Supervivientes

Hace tiempo que no escribo, espero acordarme dónde estaban las teclas….

En nuestra última golfa, que jugamos David, Jose y yo, sacamos por consenso el Naúfragos del gran Brackder (aka Alberto Corral), editado por nuestra queridísima Homolúdicus…., aunque David se quedó un poco con las ganas de repetir el Civilization que jugamos a dos la semana pasada, por eso de repetir los juegos, sobre todo cuando las reglas siguen frescas en nuestras cada vez más embrolladas cabezas.

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Este tipo de juegos semicooperativos está más que demostrado que no funciona con nosotros, así que lo jugamos en cooperativo, así que todos los comentarios e impresiones realizadas  son bajo ese prisma.

Me llevé una pequeña decepción. Es un juego cuyo tema te hace empezar en todo lo alto, pero según va transcurriendo te hace desinflarte cada vez más. Me gustó el tener que meter cartas en los diferentes mazos en función de los descubrimientos y sitios donde vayas porque hace diferente cada partida, pero a su vez ralentiza la partida y para el ritmo.

No sé jugando a más o menos jugadores, pero a tres nos resultó extremadamente fácil salir de la isla con sólo un par de arañazos, quizá nos tocó mucha madera y pudimos muy pronto en la partida hacernos un Hilton***** en el campamento, quizá nos tocó el huerto y no tuvimos problemas de comida en toda la partida, pero es que nos sobraban acciones. Íbamos los tres a explorar, o al menos siempre dos de nosotros, y el que no iba era porque no tenía energía. Escoger 5 cartas cada vez que coges restos del naufragio es una barbaridad porque te da toda la magia, quizá una carta por naúfrago sería suficiente, incluso para ser más temático, una carta por cada jugador que vaya a buscar restos.

Me pareció un poco plano: Nuestros personajes tienen sólo una habilidad especial de dudosa utilidad (las nuestras fueron: cocinero, médico y brackder ;)), no tienen ningún atributo especial (fuerza, inteligencia, suerte, etc.) por lo que la resolución de los eventos que nos salían al explorar se solucionaban todos con una tirada de dados simple…

Lo de explorar y tener que volver al campamento es anticlimático… No sé, da la impresión que la isla es pequeñísima, que cualquier punto de ella está a media jornada de viaje a pie, incluso la cima, pero que no puedes ir hasta ella hasta no haber hecho el resto de los caminos posibles.

Lo de los meeples y cubitos de plástico…. como que no acabo de verlos….

Da la sensación de poco testeado, y mira que ha estado tiempo dando tumbos… Si a todo lo dicho le sumamos unas reglas bastantes imprecisas, apaga y vámonos.

Quiero darle otra oportunidad para ver si cambia alguna de las impresiones de la primera partida. Sé que la jugaremos también en modo cooperativo, pero me gustaría también probarla alguna vez en modo semi.

Aún así pasamos una gran velada, siendo nuevamente lo mejor la compañía. En las golfas cada vez charlamos más y jugamos menos, pero es lo que tiene pedirnos un chino y comer con cuchara y tenedor 😉

 

 

 

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De Mesopotamia a Cuba pasando por la fábrica de tinte verde para el pelo

Y por fin llegó el día del gañán del rojo, lluviosa tarde de domingo en la que así como el que no quiere la cosa conseguí negociar con la señora una escapada jugona a Almensilla. bravucon, tiene acostumbrada a la audiencia simia a sorprenderles con unos chuscos curiosos, ya sabéis, cría fama y… aún no me he quitado de encima el Sambenito desde aquella partida al Justinian en 2008 cuando me estaba iniciando en esto de los juegos de mesa. Ya es hora de reconocer que fula sacamos todos ;).

En esta ocasión no tenía ganas de calentarme mucho la cabeza y como éramos sólo 3 (número que no me gusta para mi día del gañán) decidí aprovechar que no estaba David AKA odio los abstractos para desempolvar uno de los grandes, Tigris & Euphrates.

Me encanta mi edición, la de Mayfair por supuesto!

Es normal que en las reseñas simias, expliquemos un poco de qué va el juego, etc… pero en este caso al ser un clásico con 15 años a sus espaldas, tampoco me voy a parar en eso. Sólo decir que Fran nos violó, especialmente a mí que jugué fatal, sólo hubo un color en el que tuve más cubos que en el que menos tenía Fran. Los monumentos jugaron un papel muy importante y hubo conflictos a diestro y siniestro. Este juego es complejo, mucho, y es muy difícil jugarlo bien, sacarlo a la mesa una vez cada dos años definitivamente no da para cogerle el tranquillo. Es una lástima que David no pueda ver a Knizia en general y a este juego en particular porque es uno de esos que merece la pena ser explorado mucho más… la paliza que nos infringió Fran me dejó por un lado con ganas de repetirlo lo antes posible y por otro creo que este no es mi juego. Me gustó a 3 jugadores, no creo que a 4 sea mejor.

Como la partida fue rapidita quedaba tiempo para algún juego más, así que sacamos el Director de Fábrica, otro juego que tenía muchas ganas de volver a jugar (estoy en la fase de sacarle jugo a la colección más que comprar y comprar novedades aprovechando que en la añada de 2011 no veo casi nada que me atraiga).

¿Qué puedo decir de este juego? A parte de que tiene un set up muy coñazo, se trata de un eurogame medio de una hora de duración pero con un montón de decisiones interesantes que tomar y mucho gañaneo en la fase de mercado. Este es un juego que creo que por llevar el sello Alta Tensión ha defraudado a un público que esperaba un nuevo Power Grid. Para mí se trata de un juego muy divertido, en el que siempre  que lo juego pruebo nuevos caminos hacia la victoria pero como le diría Sam a Mapashito “pa mi que no’e por aquí eh, esto está to enconao, el camino to entrecortao, lleno de parmito en roscachapa”.

 

Como dije en mi anterior reseña, soy fan de Friedemann Friese y este me parece otro gran juego de él. Otro más que, bajo mi punto de vista, no está valorado como se merece. Nuevamente Fran ganó, seguido muy de cerca por José y yo, como de costumbre, hundido en el fango.

Dejad de entrar en la BGG y producir de una vez! que para algo os pago!

 Como seguía quedándonos tiempo, decidí estrenar mi regalo de Reyes, Santiago de Cuba. No voy a hacer una reseña de este juego cuando Javi Santos hizo una increíble para Cubo Magazine, si queréis conocer más sobre esta agradable sorpresa de Michael Rieneck sólo tenéis que pinchar en el siguiente enlace: http://cubomagazine.com/?p=5562

La idea era ver qué tal funciona a 3 jugadores. Definitivamente este es un juego que como más me gusta es a 2 jugadores, es un juego en el que el rondel compartido tiene gracia si más o menos puedes forzar al rival a gastarse más dinero para ir con el coche a dónde más falta le hace. Con 3, y sobre todo con 4 jugadores, no hay manera de controlar más allá del jugador sentado inmediatamente a tu izquierda, por lo que el gañaneo es muy complicado.

Por Wallace Carlos, trata de arrancarlo!

A 2 jugadores lo he jugado en yucata y me gusta mucho más. Otro aspecto que me gusta mucho de Santiago de Cuba es que el tablero cambia de una partida a otra dotando de mucha rejugabilidad al juego. De todas formas una pega más que le encuentro al juego es que no hay sensación de avance a lo largo de la partida, sólo Alonso el Arquitecto te permite apropiarte de algunos edificios y hacer que te den 1 PV cuando los usa otro jugador o hacer la acción asociada cuando vuelvas a caer en este mismo personaje. Pero a pesar de esto, me parece un buen juego familiar para jugarlo en 40 minutos con tu pareja o con un amiguete. Me gusta encontrar buenos juegos para 2 jugadores que no sean siempre wargames…

La partida la ganó José seguido de cerca por Fran mientras yo trataba de ligarme mulatas en una cantina de mala muerte olvidándome de los PV’s.

En resumen, una gran tarde de juegos (aunque jugara catastróficamente en todos ellos) que puso fin a una sequía jugona de varias quedadas y dió paso a otra que va camino de ser peor aún. Espero que mi hija en breve se recupere de su br0nquiolitis y me permita volver a jugar pronto con mis simios.

Día del gañán: Fran, David, Jokin, Jose, Cristian.