La semana de Wallace

Julio ha vuelto a ser un mes duro aquí en la tierra de los simios. Pocas oportunidades de escapar del calor y buscar el cobijo de una buena partida entre amigos (a ser posible, regada con zumo de cebada de la tierra). De todas formas, este mes nos ha dejado una de esas joyas lúdicas, una semana dedicada prácticamente a nuestro . En palabras de Bravucon, no Knizia, no Kramer, you are our idol!

La semana comenzó con dos quedadas ninja protagonizadas ambas por Musambay, es decir, de dos simios en solitario pasando desapercibidos. Se jugó al A few acres of snow, sin duda una de las sensaciones de 2011. ¿Qué más puedo decir de este juego que no haya dicho? Para mi es un juegazo con el que W. demuestra que es bueno hasta cuando copia. Para mi la idea de ligar cartas a un tablero, es simplemente genial. La mecánica de construcción de baraja funciona muy bien para darle un toque de aleatoriedad. Aunque muchos digan que está (sigue) roto, yo me lo paso pipa jugándolo cada vez. En nuestra partida, los franceses amarillos me machacaron. Comencé con un asedio fallido sobre Port Royal, y a partir de esa derrota y tras varios raid de los malditos Mohawk, la pérfida Albión abandonó el Nuevo Mundo, ¡y eso que llegó a tomar Oswego y Fort Frontenac!

Los componentes de la discordia

No sólo del AfAoS vive Wallace, también probamos el mapa de Los Grandes Lagos del AoI. Por supuesto con préstamos tipo London y un punto de victoria por cada vía de trenes 😛

El AoI es casi una obsesión para mi. Como dice Miguelón, en realidad es simplemente un mal juego… ¡pero es que se parece tanto al Brass que me da pena! El mapa de los grandes lagos es bueno, da juego para un filler a dos con aroma a Liverpool. A Jose le gustó 🙂 Casi, casi se lo compré al diseñador por cierto, pero preferí invertir el dinero en los meeple del LoW

En mi día del gañán necesitaba algo que me alegrara. Necesitaba un valor seguro. Necesitaba un Automobile. Quizás mi juego favorito de W. Simple, elegante, divertido, rápido, sorprendente (aunque siempre gane Fran). Mira que empecé bien con una estrategia agresiva basada en diversificar en muchas líneas de negocio (¡vendía en todas las gamas en el segundo turno!), pero mi aversión al riesgo junto con unas pérdidas escesivas (14 cubos negros…) me hundieron al tercer puesto. ¡Pero que divertido es por W.! Por supuesto, jugamos con las maravillosas fábricas tuneadas 😉 (no, no hay foto).

Para terminar la semana, Jose se trajo en una bolsa opaca uno de los juego perdidos de Warfrog… El Perykles, un juego que como fue un regalo de parte de los simios, me tiré dos años intentando jugarlo con todos (es decir que hubiera un eclipse de sol y luna a la vez…), para que el día que jugamos, por motivos médicos, la partida se abandonara el el primer turno (tras por supuesto, un comuni). Esta vez lo jugamos a cuatro (lo siento J.) y sin comunis. A mi me encantó. Hubo opiniones encontradas, para empezar, que es un juego fiesta incontrolable. Quizás sea así, pero es curioso como a lo largo de los tres turnos que tiene, es capaz de crear alianzas inverosímiles (Fran protegiendo a Jose de forma gratuita…). Es un juego que tiene una parte de mayorías puro y duro, y otra de pequeñas batallas con dados y todos (un poco abstractas). La mayor crítica es que la resolución de las batallas rompe el ritmo, al tener que tirar muchas veces los dados (hasta hay una variante estupenda para solucionar este problema en la bgg). A mi no me disgustó demasiado, sobre todo por que batallas interesantes no hubo tantas a lo largo de la partida. Yo lo repetiré con gusto en mi día del gañán, que para eso está. El obligado comentario gurú es que a cuatro parece que podría ser su número apropiado, siendo tres demasiado pocos y a cinco un festival completo. Pero todo es probarlo.

Al borde del desastre

Día del gañán: Jokin, Fran, Cristian, David, Jose.

Barajando mazos de cartas

Sin duda alguna, Magic revolucionó el mundo friki/lúdico. El concepto de diseñar tus propios mazos la verdad es que es simplemente genial. Por supuesto, antes o después, este concepto tenía que llegar a los juegos de mesa… bienvenido Dominion. Desde entonces han salido versiones de todo tipo de este juego para todos los gustos y colores.

El viernes pasado, aprovechando una tarde tonta, Jokin y yo aprovechamos para jugar no a uno, si no a dos de los últimos miembros de los deckbuilding: A few acres of snow y Famiglia (bueno, vale, meter el Famiglia en el saco de los Dominio, es un poco estirar el chicle, pero hay que permitirse alguna licencia poética de vez en cuando). El caso, es que aunque no es exáctamente un Dominion (no se barajan tus cartas), si que más o menos te montas una especie de mazo/baraja en función de las cartas que vas escogiendo de la mesa. Gran juego.

A Jokin le gustaría que sus fortificaciones fueran así

Jokin estrenó su (cutre) A few acres of snow, con sus cubos, discos y tristes monedas de plástico (lo que más urticaria me generaba). Llevó a los franceses a una derrota humillante frente a una máquina británica de trinchar carne. Estaban los gabachos vendiendo pieles, mientras que Port Royal y Lousburg caían bajo el yugo británico. Algunas incrusiones indias vengaron a los pobres colonos asesinados por los casacas rojas… pero hay que decir que en represalia, los Mohauk liderados por un capitán británico atravesaron tierras baldías para quemar los campos de Quebec y violar a sus pobres jovencitas. Que conflicto más sangriento. Seguro que los franceses se preocupan más de los ejercitos y menos de los indios en futuras ocasiones 😉

Para vengarse de esta derrota varios siglos después, El Padrino J. pateó a mi banda de tristes mercenarios con sus ejercitos de mamporreros y contables…

Aunque parecen rusos, yo les escuché hablar en francés mientras me vapuleaban...

¡Vaya tela con el alemán que nos enseñó a jugar en Essen! Lo jugamos Fran y yo, y creo que poco más y le prendemos fuego al están (con el alemán dentro). Esta segunda partida, todo tenía más sentido, y la verdad es que es un buen juego. Menos mal, por que el señor verder se metalizó a lo grande con el resto de creaciones de ese año. Yucata tiene gran culpa de su éxito, pero la verdad es que por el precio que tiene, merece la pena tenerlo.

Gran tarde de deckbuilders y meriendas de bebes.