Los gañanes del renacimiento

No sé si el motivo son los 20 días de sequía lúdica que sufrí en silencio tras mi operación de extirpación de mi fistula perianal que me impide sentarme, o si el juego es tan bueno como me pareció, lo que si sé es que el pasado Sábado disfrute como un mono (por algo soy un simio) jugando a uno de los pocos juegos de Wallace que nos quedaban por probar: Princes of the Renaissance.

En PotR hay 5 colores correspondientes con 5 ciudades de Italia (Nápoles, Roma, Florencia, Milán y Venecia), pero los jugadores no representan esos colores, ¿cómo en los juegos de Knizia? No ¿Cómo en los juegos de acciones de compañías ferroviarias? Si. Los jugadores representamos familias de ciudades menores (Perugia, Urbino, Rimini, Bolonia, Ferrara y Mantua). Al comienzo del juego, cada jugador escoge una de estás familias que tiene una habilidad especial y que viene representada por una loseta.

Algunos Personajes                                           Personajes que representan los jugadores

Las ciudades contratarán a estas familias para encabezar los ejércitos de las guerras que se declaraban constantemente entre ellas. Resumen histórico: los españoles por aquél entonces estaban terminando de echar a los musulmanes de la Península Ibérica, mientras los italianos se daban de ostias entre ellos. ¿Creías que el Renacimiento italiano sólo fue cuadros y esculturas? Pues hubo sangre y traiciones a mansalva.

PotR durante las 3 rondas (décadas entre 1470-1500) que dura la partida, gira entorno a estas guerras entre ciudades italianas, habrá 4 ó 5 por década dependiendo del número de jugadores, aunque este número se puede ver alterado por la activación de eventos que cancelan automáticamente (veto) una guerra tras declararse. En otros casos habiéndose llegado al límite superior de guerras permitidas por década puede haber una más si un jugador juega un evento concreto.

El track de guerras

En el juego hay dos divisas diferentes, dinero e influencia. Como en casi todos los juegos, es importante llevar un balance entre ambas porque si te quedas muy atrás en una de ellas las pasarás canutas, de formas distintas pero canutas igualmente.

El dinero sirve para comprar ejércitos y adquirir losetas de “acciones de compañías” en subastas. El precio de salida de las “acciones” es el doble del valor de prestigio de la ciudad a la que pertenece dicha loseta, así que comprar losetas de las ciudades con más prestigio cuesta más dinero, pero dará más puntos si todo termina como está así, aunque tened por seguro que el panorama cambia a lo largo de la partida.

La influencia por su parte sirve para ser el condotiero, el líder, de una guerra entre dos ciudades (como atacante o como defensor) y para adquirir algunas “acciones de compañías” especiales que se subastan con influencia.

¿Y que es eso de las “acciones de compañías”? son losetas de cada ciudad que tienen dos finalidades, por una parte valen puntos de victoria en función del  valor de prestigio de la ciudad a la que pertenece al final de la partida. Por otro lado tienen un efecto permanente o de un uso por ronda que te da una cierta ventaja (más dinero, un modificador a tu ejército, robar influencia a otro jugador,… ).

Algunas losetas de ciudades.

No lo dije antes pero para ser condotiero, se realiza una subasta que se paga con influencia ¿Y que obtengo yo por luchar por una de las dos ciudades? Si ganas obtienes una corona de laureles como guerrero victorioso que otorga al final de la partida 1, 3, 6, 10, 15… PV’s en función del número de coronas que obtengas. ¿Sólo eso? No es poco, pero además, el condotiero de cada bando, nada más que por participar en la guerra recibirá al inicio de la siguiente década tanta pasta como el valor del prestigio de la ciudad a la que apoya en el momento de la batalla (aunque finalmente sea el bando perdedor). Por tanto una forma de financiarte es pelear, aunque te cueste influencia. También declarar una guerra tiene ventaja porque la ciudad que gana la batalla sube en uno el prestigio y mientras que la que pierde baja en uno, haciendo subir/bajar el valor inicial de las losetas “subastables” de dichas ciudades. En resumen, el que declara la batalla decide qué dos ciudades van a luchar por su prestigio pudiendo hundir a una en la que otro jugador ha apostado fuerte o cualquier artimaña que se te pueda ocurrir como abaratar una en la que sólo tiene losetas un jugador y no quieres que se escape,… hay mil motivos.

El track de prestigio, de terminar así la partida cada loseta de Venecia (rojo) otorgará 10 PVs Florencia (verde) 7 PVs, Roma y Nápoles están empatados por lo que habría que ver cual de las dos ciudades tiene más artistas. Luego explicaré esto. Por último, Milan (azul), sólo otorgaría 3 PVs por loseta a sus sufridos poseedores.

Por otra parte gastando una unidad de dinero y otra de influencia se compran losetas de traición, que te dan una ayudita de un solo uso para, por ejemplo, vetar a un jugador impidiéndole pujar en una subasta, vetar una guerra, robarle dinero o influencia a algún rival, etc.

Cada ronda hay 4 losetas especiales que no pertenecen a ninguna ciudad (del Papa no voy a hablar pero es una loseta muy interesante que también es especial pero no pertenece a estás 4 losetas especiales que voy a explicar). Estas losetas se pueden sacar a subasta, cuando se compra la última, termina la década ipsofacto. Estas losetas son mercaderes, artistas y otros personajes que incrementan el prestigio de la ciudad a la que se envían o dan dinero, puntos de victoria, etc al jugador que la compra.

Losetas especiales de artistas, mercaderes… y el Papa, Menudo Pájaro!

Como resumen de la partida, Fran que lloró amargamente durante buena parte de la partida (sobretodo cuando se le robaba influencia/dinero o se le vetaba en una puja) ganó gracias a que se pilló los dos mercaderes especiales y luego se dedico a acaparar mercaderes de diferentes ciudades, fue una máquina de hacer puntos. David se durmió en los laureles, 5 llegó a cosechar pero en otros aspectos quedó atrás, yo no iba mal excepto que mi falta de liquidez en forma de dinero me lastró a la hora de ganar subastas por losetas de ciudades, tenía pocas pero buenas (es decir, estaba hundido) y José fue el único que apostó por Florencia y le hundimos el valor de la ciudad al último puesto por lo que sus losetas eran poco más que papel mojado. Con una partida en el cuerpo, lo único que puedo decir es que tengo muchas ganas de repetirlo ahora que todos sabemos de que va el tema y los errores que no debemos cometer más…

En definitiva, Princes of the Renaissance es un gran juego de Wallace, uno de los que empezó a cimentar hace ya más de 10 años su fama, antes de que existieran Brass, Automobile… En unas fechas en las que todos miramos y babeamos por las novedades de una nueva edición de la feria de Essen, es importante tener en mente que no deberíamos olvidar nunca los grandísimos juegos “antiguos” que merecen ser descubiertos (o volver a ser jugados) y de los que muchas veces no nos preocupamos solamente por el hecho de no ser nuevos.

Día del gañán: Cristian, David, Jokin, Jose, Fran.

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De Mesopotamia a Cuba pasando por la fábrica de tinte verde para el pelo

Y por fin llegó el día del gañán del rojo, lluviosa tarde de domingo en la que así como el que no quiere la cosa conseguí negociar con la señora una escapada jugona a Almensilla. bravucon, tiene acostumbrada a la audiencia simia a sorprenderles con unos chuscos curiosos, ya sabéis, cría fama y… aún no me he quitado de encima el Sambenito desde aquella partida al Justinian en 2008 cuando me estaba iniciando en esto de los juegos de mesa. Ya es hora de reconocer que fula sacamos todos ;).

En esta ocasión no tenía ganas de calentarme mucho la cabeza y como éramos sólo 3 (número que no me gusta para mi día del gañán) decidí aprovechar que no estaba David AKA odio los abstractos para desempolvar uno de los grandes, Tigris & Euphrates.

Me encanta mi edición, la de Mayfair por supuesto!

Es normal que en las reseñas simias, expliquemos un poco de qué va el juego, etc… pero en este caso al ser un clásico con 15 años a sus espaldas, tampoco me voy a parar en eso. Sólo decir que Fran nos violó, especialmente a mí que jugué fatal, sólo hubo un color en el que tuve más cubos que en el que menos tenía Fran. Los monumentos jugaron un papel muy importante y hubo conflictos a diestro y siniestro. Este juego es complejo, mucho, y es muy difícil jugarlo bien, sacarlo a la mesa una vez cada dos años definitivamente no da para cogerle el tranquillo. Es una lástima que David no pueda ver a Knizia en general y a este juego en particular porque es uno de esos que merece la pena ser explorado mucho más… la paliza que nos infringió Fran me dejó por un lado con ganas de repetirlo lo antes posible y por otro creo que este no es mi juego. Me gustó a 3 jugadores, no creo que a 4 sea mejor.

Como la partida fue rapidita quedaba tiempo para algún juego más, así que sacamos el Director de Fábrica, otro juego que tenía muchas ganas de volver a jugar (estoy en la fase de sacarle jugo a la colección más que comprar y comprar novedades aprovechando que en la añada de 2011 no veo casi nada que me atraiga).

¿Qué puedo decir de este juego? A parte de que tiene un set up muy coñazo, se trata de un eurogame medio de una hora de duración pero con un montón de decisiones interesantes que tomar y mucho gañaneo en la fase de mercado. Este es un juego que creo que por llevar el sello Alta Tensión ha defraudado a un público que esperaba un nuevo Power Grid. Para mí se trata de un juego muy divertido, en el que siempre  que lo juego pruebo nuevos caminos hacia la victoria pero como le diría Sam a Mapashito “pa mi que no’e por aquí eh, esto está to enconao, el camino to entrecortao, lleno de parmito en roscachapa”.

 

Como dije en mi anterior reseña, soy fan de Friedemann Friese y este me parece otro gran juego de él. Otro más que, bajo mi punto de vista, no está valorado como se merece. Nuevamente Fran ganó, seguido muy de cerca por José y yo, como de costumbre, hundido en el fango.

Dejad de entrar en la BGG y producir de una vez! que para algo os pago!

 Como seguía quedándonos tiempo, decidí estrenar mi regalo de Reyes, Santiago de Cuba. No voy a hacer una reseña de este juego cuando Javi Santos hizo una increíble para Cubo Magazine, si queréis conocer más sobre esta agradable sorpresa de Michael Rieneck sólo tenéis que pinchar en el siguiente enlace: http://cubomagazine.com/?p=5562

La idea era ver qué tal funciona a 3 jugadores. Definitivamente este es un juego que como más me gusta es a 2 jugadores, es un juego en el que el rondel compartido tiene gracia si más o menos puedes forzar al rival a gastarse más dinero para ir con el coche a dónde más falta le hace. Con 3, y sobre todo con 4 jugadores, no hay manera de controlar más allá del jugador sentado inmediatamente a tu izquierda, por lo que el gañaneo es muy complicado.

Por Wallace Carlos, trata de arrancarlo!

A 2 jugadores lo he jugado en yucata y me gusta mucho más. Otro aspecto que me gusta mucho de Santiago de Cuba es que el tablero cambia de una partida a otra dotando de mucha rejugabilidad al juego. De todas formas una pega más que le encuentro al juego es que no hay sensación de avance a lo largo de la partida, sólo Alonso el Arquitecto te permite apropiarte de algunos edificios y hacer que te den 1 PV cuando los usa otro jugador o hacer la acción asociada cuando vuelvas a caer en este mismo personaje. Pero a pesar de esto, me parece un buen juego familiar para jugarlo en 40 minutos con tu pareja o con un amiguete. Me gusta encontrar buenos juegos para 2 jugadores que no sean siempre wargames…

La partida la ganó José seguido de cerca por Fran mientras yo trataba de ligarme mulatas en una cantina de mala muerte olvidándome de los PV’s.

En resumen, una gran tarde de juegos (aunque jugara catastróficamente en todos ellos) que puso fin a una sequía jugona de varias quedadas y dió paso a otra que va camino de ser peor aún. Espero que mi hija en breve se recupere de su br0nquiolitis y me permita volver a jugar pronto con mis simios.

Día del gañán: Fran, David, Jokin, Jose, Cristian.