De excavaciones varias y regalos de cumpleaños

Lo que llevamos de noviembre ha sido bastante intenso lúdicamente hablando. Para empezar, ha sido Essen, a donde este año tampoco hemos podido ir, pero que antes o después volveremos. Cumplo años el día 4, y ya es tradición comprarme alguna de las novedades como (auto) regalo patrocinado por Patricia. Cuando termina la feria, empieza la búsqueda del juego del año… Pero este año (todavía) no me he comprado ninguna novedad de Essen, entre otras cosas, por los precios brutales de los juegos para jugones. Vamos, que por menos de 50 euros poca cosa te compras: Nations, Khole und Colonie, Amerigo… Parece que hay tarifa plana de 50 euros. Y el caso, es que uno ya se lo piensa. En realidad, el problema es que habiendo probado La era del carbón, y sabiendo que tiene un gran precio y es un juegazo, me da una pereza terrible comprar algo a ciegas sin probarlo. Dicho esto, el Pathfinder me lo he comprado, aunque no cuenta por que no es de Essen 😉

Dejemos de divagar. El mes comenzó (o casi) con una visita a la guarida del conocido como el sexto simio, Javi Santos, y como paso en mi anterior visita, me sorprendió con una esquisita bebida refrescante…

¡Chispeante pulpa de guayaba!

¡Gracias Javi! Así tendremos que repetir la visita de vez en cuando.

Como plato lúdico, jugamos una partida al Pergamon, un juego muy interesante de 2011 que creo que ha pasado sin pena ni gloria. He de decir que es un juego que me supera, y me dieron una soberana paliza. En el último turno, presenté dos fulas de exposiciones, pero limpias limpias… Javi nunca había visto tantas monedas dando lustre juntas (ver foto adjunta). Es un juego que como he dicho me parece muy interesante. En el inicio de turno, con una acción (pones el meeple en un track) decides a la vez ¡el dinero que puedes recibir, el orden de turno, las losetas que puedes comprar, y el orden de inicio del siguiente turno! Una barbaridad. Se puede jugar en Yucata, y si te pones a pensarlo, es una decisión durísima. Además, hay otra capa de complejidad, que es que el valor las losetas que compras (es un juego de comprar losetas y hacer sets, pero en forma de puzle) no es fácil de estimar, ya que el sistema de puntuaciones es relativamente sofisticado; hay diferentes tipos de piezas, cada una puntua en un momento del juego, al final puntúan todas de forma especial y para colmo de males, las losetas que presentas para puntuar van envejeciendo, pudiendo puntuar varias veces o no. Lo dicho, sofisticado. Creo que es un gran juego, pero su duración/complejidad no está equilibrada. Aunque uno puede puede pensar que es familiar, no estoy nada de acuerdo. Es un juego duro, y a 4 jugadores ni te cuento.

Lo que es no tener ni idea de lo que había que hacer…

Más adelante, en la sesión golfa, me tocaba el turno del gañán y aunque estaba pensando en venderlo, saqué mi regalo de Essen del año pasado, el Snowdonia. Aquí me encontré con otro regalo de cumpleaños, por que no sólo jugamos Jose, Fran y yo, sino que Patricia se apuntó y jugó la partida entera. Jugamos el segundo escenario que trae el juego, que por cierto, es mucho peor que el primer desde mi punto de vista, ya que divide a los jugadores en dos equipos, subiendo la montaña por dos caminos diferentes, por lo que hay la mitad de tensión. La partida estuvo simpática, el juego se llevó un +1 por el minipunto de pareja, así que se queda en la colección, es más, me he comprado una expansión de Essen de este año 😉

Mi juego de Essen de este año

Lo curioso, es que el Snowdonia volvió a salir a la mesa no otra vez esa semana, si no dos. Primero con la gente de la asjm en casa de Frescology, y el fin de semana, de nuevo con Patricia como segundo regalo de cumpleaños (+2 puntos de pareja). LA verdad es que funciona bastante bien, aunque mejor a 3-5 jugadores que a 2, que flojea un poco. Lo único malo, el setup, que es infernal. Para vender el juego 😉

Por cierto, después del Snowdonia, en mi día del gañán jugamos el San Petersburgo. J-U-E-G-A-Z-O al que no ganaré nunca. Vaya rabo de proporciones herculíneas nos metió Fran. Pero vamos, que fue para olvidar la partida. ¡Y eso que compré el observatorio en el primer turno!

Además de todo esto, conseguí sacar a Cristian de su madriguera para que probara el Julius Caesar, pero esa reseña, se la dejo a él 😉

Turno del gañán: Jokin, Cristian, Fran, Jose, David

El primer plan de 5 años de Stalin

Después de un tiempo, ya era hora de sacar a la mesa un clásico de las golfa, el AoI de nuestro querido Wallace. Es un juego del que hemos discutido hasta la saciedad en este blog, así que no le dedicaremos demasiado tiempo. El caso es que había hecho uno de los mapas de Claude Sirois, el apasionado del AoI que diseñó el magnífico mapa para dos jugadores de Los Grandes Lagos.

Una de las cosas que más me gustaba del AoI es la posibilidad de tener diferentes mapas con pequeñas diferencias que le dieran vidilla al juego, así que he seguido el desarrollo de los mapas de Claude en la bgg con interés. La historia es que el mapa de dos jugadores funcionaba realmente bien, con un sistema de orden de turno muy simpático y una duración muy ajustada. Tenía un par de reglas que lo hacían interesante. Borracho de éxito, no ha sacado un nuevo mapa, si no tres, Sudáfrica, Rusia y Bélgica. Casi nada. Intentó autopublicar los mapas con una preorder en la bgg. Necesitaba creo que apenas 100 interesados, y no pudo conseguirlos con un único post en la bgg. No hace falta decir que los gastos de envío y las aduanas (sobre todo) hacían imposible comprarlos desde aquí (aunque lo estuve considerando).

Yo me lei las reglas y el de Sudáfrica no tenía ni pies ni cabeza, pero el de Rusia prometía mucho, así que le hice un P&P. Lo preparé hace no se cuanto tiempo, así que Claude ha sacado no una, si no dos versiones nuevas. Mi P&P estaba obsoleto, pero lo jugamos igual.

Última versión del mapa. Nada que ver con el mío…

El mapa es para 4 o 5 jugadores, aunque la partida fue a 3 jugadores (Fran y Jose fueron los sufridores) por lo que sobraba un poco de espacio. Jugamos con las tres reglas caseras acostumbradas, préstamos tipo London, 1PV por cada vía de tren y la acción dobre costaba dos cartas.

El mapa de Rusia tenía varios detalles, siendo lo más importantes que había una serie de cartas que presentaban los intereses del gobierno que se podían utilizar para construir nuevas industrias ganando 1PV (y además la carta, que es media acción), una única zona para construir cajas (que encima daba PV de bonus), y la más gorda, que no se podía comprar en el mercado exterior mientras hubiera algún recurso en cualquier parte del mapa y además nunca se vendía los recursos a ese mercado.

La primera regla aceleraba la partida (algo parecido a lo que pasaba en el mapa de Japón pero mejor implementado), la segunda estaba simplemente rota (ya la ha cambiado) y la tercera la interpretamos mal, pero para mi fue sin duda la más interesante. La idea es que si hay una mina perdida en el mapa, hasta que no se termine con todos los recursos de esa mina, no se puede acceder al mercado externo (hay que fomentar el desarrollo local camarada). Ese cambio dio muchos quebraderos de cabeza a los pobres playtestes, pero le daba una importancia sin precendentes a las minas de hierro y carbón (normalmente son bastante poco rentables). A mi me gustó mucho.

Obviamente hicimos comunis a dolor. Hice algunas preguntas a Claude en la bgg y para variar la habíamos liado parda. Pero vamos, que la partida estuvo genial, y la regla de la limitación de uso del mercado exterior es genial. La volveremos a probar.

Por cierto, se me olvidaba, al final Claude ha conseguido engañar a los del bgg para vender sus mapas en su tienda con el beneplácito de Wallace. Yo compraré sin duda los mapas de Rusia y Bélgica (también para dos jugadores), que tienen buena pinta.

Portada horrorosa

Hablando con Claude me entra la duda de si jugamos bien, por que siempre está hablando de subir o bajar una peseta el coste de las industrias, y en nuestras partidas eso tiene importancia cero en comparación con ocupar un espacio. Pero bueno, que le vamos a hacer. Quizás un día podemos probar a jugar con la reglas originales, aunque dudo que merezca la pena usar los préstamos iniciales y el dinero de las vías es despreciable en cualquier caso, pero si un amante del juego lo piensa, habrá que probarlo.

Para terminar, jugamos un Yspahan. Fue un poco desastre, ya que Fran y Jose no sabían jugar y tampoco les interesaba demasiado. Para olvidar. Un gran filler para tres simios: Sisan, Jokin y yo.

Día del gañán: Jokin, Cristian, Fran, Jose, David

De subastas y expansiones

Se nos acumula el trabajo, lo que es buena señal por que dice que seguimos jugando con cierta frecuencia… en cualquier caso, se nos quedan en el tintero grandes quedadas que merecen la pena ser recordadas.

Hace ya mucho tiempo, en el día del gañán de Jose, tuvimos una estrella invitada. Después de mucho tiempo sin vernos, prácticamente desde la última Moliquedada, Pablo Trinidad, más conocido en los ambientes como Frescology, se apuntó a una sesión golfa golfa hasta altas horas de la madrugada. Hay que decir que el movimiento jugón en Sevilla sigue creciendo poco a poco a parte del grupúsculo simio. Pablo forma parte la Asociación Sevillana de Juegos de Mesa que ya tiene más de 30 miembros jugones activos, y junto con Queremos Jugar (de la que los simios somos/fuimos en menor o mayor medida parte) le están dando un buen empujón a esta nuestra pasión en esas quedadas en el localito de Álamo. Cuanto ha llovido (¡y cuantos niños han nacido!) desde que empezaron las golfas…

Bueno, divago. El caso es que Jose, como es costumbre, empezó sacó un valor seguro, no de Wallace, si no de otro de los grandes, el Principes de Florencia de Kramer. Y como he dicho, no me gustan las subastas, pero los grandes juegos son grandes juegos. El Principes de Florencia tiene como mecánica principal una subasta en la que cada jugador va a poder llevarse una y sólo una adquisición que se paga con dinero, pero en realidad estás pagando con PV ya que los PV y el dinero están ligados (al final de cada turnos, las ganancias tienes que dividirla en dinero, o PV…). Es un gran juego, aunque sea de subastas. Una de las cosas que me gusta además, es que a lo largo de los 7 turnos, cada vez es más difícil puntuar, lo que hace que el juego sea bastante tenso.

Un clásico que también se está poniendo de moda entre los jóvenes simios

El caso es que esta vez, lo jugamos con la expansión de los personajes. A lo largo de la historia, siempre que habíamos jugado lo habíamos hecho sin expansión, y siempre decíamos la próxima vez probamos la expansión. La expansión añade una segunda subasta muy parecida, en la que cada jugador consigue un personaje. En general, estos personajes son muy potentes. Te dejan tener tres acciones en vez de dos en la fase de compras, ganar una subasta gratis, tener un bono a tus obras de arte, conseguir cartas de objetivos (que sólo se consiguen en la primera subasta) y poder presentar una obra de arte sin necesidad de bajar carta cuyo valor depende de los elementos que tengas en tu palacio. Bueno, aunque todo esto parecía que podía darle más enjundia al juego… vaya pedazo de fula. No merece la pensa ni intentar venderla (son apenas 7-8 cartas). Merece la pena metalizarlas, es decir rasgarlas por la mitad sin miramientos. El principal problema para mi es que no sólo alteran el valor de todos los elementos y por tanto de las subastas del juego, si no que hacen que sea ridículamente fácil conseguir el valor mínimo de las obras de artes, lo que le quita toda la tensión. Las puntuaciones eran ridículas. Encima, el juego tardaba un 33% más, al haber otra cosa que hacer en cada turno.

Una expansión con banqueros no puede ser buena

Las expansiones las carga el diablo, como los comunis de Cristian. Aunque en general, si un juego me gusta, suelo comprarme todas sus expansiones, distigo dos tipos, las que cambian el juego, y las que literalmente, sólo lo expanden, entendiendo como expansión darle una mayor variedad a las partidas. Las expansiones de mapas del Aventureros al Tren, son maravillosas. Las nuevas razas del Smallworld son otro ejemplo perfecto, e incluso las cartas de la expansión del San Petersburgo. Todas son expansiones estupendas, que añaden variedad cambiando poco o nada las reglas del juego… La expansión del Caylus Magna Carta es el ejemplo por antonomasia de fula que te fula de expansión. Convierte a un juegazo de 40 minutos en un sufrimiento de hora y cuarto. Chimenea. Tengo que decir que algunos de los mapas del Steam de Ted Alspach también son una fula, pero eso es otra historia… En resumidas cuentas, expansiones sí, pero con cuidado.

Después del un Kramer, sólo podía venir un Wallace, y para seguir con la noche, uno de subastas, el Last Train to Wensleydale. Poco puedo decir de este juegazo que no hayamos dicho ya en este foro, sólo que está muy poco valorado. No es tan duro como el Steam, pero sigue siendo un juego duro. El tablero, inolvidable.

Para habernos matado

Para terminar (por fueron, 3 juegos 3…), salió a la mesa el Meuterer, que como siempre decimos, con un tablero bonito y una caja tamaño Catán, se vendía por 40 euros… Uno de mis juegos fiesta favoritos, en el que lo importante a veces no es ganar, si no simplemente pasar por la quilla a tus compañeros. Para variar, parece que lo jugamos mal. No es de extrañar, puesto que no he encontrado unas traducción de las reglas fiable en ningún sitio. Había diferencias con Pablo en el rol del mercader (en el que creo que él tenía razón al decir que si hay mercader, el puntua el máximo y el resto el valor de reducido, en vez de nada, como hacíamos nosotros), y en la ronda de combates (en la que me parece mejor bajar las espadas de una en una y no todas de golpe). Lo malo, es que después de tantos años surcando esas islas, se hace difícil cambiar de costumbres.

Versión de ediciones Simias, 40 euros en preorder

Día del gañán: Jokin, Fran, Cristian, David, Jose

Novedades de Essen

La verdad es que el último fin de semana de octubre es de lo más movido en el mundillo de los jugones cazadores del último juegazo, las tropecientas novedades que se publican cada año en la feria internacional de juegos de Essen dan para mucho monóculo, guruseo y especulación. Para más emoción, tanto Fran como yo cumplimos años a principios de noviembre, lo que nos permite darnos el gusto de comprarnos algunas novedades recien salidas del horno 🙂

Celebramos mi cumpleaños no sólo con unos juegos sino con unas cervecitas de importación

Antes de comprar hay que estudiar, y lo mejor es bucear por la bgg y sus estupendos videos. Qué trabajazo se dan entrevistando a locos enseñando sus chuscos. Sólo por eso se merecen el patrocinio anual. ¿Qué juegos han salido este año? ¿Cuáles serán los mejores? El año pasado Vanuatu fue sin duda mi faorito. El año 2010 (en el que estuvimos los simios) quizás fue el Troyes, tendría que pensarlo. El caso es que cada año siempre salen muchos juegos y siempre sale alguno bueno o incluso espectacular, y nuestro objetio es cazarlo los primeros.

Yo este año he comprado dos juegos, Snowdonia y Trick of the rails. Por supuesto en el primer día del gañán que pude, los saqué a la mesa…

La portada me encanta… soy así de fácil

El Snowdonia es un juego bastante simpático en el que los jugadores están construyendo el ferrocarril que sube a la montaña más alta de Gales. La verdad es que los temas absurdos de trenes me encantan. No lo puedo evitar. El juego además tiene un cierto tono desenfadado y un aspecto que me encanta. La mecánica básica es la de colocación de trabajadores, y lo más novedoso que incluye en el juego es un mecanismo en el que un jugador fantasma también construye el ferrocarril, lo cual acorta el juego y además introduce un elemento de azar considerable. Es un juego más bien cortito (+1), correcto y tiene trenes. Ya hay rulando por la red una reseña espectacular del juego, aunque ahora no la tengo a mano…

A mi me ha gustado, aunque no levantó grandes pasiones entre los simios. Lo volverán a probar pronto de todas formas 🙂

El caso es que no sólo probamos mi adquisición de Essen, sino que además fui generoso y sacamos dos juegos que vinieron en el mismo pedido, el Wilderness de Musambay y el Hobbit de Fran. ¿Soy o no soy bueno?

Yo con el +2 de las cervezas, la verdad es que tengo un grato recuerdo de los dos, y eso que tuve una diarrea en la mitad de una ciénaga…

EL Wilderness es un juego de carreras con bastante alma en el que no sólo se lucha contra el tiempo, si no contra los elementos, el hambre, la sed y los osos del campo. Tus amigos también te pueden putear de vez en cuando. Entrañable. Es un juego ligero que han hecho dos hermanos locos. Los componentes no están nada mal para ser casi autoproducido. Por cierto, lo tuneamos con los meeple del Primeras Chispas 😛

Jokin por poco se tira de la azotea, pero a mi me gustó.

Después jugamos al Hobbit, también conocido como dale caña a Thorin. Es un tute con un poco de alma en el que en cada baza se reparten galletas para cada jugador, que representa a Bilbo, Thorin, Smaug, Gandalf o el Rey Trasgo. Dura unos 20 minutos y es un poco raro, ya que a no ser que jueguen 5, ¡Smaug juega sólo! Es un buen filler que me pillaré en el próximo pedido. Por cierto, el grafismo un poco feo. Vaya tela. Cartas pequeñas de tamaño no estándar. Los colores de los bordes te hacen sangrar los ojos. Ni una triste textura. Vaya tela con Wallace, no hace un juego bonito ni de El Hobbit. :-/

Thorin con más cascos que enanos en el grupo

En resumidas cuentas, un gran cumpleaños (tarta incluida por cierto). Ahora a probar las adquisiciones del resto de simios…

Día del gañán: Cristian, Jokin, Jose, Fran, David.

Lo que me gusta y lo que no me gusta

En los juegos de mesas, como en todo en la vida, hay tantos gustos como colores. A medida que pasa el tiempo y juegas más, tu gusto particular se va afinando. Aunque es cierto que en general, el jugón pertenece al grupo de gente que le gusta jugar, no los juegos, creo que no se puede negar que cada uno tiene sus preferencias. Yo hace tan sólo 5 años me encerré un fin de semana entero y sólo jugué al Carccassone. Creo que hoy en día prefiero que me corten un dedo a pasar por ese sufrimiento…

El caso es que en los simios, tenemos gustos parecidos pero con sus pequeñas diferencias. En mi caso, ya he dicho a menudo que no me gustan ni los abstractos ni las subastas, que me gustan los juegos con tema. En realidad, es más difícil definir los gustos con palabras que con ejemplos, y por supuesto, siempre hay contradicciones en las cosas que decimos.

El último día del gañán de Cristian (invitado especial incluido, el señor Pablo, jugón frustrado), jugamos a dos juegos, uno de los que me gusta y otro de los que no. Abrimos la tarde temprano con un juego que creo que es bueno, es más, estoy seguro que es bueno. Pero que no trago. Se trata del Hacienda. Para mi, entra dentro de lo que a veces llamo un abstracto, desde el punto de vista, que el tema está pegado con calzador. Es un simple juego de maximización de acciones/puntos de victoria, sin ningún tipo de relación entre lo que haces y la realidad. Pones animales que llegan a los mercados, compras tierras baldías, abres pozos, cosechas pero en realidad, durante la partida sólo ves el rédito en PV que te da cada acción. Árido como la pampa en una sequía. Seguro que hay mucha gente que lo considera un gran juego, a mi me parece un juego sin alma ninguna. Puro suma/resta matemático. ¡En el Notredam por lo menos hay ratas que te comen las entrañas! La partida fue corta. Eso es lo mejor que puedo decir del juego 😉

El tablero se va estropeando a lo largo de la partida con esas horrorosas e interminables serpientes de colores…

Como segundo plato, salió un valor seguro de Wallace, el Tinner’s Trail, también conocido como el juego de las empanadas. Juegazo. Sí, ya se que es de subastas, pero juegazo de todas formas. En pocas partidas terminamos todos levantados mirando el mapa buscando el último cubo rentable del mapa. En este juego, no te digo que te sientas un minero, pero las acciones tienen un sentido, una relación con la historia, aunque sea tan absurdo como vender empanadas para conseguir algo de liquidez y pagar la escavación. La mecánica copiada (sin tapujos) del Thebes le va como anillo al dedo (no como al Olympos, vaya fula). Tiene un poco de azar en los dados, lo que le quita cierto peso, y mete un poco de fiesta en la partida. La subasta es relativamente fácil de ver, aunque tienes que jugar de estómago, no es fácil ver el efecto de las acciones a medio plazo. El valor de una región está determinado por el ratio de mineral/agua y la cantidad, pero no está claro si podrás mejorarla con mineros, barcos y trenes. Todo el mundo tiene el mismo dinero al empezar, por lo que todo el mundo se llevará alguna región, a ser posible, por precios parecidos. Cada turno es diferente, al incrementarse la capacidad de extraer poco a poco. Juegazo. Una pena no tener la edición de Treefrog (la segunda edición no está mal, pero parece sacada de un mal juego de PC de los años 90). Juegazo. De. Wallace. Hay poco más que decir.

Lo único que me frustra es no haber podido encontrar las fábricas para tunear el Automobile…

Turno del gañán: Fran, David, Jose, Jokin, Cristian

American rails

Una imagen vale más que mil palabras

Día del gañán: Jokin, David, Jose, Fran, Cristian.

Reconciliándome con el AOI

Me tocaba mi día del gañán, y como estábamos sólo tres, volví a sacar el Age of Industry una vez más. Jugamos con el mapa de Minnesota. Ya lo habíamos probado hace no demasiado tiempo también a tres jugadores Jokin, Fran y yo. Esta vez le toco sufrirlo a Cristian, que le tiene una particular inquina a este juego del señor W.

El caso es que como ya he comentado en varias ocasiones (aquí, aquí y aquí por ejemplo), simplemente este juego tiene algo que no me llegaba a convencer. Quizás no es sólo una cosa, son muchas, pero finalmente después de muchas conversaciones y mucho gen G, he encontrado una variante que me satisface. 🙂 Gracias Fran por tu paciencia. Al final, la solución ha venido de la mano del propio Wallace…

Variante AoI minimalista
– Un jugador puede coger un préstamo de 10 pesetas en cualquier momento. No se pagan intereses durante la partida. Al final de la partida tiene que devolver 15 pesetas por cada préstamo. (Es decir, funcionan como los préstamos del London).
– Un jugador puede gastas sus dos acciones y dos cartas para poder construir en cualquier lugar del tablero.

Y ya está. Con esto me conformo (o casi). ¿Por qué estos dos cambios? El de los préstamos es para evitar el dinero gratis, es decir, esos préstamos que se piden y se devuelven en el mismo turno, o quizás el siguiente. Para mi eso era aberrante desde un punto de vista económico. Con esta variante, cada vez que coges un préstamo, pagas un punto de victoria. No es mucho, el dinero sigue siendo (prácticamente) gratis, pero al menos algo de intereses se paga. En todo caso, es una variante que tiene una gran ventaja, le quita a la partida 5-10 minutos simplemente por no tener que estar enredando con el pago de intereses y los préstamos arriba y abajo.

La segunda variante es para penalizar la acción de construcción libre. En el AoI el único bien escaso es el hueco. Poder construir libremente en cualquier sitio cualquier industria simplemente por una acción y una carta (probablemente inútil) era simplemente demasiado barato. Una carta más no parece mucho, pero duele un poco más.

Variante gen G tradicional
– Todas las vías valen un punto de victoria al final de la partida.

¿Por que esta modificación? Muy sencillo, por que cada vía da entre 4 y 8 pesetas (casi todas unas 5 pesetas). Es decir, dan una **** y encima es un ****** contar las vías y el número de losetas construidas y demás. Una pérdida de tiempo. Cada jugador recoge sus vías, y las suma a sus PV. Lo normal es que el resultado cambie muy poco y hayas ganado 5 minutos de tu vida.

Variante gen G robber baron
– Todas las vías valen dos punto de victoria al final de la partida.

Esta variante cambia bastante la estrategia del juego. En nuestras partidas el número de puntos de victoria de un jugador era básicamente inversamente proporcional al número de vías que había construido. ¿Por qué? Por que son caras, dan pocos puntos de victoria, te cuestan acciones y encima les estás dando la vida a tus oponentes. No digo que esté mal. El juego es así. Esta variante hace que no esté tan claro que construir vías sea tan malo. Le da más valor que en el juego original a las vías pequeñas´, y el mismo a las vías que conectan con ciudades grandes. Además, no pierdes el tiempo contando al final (¿he dicho que me resulta molesto?).

En todo caso, esta variante tiene que quedar claro al final de la partida, por que puede variar un poco (no creo que mucho) el valor de las acciones y por tanto de las estrategias.

Ya que he llegado hasta aquí, no voy a parar 😛

Variante Los puertos no se construyen de la nada
– Para construir un puerto de nivel dos o tres, tiene que llegar a la localización las materias primas necesarias de forma normal, es decir, no se pueden coger del mercado exterior por que se está construyendo un puerto.

La verdad es que en las reglas y las FAQ han dejado claro que sí se puede construir un puerto de nivel dos o tres en mitad de la nada, pero vamos, esto queda a gusto del consumidor. No es demasiado importante.

Buff, vaya chapa he soltado. Creo que dejaré para otro día lo que pienso del mapa de Japón…

Por cierto, la partida estuvo divertida, ganó Fran, confirmamos que el mapa funciona bien a tres y hasta Cristian no sufrió demasiado 🙂

Día del gañán: Jose, Jokin, Fran, Cristian, David.