El eclipse de Catán y el calentamiento global

Los dos últimos días del gañán han sacado a la mesa dos novedades de Essen 2012, es más, han sacado dos juegos semi-cooperativos, Archipelago y Co2. “Día del gañán” y “semi-cooperativo” son dos conceptos que claramente no casan especialmente bien. Creo que estamos delante del clásico este juego no funciona con mi grupo. Comentaré mis impresiones de los dos juegos, y después una breve reflexión sobre los juegos semi cooperativos.

Llegamos a las Indias

Archipelago lo hemos jugado ya tres veces. Dos partidas cortas con 2 y 5 jugadores, y una partida de duración media de 3 jugadores. Es un juego que trata de el descubrimiento y la colonización de un nuevo continente, en el que los jugadores representan diferentes potencias europeas que intentan hacer florecer sus colonias a la par que evitar un levantamiento rebelde de los indígenas. Aunque soy el único, a mi me parece una mezcla explosiva entre el Eclipse y Los colonos de Catán. No, no estoy loco. El caso es que con los colonos comparte esa idea de conseguir recursos para construir cosas que dan puntos de victoria, por ejemplo, construir muchos pueblos o mercados. Hasta teóricamente hay comercio. Del Eclipse hereda un sistema de acciones libre, es decir, cada jugador tiene un determinado número de acciones que puede repetir en cualquier orden de una en una. El sistema de exploración también es parecido. Hay unos tracks de comercio, población y desempleo que en cierta forma también tienen un aire. Bueno, la verdad es que es más una sensación que algo que se pueda demostrar, pero me parece que bebe mucho del Eclipse para realizar un juego de desarrollo. A mi me ha gustado bastante, aunque no es un juego demasiado normal, para empezar, por las condiciones de victoria, por que al contrario que en el Catán, no sabes que es lo que da puntos de victoria, bueno, tan sólo conoces algunas de los objetivos. El resto son ocultos. Esto lo convierte en un juego difícil de jugar, por no saber exáctamente que hacer. A la tercera partida más o menos sabíamos que hacer, pero en general se puede decir que cuando termina, el ganador puede ser una sorpresa, al no saber a cienca cierta que va a puntuar. Esto puede gustarte o matarte, a mi me parece interesante. Por último, el juego es semi-cooperativo. Con unas mecánicas relativamente elegantes (a mi gusto), tus acciones en las islas pueden ir aumentando el nivel de descontento de las islas, hasta el punto de que puede acabar la partida en revolución, perdiendo todos los jugadores, o en todo caso, ganando el que tiene el objetivo secreto del rebelde. Si cobras demasiados impuestos, si no contratas a los indígenas, si no hay demanda de productos y si los jugadores no proporcionan las materias necesarias en las diferentes crisis de la partida, arde Cuba. Hay que decir, que parece fácil evitar la revuelta, siempre que los jugadores estén dispuestos a perder algunas cosas creando iglesias y pagando las piñas que demanda el pueblo. Eso por supuesto, si no fueramos gañanes. Hablaremos de eso más adelante.

A mi me parece bonito

El siguiente juego fue el CO2. Para este no tengo ningún parecido. En general, le teníamos miedo por ser del autor del Vinhos, juego que no tuvo demasiado éxito por su complejidad. El CO2 por lo menos puedo decir, que no me pareció complejo. Hay tan sólo tres acciones, dos que te dan recursos y la última que es crear una central eléctrica, puntos de victoria. En cuestión de condiciones de victoria, hay una carrera por construir centrales, una lucha de mayorías en los diferentes continentes, y como última dimensión, una carrera por conocimiento científico. Las reglas están mal escritas, pero el juego no es difícil. Cristian le dio la sensación de ser algo tedioso la gestión de los científicos, pero a mi me pareció asequible. Para los que no lo sepan, se trata de construir centrales de energías verdes para que no suba el nivel de CO2 y se vaya al garete el mundo, cosa que con gañanes, está garantizado, más aun cuando tiene una mecánica un poco cuestionable, y es que para construir una central, antes tienes que instalar un proyecto, pero el caso es que cualquiera puede construir una central instalada por otro jugador. Es decir, instalar centrales es como poner canales en el Brass. Vamos, peor. Esto puede hacer que el fin de la humanidad llegue antes del turno 5 (que es lo que piensa su autor…). Solo maljugamos una partida en un salón lleno de herederos rabiosos, por lo que tenemos poco para valorar, pero a mi me dejó intrigado para volver a probarlo más pronto que tarde.

lo peor que puede pasar, no es que gane Jokin, si no que gane el juego

Para terminar, hablar de los semi-cooperativos y los jugones. Comentar que la tercera partida del Archipelago terminó con una revolución. La República de Roma también ardió, y no dudo que la próxima partida del CO2 termine con un desastre ambiental, a no ser que suceda un milagro. ¿Por qué? Por que el gañán prefiere cortarse un dedo antes de comerciar contigo en el Catán. El gañán no sabe que es el Capataz en el Puerto Rico, sólo coge el buscador de oro para que el resto de jugadores no hagan nada en su turno. He visto gañanes comerse las ovejas de sus propios hijos en el juego de los lobos y las ovejas de Lego. El caso es que dar puntos de victoria a un enemigo, es algo que no entra en nuestra cabeza, por lo que preferimos que no gane nadie, a que gane uno de nuestros oponentes. Y ese el el problema, que los juegos semi-cooperativos, en los que los jugadores tienen que vencer al juego, y después gana alguien, sólo funcionan si hay un acuerdo general de que lo peor que puede pasar, no es que gane Jokin, si no que gane el juego. Para la próxima partida, escribiremos esta frase 100 veces en la pizarra, a ver si conseguimos salvar la tierra para nuestros herederos 😉

Día del gañán: Jokin, David, Jose, Fran, Cristian

La caída de un gigante

Y no me refiero a Polonia, que también cayo en mi día del gañán en la tercera partida al God’s Playground que hemos jugado. Me refiero a ese hombre que te mira como desde lejos, me refiero al Caylus.

El rey.

Pero vayamos por parte, era viernes, y tres simios nos encontramos en Almensilla. Tres. El número fatídico. Me tocaba escoger a mi, así que tiré de clásico con un juego de tito Wallace y nos pusimos a defender Polonia. Es la tercera partida que hemos jugado Fran, Cristian y yo. El caso es que como en las otras veces, en los dos primeros turnos, Librerum Veto, que básicamente es dejar a Polonia con los pantalones bajado frente a los invasores. Esta partida fue una fiesta de invasiones. Polonia ardió. Bastante. La verdad es que no quiero entretenerme demasiado con este juego. Las dos primeras partidas me gustó, pero esta tercera ha sido algo caótica. Quizás por no recordar las reglas al 100% y tener la sobra del Comuni sobre nuestras cabezas. Volverá a ver mesa (quizás en la Moliquedada), pero me dejó un sabor de boca regular.

Después del plato fuerte, pasamos a un filler. El Caylus a tres. Como ya comentamos en un post anterior, la última vez que jugamos nos dio la impresión de que lo más rentable era construir el castillo y dejar de lado los edificios. Esta vez llevamos esta teoría al extremos. Sólo se construyo un edificio que diera recursos en toda la partida. El preboste no llegó a la mina de oro. Fran nos ganó de calle, y el secreto volvió a ser construir a cada de perro el castillo. Tuvimos alguna discusión posterior sobre esta estrategia (que hace por cierto que la partida sea rápida y repetitiva). Yo creo que a tres jugadores el juego está un poco roto, desde el punto de vista que casi no tiene sentido hacer otra cosa que hacer el castillo. Fran tiene esperanzas en que no sea así. Cristian no me quedó clara su opionión. A cuatro o cinco jugadores, no se si el tema cambiará mucho, pero quiero pensar que sí. Lo malo, es que a a más de tres jugadores, se hacía un poco largo… El rey a muerto. Larga vida al rey.

 

Día del gañán: Cristian, Fran, Jose, Jokin, David

Viernes a dos…

Por compromisos simios variados, este Viernes sólo pudimos quedar para jugar Cristian y yo.

En un principio, planeó la posibilidad de jugar a un pepino para dos, pero finalmente nos decantamos por estrenar algunos de los regalos por nuestros respectivos cumpleaños. La tarde empezó con una espectacular tarta, gentileza de mamá Cristian. Nada más terminar, nos pusimos con el primer juego de la tarde, el Die Burgen von Burgund, de Stefan Feld.

Die Burgen vun Burgund

Al preparármelo en casa y leerme bien las reglas, tenía mis serias dudas de si sería un chusco o finalmente estaría bien el juego. Con la partida quedaron resultas mis dudas. Me gustó bastante el juego. A Cristian también le gustó. Funcionó muy bien a dos jugadores. A tres creo que también lo hará, y a cuatro, habrá que probarlo. En este juego, antes de cada ronda (son 5 turnos, de 5 rondas cada uno), hay que tirar los dados, y hacer una acción por cada tirada. Visto así, puede parecer dependiente del azar, pero en ningún momento me dió esa sensación. Salga lo que te salga en los dados, siempre tienes cosas que hacer. Es un pelín distinto a otros juegos de Feld en el sentido de que aquí no vas agobiado por calamidades tipo ratas o chinos que duran menos que lo que tardan en llorar Mourinho y Cristiano Ronaldo después de jugar contra el Barcelona…

Acaban de echar a la geisha del palacio...

La partida acabó muy ajustada, con pocos puntos de diferencia entre los dos. Y ambos jugamos con dos estrategias totalmente diferentes, así que otro punto a favor para el juego. Tengo ganas de probarlo con más simios.

Después nos pusimos con el Ra The Dice Game, que habían regalado a Cristian el día anterior. Es un muy buen filler. Básicamente, tiene las mismas formas de puntuar del Ra/Razzia, pero no hay subastas. Lo que hay son tiradas de dados, hasta tres por turno, buscando combinaciones de dados, pudiendo quedarte con los dados que más te interesen. Lo jugamos bastante rápido, y sólo sacamos 4 puntos de diferencia entre Cristian y yo. Con más jugadores estoy seguro que ganará, y eso que a dos fue bastante bien.

Ra The Dice Game

Para acabar una buena tarde de juegos, nos pusimos con el que creo que va camino de convertirse en un clásico para las simioquedadas de dos, o para antes de las simioquedadas con más jugadores, el Yomi. El combate fue entre el metalizasimios aka Grave y el aspirante Rook:

Rook

VS

Grave

El combate estuvo bastante igualado. Tanto que el Guerrero del viento venció por sólo 7 puntos de vida de diferencia. Los suficientes para metalizar y guardar otra cabeza simia como trofeo  :D. Y es que la pretemporada de Grave en Tailandia hizo su efecto…

Construyendo la muralla y limpiando las alcantarillas

Hoy tenía que haber venido Jokin para disfrutar sufriendo calamidades. Los chinos se morían de hambre, plaga y ataques mongoles mientras a los parisinos se les comían las ratas. A Feld le va la marcha.

El primer día del gañán de la nueva era ha sido para Jose. Tras evadir la sugerencia de repetir After the flood (había que intentarlo), Jose tiró de clásicos, pero con expansiones. Primero ha caído un Notre Dame con más ratas que nunca. Ha sido un suspiro, menos de una hora. Gran juego. He quedado segundo. La verdad es que la expansión ni se ha notado, han salido un par de cartas nuevas que han pasado desapercibidas. Como jugamos de año en año, no es que me acordara de las originales… El caso es que para mi gusto, funciona muy bien a tres jugadores. El juego consiste una acción por turno, pasándole las que descartas a tu compañero de la derecha. Como en cada turno se hacen tres acciones, con tres jugadores usas una carta de cada jugador. ¡Máxima interacción! Un buen filler que no merece ser vendido ni enviado a la chimenea.

La expansión del Año del Dragón

Como la partida duró menos que mis dos peces de hielo en el whisky on the rocks, Jose siguió tirando de día del gañán y saco El año del dragón, no con una expansión, sino con dos: La Gran Muralla y los super-eventos (también conocidos como las supercatástrofes). Partida apretadísima en la que quedé segundo. Mi opinión de las dos expansiones es que La Gran Muralla parece una buena idea, pero es para jugar con nenazas. Los gañanes jugamos sin la ayuda de la muralla para sobrevivir a la China imperial. Básicamente, ofrece la oportunidad de aprovechar una o dos acciones que de otra forma hubieras “perdido”, por lo que facilita las cosas. No me importa jugar con la expansión, pero tampoco la echo de menos si jugamos al original (más gañán y despiadado). La expansión de las catástrofes (creo que han sacado una de amenaza nuclear…) sin embargo me ha gustado mucho. Le da algo más de variedad (si cabe). Para hacérsela en PyP (tampoco hay que hacer mucho…).

Sueño erótico quinceañero

Antes de terminar, comentar que Fran y yo conseguimo probar el Yomi antes de empezar la tarde de Jose. Espectacular. Grave empezó fuerte, pero tres combos mortales de Setsuki le pusieron en su sitio. Espero repetir, quizás incluso comprar algún mazo…

El turno del gañán quedaría de la siguiente forma dependiendo del método utilizado:

Turno gañán v0: Cristian, Fran, Jokin, David, Jose

Turno gañán v1: Fran, Cristian, David, Jokin, Jose