, que al menos fue mucho más corto que su hermano mayor, el Ursuppe, lo que hace que en un día tonto se le pueda dar otra oportunidad. En este caso me parece lo contrario, es decir, me dio la sensación de que era demasiado corto (eso me hizo quedarme con una sensación de Comuni). Parece un juego a medio cocinar, con cosas muy innovadoras pero llevadas a cabo de manera caótica y desequilibrada. Pareció que los últimos jugadores tenían mucha desventaja.

Por el precio que me costó y por lo bonito que es, creo que se quedará en casa como pieza de coleccionista, ya que ese erizo que me dibujó en la caja Doris Matthäus tiene un valor especial. Si al final, hasta quizá con una pequeña dosis de gen G, Urland se puede salvar 😛 .

Como Teresa no me llamaba con malas noticias, aún quedaba tiempo para otro filler: Sobek. Juego prescindible de Bruno Cathala ya que no aporta casi nada nuevo como para que merezca la pena tenerlo… Es rápido y divertido pero sólo durante la primera ronda. En la tercera ronda ya te hastía sacar más cartas… El principal problema del juego es que una partida son tres rondas exactamente iguales y la puntuación acumulativa, como dijo Jose, podemos apuntar en la BGG que hemos jugado tres partidas. Medici también fueron 3 rondas, pero la posición en la que quedabas en la anterior afectaba a la estrategia para la siguiente. Aquí no, aquí únicamente sumas los puntos de cada ronda y el global más alto decide el vencedor… No es suficiente para como para mantenerlo en la colección porque siempre hay fillers mejores y más divertidos que sacar a la mesa, así que al hilo de venta. No basta ni el hecho de que haya desbancado al Goa como “Best – Insert – Eveeeeer”.   

En definitiva, un día del gañán raro, el próximo es muy posible que sea ya en calidad de padre, pero trataré de sacar un juego más exigente.

Día del gañán: José, Jokin, David, Fran, Cristian.

Through the Ages

Esta tarde, mientras #Ned le cascaba tres goles a #Uru, se improvisó una miniquedada del gañán en Almensilla con un Through the Ages turno uno a tres contendientes.

No es un juego ligero, pero tampoco es especialmente duro. O quizá es que los que desperdiciamos nuestra juventud con el Civilization y el Master of Orion estamos ya habituados a pensar en comida / ciencia / recursos / cultura / población.

De manera similar al Rise of Empires que probamos (y del que todavía estamos esperando reseña), el juego avanza por turnos a lo largo de tres eras del desarrollo de la civilización: La antigüedad y edad media, la época de las revoluciones (sociales, industrial…) y la era de la información y la reducción de distancias.
Las cartas (edificios, tropas, personajes históricos) de cada era mejoran a los precedentes, de manera que la lucha por mejorar es constante, pero no todo el árbol tecnológico está disponible para todo el mundo, y los elementos que no sean elegidos por ningún jugador acaban siendo descartados en un par de turnos, lo que encarniza aún más la competición por la mejor carta y da mayor protagonismo a una adecuada toma de decisiones y asignación de acciones por turno.

Es un juego muy atractivo (menos el de Fran, vestigio de su ya lejana época de prinanplei chusco) en el que o bien mueres por A/P y matas el juego contigo o disfrutas mucho llevando a tus ciudadanos a la gloria, porque te lo plantees como te lo plantees, siempre te van a faltar recursos, acciones y población para hacer todo lo que quieres llevar a cabo.

Sólo le vi dos pegas.
La primera es inherente a todos los juegos de desarrollo a lo largo de un tiempo establecido, y es que la variedad de cartas de evento y personajes egregios, por pequeña que sea, siempre es demasiado grande como para tratar de saber claramente en la primera partida qué cartas coger y cuánto pagar por ellas. Afortunadamente eso se soluciona con partidas subsiguientes, aunque la variación en el momento de aparecer las cartas impida llegar a la partida con una estrategia preestablecida.

La segunda desluce un poco más el juego, ya que en la práctica limita las posibles estrategias a seguir a solamente una: tratar de subir todos tus valores parejos sin dejar descolgado ninguno. Nada de centrarte en la ciencia para avanzar mucho mientras otro se dedica a crear un ejército, porque ambos estarían metalizados (y el del ejército puede hundir al militar con un par de ataques, pero el científico no puede hacer nada contra las hordas del vecino).
Pero no basta con tener tus niveles de ejército / recursos / ciencia / cultura parejos, sino que *han de ir subiendo parejos*. En un Knizia puedes ir a machete a por un recurso y luego centrarte en el que tienes más bajo para, llegada la hora del recuento, tenerlo en un nivel aceptable. Aquí, en cambio, quedarte descolgado en uno de ellos puede suponerte tener que abandonar la partida. Si no tienes comida de sobra para poder aumentar tu población da lo mismo lo eficiente que sea tu pueblo, que acabará hundido en la más vil miseria el próximo cambio de era…

Veredicto: Deberíamos jugarlo más a menudo y no perder el tiempo en calzarnos chuscos los unos a los otros.