De elfos, enanos y gladiadores

Pasa el tiempo y estamos en racha, sacando quedadas sorpresa de debajo de las piedras probando nuestras últimas adquisiciones, que por alguna estraña razón, son muchas.

Del primer juego que voy a hablar es el Belfort, uno de los juegos que pasaron desapercibidos en Essen 2011, al menos en nuestro círculo. Fran le tenía echado un ojo desde hacía tiempo, y finalmente consiguió meterlo en su colección. Lo hemos jugado dos veces, en una quedada a dos Fran y yo, y en una golfa en la que casi volvemos a vernos las caras los cinco, lo jugaron todos menos yo. Es un juego con un tema simpático y un tanto desenfadado, el de la construcción de una ciudad por simpáticos elfos, enanos y gnomos. Tiene ese toque de humor que suele triunfar con los simios en algunos casos, como en el Evo, el Toscana, el Vanuatu o el Smallworld. En resumen es un juego de colocación de trabajadores y mayorías. Los malogrados equipos de enanos, elfos y gnomos de cada jugador se afanan en recoger suficientes recursos para construir diferentes edificios en los barrios de la ciudad. Cada edificio da alguna ventaja/recurso, pero además ocupa un espacio en el mapa de la ciudad. Hay diferentes rondas de putuación en la que se puntúan mayorías de edificios en los cinco barrios y número de elfos, enanos y gnomos.

Así dicho, tampoco parece mucho. Lo jugamos a dos con la variante oficial en la que hay un par de jugadores fantasmas, y la verdad es que no me gustó demasiado, sobre todo, por que el orden de turno era un poco extraño. El caso es que cometimos un comuni (estamos en racha por cierto) que hizo que tuviéramos exceso de recursos, y el juego perdiera mucho. En la segunda partida, con cuatro jugadore y con posibilidad de comuni 0%, gustó mucho en general, Jose hasta lo comparó en sensaciones con el Vanuatu, el mejor juego del año pasado indiscutiblemente.

Parece que bien jugado, hay una verdadera escasez de recursos que hace que se sufra para construir cada jardín, muralla y taberna. Como debe de ser. Una pena que no tenga prestamos (¡aunque sí impuestos!). Espero volver a probarlo pronto con 4 o 5 jugadores.

Un juego con enanos y elfos raperos no puede ser malo

Poco después, y en una quedada de Semana Santa que costó la misma vida organizar, Jose sacó su última adquisición fruto del hype televisivo, Espartaco. No, no es un juego de toros, y si te has hecho esa pregunta, es que no estás al día en el mundo de las series de televisión (¿hay algo más que ver hoy en día?). Espartaco es una serie que tiene ya un cierto tiempo, y está a punto de terminar (o ya lo ha hecho) la cuarta (o tercera según se mire) temporada. Imita descaradamente el estilo de la película 300, pero además le mete una cantidad de imágenes subidas de tono impropia de una serie made in USA.

Es para 4, ni uno más, ni uno menos. Jugamos Jose, Fran, Cristian y yo, siendo todos menos Cristian seguidores de la serie, por lo que no podíamos evitar comentarios al ver a Crixus o a Batiatus en las cartas y tableros. Espectaculares. Y es que el juego tiene un +2 si has visto la serie, y probablemente un -1 en caso contrario. Es lo que a veces se llama un temático.

El juego está muy muy bien, mucho mejor de lo que cabría esperar teniendo en cuenta que lo ha diseñado una empresa que se dedica a la fabricación de miniaturas y la propia productora de la serie. Y no es un juego de miniaturas, aunque trae 4 gladiadores para que se partan la crisma en la arena.

El juego NO es de combate. Lo habéis oido bien. Básicamente es un juego de subastas, apuestas y puteo con cartas. Cada jugador lleva un ludus de gladiadores y su objetivo es ganar prestigio. El prestigio se gana organizando los juegos (se hace uno cada turno), que uno de tus gladiadores gane los juegos y mediante el uso de cartas de intriga (que al final dan casi la mitas de los puntos de prestigio). Las cartas de intriga dan al juego la interacción/puteo directo matando gladiadores, esclavos, quitando prestigio y robando dinero a lo Munchkin (chúpate esa). Hay apuestas para conseguir gladiadores, esclavos, armas y lo que es lo más importante, por organizar los juegos. Las subastas son a puño cerrado, así que aunque hay cinco subastas por turno van rápido.

Al final de cada turno hay un combate, y es el momento de ganar dinero con apuestas. Muy temático. Si los gladiadores son más o menos parecidos, el combate puede estar igualado y haber diferencias entre las apuestas. El combate es sencillo y más o menos rápido, siendo el único comentario importante que es más o menos predecible quien va a ganar si no están muy equilibrados.

Nuestra partida estuvo muy bien. Por diversos motivos, Jose tuvo que empezar a explicar en el portal de la casa, pero con todo ese retraso incluido, la partida duró algo menos de dos horas y al menos a mi no se me hizo larga. Hubo un poco de todo. Combates igualados, puñaladas varias y un final apretado en la que no recuerdo bien quien ganó. Supongo que Fran son sus pepinos de gladiadores.

Como comentario, hicimos un comuni que creo que hasta mejora el juego. Una vez se ponían adyacentes los gladiadores, no se podían separar. Sí, eso hace que no fuera posible jugar al gato y al ratón por la arena, haciendo la velocidad menos importante, pero la verdad es que hacía el combate más fluido, y dudo que cambiara mucho los resultados.

Un juego con Xena la princesa guerrera no puede ser malo

Es un juego que creo puede tener su público, sobre todo por representar muy bien la serie, pero no es para todos los públicos.

Día del gañán: Jokin, David, Cristian, Fran, Jose

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5 pensamientos en “De elfos, enanos y gladiadores

  1. Como que el Belfort es desenfadado? A mi me sangraba la nariz pensando en dónde colocar mis trabajadores en los 20 posibles sitios distintos intentando hacer algo para llegar a construir una misera casita por turno… y a pesar de esto no lo conseguí. Juego duro, duro camuflado en un tema simpático. Me gustó, pero hay dos tipos de juegos que se me dan mal: Colocación de trabajadores y juego de mayorías (y por ese orden)… si unes ambas mecánicas en un juego, lo único que conseguirás ver es a bravucon megametalizado. Además, venía de empalmada del trabajo tras una jornada laboral de 13 horas ininterrumpidas… estaba destruido.

    Como que en el Spartacus ganó Fran? gané yo!!! Si hasta nos jugamos la victoria tú y yo en un combate final en el que soltaste a la arena un esclavo para que me lo merendara con mi gladiador. Fue mítico! Me lo pasé bien, pero me pareció un juego demasiado “take-that” (y no me refiero al grupo para nenas de los 90 de UK :P). Un jugador que asome la cabeza en la carrera por la vitoria puede llevarse una ristra de cartas de putadas varias y ser hundido en la mierda en 5 minutos. La victoria es casi imposible, pues una vez conseguidos los 12 puntos de influencia, cualquier jugador te puede soltar una conspiración y devolverte al 11 una y otra vez… además, hay muchas cartas que implican una bajada de influencia por lo que puede ser una situación muy común. Está bien, pero se nota que no es un juego diseñado por un autor con bagaje.

    Buena racha de juegos…

  2. Pingback: Gnomes 4 Hire | Simios golfos

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