Caos en Londres

En el día del gañán de Fran, jugamos a dos grandes juegos, el Innovation y el London del señor Wallace.

He de decir, que el Innovation se está ganando un lugar en el mundo de los filler para gañanes, aunque en una versión fiestera. Mi primera reacción cuando lo jugué a tres con Fran y Jose es que era material de chimenea. Una fula incontrolable y pesada. Por diversas casualidades de la vida, Fran y yo lo jugamos a dos varias veces seguidas, casi compulsivamente, siempre con la duda de si merecía la pena o había que quemarlo. Con cada partida, cada vez me fue gustando más (a Fran le gustó desde el principio) hasta que prácticamente era obligado jugar una partida cada vez que quedábamos.

Jugamos a la edición de Homolúdicus, bastante más bonita que la original, aunque para gustos los colores

El juego es muy sencillo. Cada jugados representa una civilización que va desarrollando a lo largo del tiempo, desde la prehistoria hasta la edad de la información, pero en vez de tardar 4 horas, se juega en 20’. Cada carta representa una tecnología diferente. Hay varios tipos de tecnología, cada una identificada por un color y están separaras en 10 eras. Puedes tener activa una tecnología de cada tipo. Además, cada carta le da a tu civilización un nivel en diferentes ámbitos, como el conocimiento o la política. En tu turno tienes dos acciones, o bien juegas una nueva tecnología, o robas una carta de tu era actual (la tecnología con mayor era) o activas el poder de una carta. En las habilidades de las cartas está el tema del juego. Son todas diferentes (unas 110 tecnologías). En la era 1 a lo mejor te permiten poner en juego una carta y activarla, o robar una carta de era 2, pero a medida que suben las eras, las acciones son cada vez más pepino, casi hasta un nivel absurdo. Hay dos tipos de acciones, las que pueden hacer todos los que tengan el mismo nivel que tú en el ámbito de la acción (militar por ejemplo), y las de galleta, que afectan a todos los que tienen menos nivel que tu. Y las galletas pueden ser brutales. Hay más cosas que contar, como lo que hay que hacer para ganar el juego, pero eso tampoco es tan importante 😉

Tecnología de la combustión, con la que gané la partida entre simios. Los símbolos son los ámbitos que comenté antes. El número 7 es la era, y el texto el dogma de dominación (galleta)

El caso es que es un festival casi incontrolable. Y digo casi, porque en general una vez que juegas sí empiezas a ver claro ciertas cosas, como que lo más importante es subir de era. El que sube antes tiene muchas más probabilidades de ganar. También se ve la importancia de desplazar tus cartas hacia los lados para tener mayor nivel en cada ámbito por ejemplo. Pero bueno, en realidad, casi casi es una carrera por llegar a la era 10. Una carrera despiadada en la que a mitad de partida tu contrincante puede destrozarte con una tecnología que te desmonta tu chiringuito. A partir de la era 6, puede pasar cualquier cosa. Cualquiera.

Es un filler divertido, muy muy intenso. Siempre se te queda cara de canelo cuando pierdes, pero el placer de robar una carta pepino que te permita combar y (sobre todo) reventar a las civilizaciones vecinas merece la pena el sufrimiento. No lo recomiendo con más de dos jugadores, aunque quizás puede funcionar con 3 si todos han jugado más o menos lo mismo. A dos la carrera es agobiante. Cuando tu oponente baja una carta que te hace daño (robándote tecnologías por ejemplo), se abren las carnes, hay que recordar que en su turno simplemente puede activar la misma tecnología (AKA galleta) dos veces, y repetirlo hasta que de alguna forma consigas escapar (tener el mismo nivel en el ámbito concreto, o cancelarla de algún modo). Es muy caótico, casi una locura, pero divertido. No es de combo, es más bien de suerte, es decir, las tecnologías no interactúan (en general) entre ellas, ¡son bestias por si mismas! No es un juego apto para todo el mundo, pero como filler, espectacular.

En esta partida a tres jugadores, gané con una carta que me permitía robarle las dos cartas más pequeñas de la influencia de Fran y Cristian. Repetí la acción (dogma) hasta que les quité TODA la influencia, que era suficiente para dominar cinco eras seguidas sin oposición. La cara de Cristian fue espectacular. Simplemente, no hubo forma de pararme a tiempo…

Después jugamos un London. Me encanta, y eso que no lo entiendo, No he ganado nunca. En esta partida, mi metalización fue completa, perdí 21 puntos entre préstamos y pobreza. Metalizándome a lo grande. Por supuesto lo jugamos con el gen G de que te entra un pobre en tu barrio por cada carta que te ves obligado a descartar. Imprescindible.

En el London, Wallace no reparó en gastos de madera… no como en otros juegos (comentario para Miguelón)

Es un gran juego, pero un poco solitario. Funciona bien a tres, a cuatro es un poco más rollo por los tiempo muertos y la baja interacción. Hay una variante para jugarla a dos que funciona genial. La idea es muy simple, cada vez que un jugador construye un barrio, coloca otro de un jugador fantasma donde quiere, y saca del juego tantas cartas del mazo, como las cartas que te hace robar ese barrio. Esta variante consigue dos cosas de forma elegante, primero, quitar aleatoriamente cartas de las tres eras gracias al descarte del jugador fantasma. Simula las cartas que jugaría el 3 jugador. Además, evita que los jugadores se hagan con 10 barrios cada uno, si no que luchan por tener 5-6 barrios, simulando que hubieran dos jugadores más, lo que lo hace bastante más tenso. El juego se hace muy rápido, y con las mismas sensaciones que a 3-4 jugadores. Muy recomendable.

Día del gañán: Jokin, Cristian, David, Jose, Fran *
*Ignorar esta información. Está desfasada.

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3 pensamientos en “Caos en Londres

  1. Me encanta Innovation, es cierto todo lo que has dicho, David, pero es el caos por el caos. Quizá el juego de mi ludoteca más amortizado, en parte por las innumerables partidas a dos que nos hemos jugado 😉

    El London es un juego que no destaca por nada especial, pero es muy divertido. Quizá el +1 por ser de Wallace lo salva de ese grupo de juegos meh, pero ya lo hemos jugado unas cuantas veces y no me aburre. Nunca diría que no a una partida.

  2. Al London sólo he jugado una vez, y creo que fue haciendo un Turno 1, con lo que tampoco me acuerdo de mucho. A ver si tengo ocasión de jugarlo más.

    El Innovation también me gustó, aunque lo de juego fiesta, como dice David, se queda corto.

  3. London lo he jugado una sola vez, a dos, y juraría que sin la variante esa que tanto os gusta. No seré yo quien la discuta, por cierto. A mi me encantó mucho, la verdad. Y eso que generalmente aborrezco los juegos de combar cartas y demás (Dominion me parece odioso). De los que tengo ganas de volver a jugar.

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