5 años, muchos cambios

Escribo este post un poco como conmemoración de los 5 años que acabo de cumplir como usuario de la Boardgamegeek. Se puede decir que nada más descubrir los juegos de mesa modernos, creé mi usuario y empecé a buscar gente por Sevilla con la que poder empezar a descubrir juntos tantos juegos, todos nuevos para mí.

Mítico el Pueblo que  fabriqué con mis manazas en Septiembre de 2008.

Mítico el Pueblo que fabriqué con mis manazas en Septiembre de 2008.

Mi primera adquisición fue Yspahan, tras ver una videoreseña de Scott Nicholson, uno de los pioneros en esos menesteres. Me dejó boquiabierto el uso que se podían dar a unos dados en un juego y me lo pillé sobre la marcha. Sólo fue el principio de una sucesión de descubrimientos increíbles. Yo que llevaba toda la vida jugando al Backgammon y algunos abstractos que coleccionaba mi padre.

Realmente cinco años dan para mucho, en todos los sentidos. En el personal pues he pasado de ser un soltero viviendo en un piso destartalado a estar casado y con 2 hijos viviendo en el mismo piso pero reformado completamente. En el aspecto meramente lúdico… pues también ha habido cambios, y muchas veces está ligado con el terreno personal.

En mi primer año lúdico jugaba todas las semanas al menos dos veces con otros jugadores de Sevilla y otras tantas veces con la que entonces era mi novia (ahora mujer), con ella siempre a juegos menos duros porque nunca le han gustado los juegos demasiado largos ni con excesivas reglas. Lo reconozco, era un agonía y compraba una barbaridad de juegos, todos ellos los jugaba al menos una vez. Comprábamos en pedidos masivos entre muchos sevillanos, de cuna o de adopción como yo. Pedidos a Alemania donde frecuentemente se colaban juegos que resultaban bastante malos ya que caía muchas veces en la tentación de comprar las gangas, lejanos en el tiempo quedan ya los míticos Go West a 3 € (que no me pareció mal juego y permanece en mi colección) o ese Justinian que era más malo que un dolor, y muchos otros que cayeron ya en el olvido. Pero el caso es que independientemente de los juegos que comprara, todos eran jugados en cuestión de semanas.

Poco a poco fuimos juntándonos casi de manera natural los que coincidíamos en horarios laborales y teníamos una mayor afinidad y cuando nos dimos cuenta… éramos los Simios Golfos. Todos los años comprábamos (y vendíamos) una cantidad ingente de juegos, íbamos a las jornadas que podíamos (Jerez, Zona Lúdica, Festival de Córdoba,…), hasta fuimos a Essen en la edición de 2010 y Julio traía un fin de semana espectacularmente maratoniano con la Moliquedada. Siempre intentando probar más y más juegos, ya fueran antiguos o recién editados, pero siempre cosas nuevas. Casi nunca repetíamos ni a los juegos que realmente nos habían gustado mucho. Éste es un “mal” muy extendido entre los que compartimos esta afición, probar y probar siempre nuevos juegos en lugar de sacarle todo el jugo a los muchos y buenos juegos de nuestras colecciones. Tras un par de partidas, ya parece que lo sabemos todo sobre un determinado juego, o incluso basta una primera experiencia para venderlo sin contemplaciones porque no ha calado a la primera como esperábamos.

Cuando en Essen bajo Wallace de los cielos y nos toco a David y a mi con su mano, sorprendentemente al mes siguiente nuestras esposas se quedaron en estado de buena esperanza...

En Essen 2010 descendió Wallace de los cielos para tocarnos con sus divinas manos.

Eran años de soltería para algunos y de matrimonio sin hijos para otros, todos con trabajos medianamente estables. Teníamos mucho tiempo para jugar, bueno, hoy en día veo aquella época como con mucho tiempo dedicado a actividades lúdicas, entonces nos quejábamos porque queríamos aún más!!! Además y como comentaba antes, si aún me quedaban ganas de jugar, estaba Teresa los fines de semana para echar unas partidillas después de la comida en casa de mi suegra, hasta se nos unía muy frecuentemente ella a la que llegué a considerar una gran jugona en potencia…

Pero los tiempos han cambiado, la crisis ha hecho que uno de los Simios haya tenido que emigrar a Tenerife dejando la familia atrás y que otro haya tenido que montar un negocio familiar para poder tirar pa’lante y cuyos horarios son leoninos. Y los demás, pues echando más horas que un mono para poder conservar nuestro trabajo y poder seguir pagando nuestras hipotecas y demás gastos familiares.

Pero sobretodo la sequía la han provocado… los niños… 7 minisimios han salido, hasta el momento, de las entrañas de las esposas de los Simios Golfos. David primero en el orden de turno con Laura (casi 4 años) y Carlos (2 años), Jokin segundo con Lucas (3 años y medio) y Lucía (que aún no llega a los 9 meses), luego Fran con Alex (2 años y medio) y para terminar yo con Carmen (2 años) y Ángel (3 semanas!)… el único que aún se está haciendo el remolón es José… pero tiempo al tiempo.

 

Mis niños: Carmen y Ángel

Mis niños: Carmen y Ángel

Ante este panorama, la frecuencia de las quedadas ha disminuido de manera notable. En mi caso particular, si antes podía echar unas 25 partidas al mes entre pitos y flautas, ahora la media puede estar en 2 ó 3… y gracias. Como si no fuera suficiente, la llegada de vástagos ha producido en mi mujer un efecto de aversión total a jugar en parte por el cansancio que produce el cuidado de los niños y que cuando llega ese ratito muerto que antes se empleaba para echar una partida, pues ahora como que ya no le apetece… ¿Y cómo me he tomado todo esto de jugar tan poco? Pues no lo voy a negar, se pasa mal pero porque me gusta mucho jugar y ya no lo hago con tanta frecuencia. Pero sí me ha reportado algo muy positivo que es el quitarme de encima esa especie de angustia que tiene por lo general el jugón empedernido de querer jugarlo a todo: “todas las novedades, siempre actualizado” Esa obsesión por estar todo el día pendiente de las novedades y no descansar hasta jugar a ese juego que salió el mes pasado en Alemania y ya lo tengo de importación con pegatinas traducidas… o ese preorder que hice para que me viniese con una expansión exclusiva… Mencionaba antes la palabra angustia, porque realmente es así, esa sensación de que si no eres capaz de jugar a todo (y lo antes posible), llegas a ceer que te estás perdiendo algo, que no éstas actualizado, que se te escurre el agua de las manos… Querido amigo jugón, pon un par de hijos en tu vida a los que tengas que dedicarles el poco tiempo libre que te queda tras la jornada laboral y sanarás como por arte de magia… Ahora me tiro 5 semanas sin tocar un sólo componente de madera y cuando por fin consigo que se alineen los astros para poder sentarme con mis Simios, me encuentro con que no quiero probar ese juego nuevo que todo el mundo está loco con él, prefiero jugar un siempre espectacular Puerto Rico, Brass, San Petersburgo,… Ahora ya me da pereza aprenderme un reglamento de un juego nuevo ya que mi los visos de jugarlo a corto plazo son nulos y se me va a olvidar. Y lo mismo ocurre con las nuevas adquisiciones. He pasado de comprar entre 30 y 40 juegos al año de media durante mis primeros 4 años de jugón, a comprar menos de 10 en este último año. Y es que comprar para almacenar indefinidamente juegos que voy a tener una enorme dificultad en sacar a la mesa no es algo que me atraiga. Soy más de jugar que de coleccionar. Me he vuelto muy práctico, pero sobretodo me ha servido para calmarme.

Aún no he probado eurogames que han entrado pisando fuerte en el último año como el Tzolk’in, Robinson Crusoe, Keyflower, Suburbia o Bora Bora pero es que ya no sufro por ello.

¿Quiere decir esto que estoy feliz con mi vida lúdica? Evidentemente no, pero al menos estoy curado de esa histeria por estar al día continuamente. Me gustaría jugar más, pero no lo haré a costa de descuidar mi familia. Ya queda menos, en breve, los niños en unos años ya no requerirán tanto tiempo y podré escaparme para jugar con mis Simios mucho más a menudo.

Carmen desde pequeña siempre ha estado toqueteando cartas y juegos.

Carmen desde pequeña siempre ha estado toqueteando cartas y juegos.

También pronto, mi hija estará preparada y empezará a querer jugar a cosas conmigo ya que me estoy encargando de que toquetee mis juegos, la maderita, las losetas de cartón duro… hasta el punto que su lugar preferido de casa es mi estantería de juegos. El otro día le compré una baraja de la Hello Kitty en un chino y le he enseñado a jugar a ordenarla por palos, y disfruta haciéndolo con su orgulloso padre… Ya queda menos! Qué bien nos lo vamos a pasar!

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10 pensamientos en “5 años, muchos cambios

  1. Un post muy entrañable; creo que la gran mayoría de los que llevamos en este hobby el mismo tiempo que tú estamos en la misma situación 🙂 Eso si, siempre con un ojo puesto en lo que pasa y sabiendo que en unos años largos volveremos al vicio (no tan intenso pero si mucho más selecto).

  2. Bonita y cuasi-lacrimógena entrada, con fotos de niños (presssiossssisssimos) que garantizan el enternecimiento de nuestros corazones 🙂

    Creo que describes algo que pasa muy frecuentemente; el paso del desconocimiento absoluto del mundo de los juegos de mesa al interés repentino, flipada absoluta, angustia y necesidad de jugar más y más, y estar totalmente al loro de todo lo que se cuece… hasta llegar a una cierta saturación, y darte cuenta de que dejas casi de disfrutar. Absurdo, porque lo bueno de jugar es pasarlo bien.

    ¿Que no has probado el último de fulano? ¿Ni la última comedura de tarro de zutano? Pues que le den, anda que no lo pasamos bien el otro día con un Terra Nova y un Familienbande 😛 Cualquiera que tenga en su casa un Automobile y no lo haya jugado 20 veces, no lo ha aprovechado. Y lo mismo se puede decir de tantos y tantos. ¿10 partidas al Tigris? ¡Amos anda, si el Tigris es para desgastarle los colores de tanto jugarlo!

    En fin, me alegro de haber compartido mesa contigo, aunque menos de lo que me hubiera gustado. Y por cierto, tienes que probar el Myrmes, jajaja 🙂

  3. Me gustó mucho la entrada. Tengo una hija de 4 que poco a poco la estoy introduciendo a la afición. Pero es cierto los primeros años de los niños nos dejan poco tiempo libre, pero es el mejor tiempo invertido.
    Un saludo y felicidades!

  4. Habrá muchos que como yo nos hemos sentido identificados con el post. Mi segundo hijo (hija en este caso) llegará este diciembre y creo que voy siguiendo las mismas etapas que tu…

    Aprovecharé este Essen porqué creo que tardaré unos años en volver a pisarlo..

  5. ¡Casi me haces llorar! Tantos recuerdos… Esas quedadas golfas de verdad compartiendo un único trozo de chorizo en tu cuchitril de La Algaba, esos fillers P&P chusqueros que traías cada semana, esa foto de Wallace (¡you are our idol!)… en fin. Que nos hacemos mayores. Pero en realidad, creo que para tener una larga descendencia de minisimios, no nos podemos quejar del todo, y en cuanto tu nuevo heredero se adapte al hogar, seguro que podemos seguir jugando en viernes alternos, que no es poco. Está claro que Jokin está lejos, pero hasta eso tiene solución 😉

    Y más pronto que tarde, volveremos a Essen… ¡lo prometo!

    De la agonía de probar nuevos juegos no te preocupes, en cuanto vuelvas a jugar, te vuelve a entrar el ansia… Con mi fin de semana de las Meeting Games (family mode on), me he vuelto con dos o tres juegos en la lista de deseados.

  6. Hay que salir de los valles y aprovechar los picos de la vida. Mira que te pones melodramático. .. pareces la programación de Antena 3 después del telediario. …

    Como te dije el otro día, dormir está sobrevalorado. Volvemos a ser Golfos de nuevo, con ojeras como bolsas de Carrefour, vale, pero Golfos 😉

    Todos hemos pasado y pasaremos rachas malas, pero siempre aparece el momento para dedicarle un ratito de nuestras ocupadas vidas al hobby.

    Estoy con David. En cuanto echas unas cuantas partidas se te vuelven a afilar los dientes y a dilatar las pupilas. Y quieres más, ya sea una novedad o un gran clásico.

    Nunca has ni hemos sido agonía, es parte de la afición

  7. Me identifico totalmente contigo !!!
    Eso sí, una vez puedes jugar menos en directo, descubres, boardgamearena, yucata, mabiweb, el vassal … que no es lo mismo pero oye, funciona bien como sustituto del vicio cara a cara jejeje

  8. Eso nos ha pasado y nos pasa a todos los jugones con niños.

    En mi caso, la suerte es que los demás jugones ni tienen niños ni creo que vayan a tenerlos por ahora, por lo que cada viernes, sábado y vísperas de festivo están en casa para echar las partidas (sí, mi mujer es una santa, lo sé).

    Para mí los niños son una ayuda con las partidas: no puedo salir de copas ni de conciertos, pero los demás pueden venir a casa.

    Así que creo que lo que se carga el grupo jueguil es que varios jugones tengan niños. Si sólo uno es papá y además es el anfitrión…

    Un abrazo!!

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