Lo que me gusta y lo que no me gusta

En los juegos de mesas, como en todo en la vida, hay tantos gustos como colores. A medida que pasa el tiempo y juegas más, tu gusto particular se va afinando. Aunque es cierto que en general, el jugón pertenece al grupo de gente que le gusta jugar, no los juegos, creo que no se puede negar que cada uno tiene sus preferencias. Yo hace tan sólo 5 años me encerré un fin de semana entero y sólo jugué al Carccassone. Creo que hoy en día prefiero que me corten un dedo a pasar por ese sufrimiento…

El caso es que en los simios, tenemos gustos parecidos pero con sus pequeñas diferencias. En mi caso, ya he dicho a menudo que no me gustan ni los abstractos ni las subastas, que me gustan los juegos con tema. En realidad, es más difícil definir los gustos con palabras que con ejemplos, y por supuesto, siempre hay contradicciones en las cosas que decimos.

El último día del gañán de Cristian (invitado especial incluido, el señor Pablo, jugón frustrado), jugamos a dos juegos, uno de los que me gusta y otro de los que no. Abrimos la tarde temprano con un juego que creo que es bueno, es más, estoy seguro que es bueno. Pero que no trago. Se trata del Hacienda. Para mi, entra dentro de lo que a veces llamo un abstracto, desde el punto de vista, que el tema está pegado con calzador. Es un simple juego de maximización de acciones/puntos de victoria, sin ningún tipo de relación entre lo que haces y la realidad. Pones animales que llegan a los mercados, compras tierras baldías, abres pozos, cosechas pero en realidad, durante la partida sólo ves el rédito en PV que te da cada acción. Árido como la pampa en una sequía. Seguro que hay mucha gente que lo considera un gran juego, a mi me parece un juego sin alma ninguna. Puro suma/resta matemático. ¡En el Notredam por lo menos hay ratas que te comen las entrañas! La partida fue corta. Eso es lo mejor que puedo decir del juego 😉

El tablero se va estropeando a lo largo de la partida con esas horrorosas e interminables serpientes de colores…

Como segundo plato, salió un valor seguro de Wallace, el Tinner’s Trail, también conocido como el juego de las empanadas. Juegazo. Sí, ya se que es de subastas, pero juegazo de todas formas. En pocas partidas terminamos todos levantados mirando el mapa buscando el último cubo rentable del mapa. En este juego, no te digo que te sientas un minero, pero las acciones tienen un sentido, una relación con la historia, aunque sea tan absurdo como vender empanadas para conseguir algo de liquidez y pagar la escavación. La mecánica copiada (sin tapujos) del Thebes le va como anillo al dedo (no como al Olympos, vaya fula). Tiene un poco de azar en los dados, lo que le quita cierto peso, y mete un poco de fiesta en la partida. La subasta es relativamente fácil de ver, aunque tienes que jugar de estómago, no es fácil ver el efecto de las acciones a medio plazo. El valor de una región está determinado por el ratio de mineral/agua y la cantidad, pero no está claro si podrás mejorarla con mineros, barcos y trenes. Todo el mundo tiene el mismo dinero al empezar, por lo que todo el mundo se llevará alguna región, a ser posible, por precios parecidos. Cada turno es diferente, al incrementarse la capacidad de extraer poco a poco. Juegazo. Una pena no tener la edición de Treefrog (la segunda edición no está mal, pero parece sacada de un mal juego de PC de los años 90). Juegazo. De. Wallace. Hay poco más que decir.

Lo único que me frustra es no haber podido encontrar las fábricas para tunear el Automobile…

Turno del gañán: Fran, David, Jose, Jokin, Cristian

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4 pensamientos en “Lo que me gusta y lo que no me gusta

  1. Me gusta Hacienda. Lo paso bien jugando, pero lo cierto es que le veo un cierto problemilla de “runaway leader”. Tiene dos fases de puntuación, y en las bastantes partidas de yucata que he jugado, lo más normal es que quien pille cacho gordo en la primera, lo siga haciendo en la segunda. Hay poco margen a la remontada.
    Tinners’ es una puñetera obra maestra. Gracias a los dados, sobre todo, que le meten el factor riesgo. Sin ellos, sería un coñazo de cálculo maximizador de rentabilidad. Bueno, quizá exagero, pero a mi el toque que le dan las cotizaciones me parece genial.
    La edición de Treefrog tiene una portada cojonuda, pero nada más que por el odioso track de dinero en base 20, que lo juegue Rita. ¿Qué carajo se fumó Wallace ese día…?

  2. ¿Que no te gustan los abstractos? ¿me puedes decir si tiene alguna connotación temática poner un tren en una comarca y quitar dos cubos de agua, quitar un cubo de agua en las comarcas adyacentes y mejorar en uno tu capacidad de extracción de minerales? Tinners Trails es un abstracto de subastas (Bingo!) y que, al ser de Wallace, te encanta 😛

    Hazienda es un buen juego. No seré yo el que salga a defenderlo como obra maestra, pero lo tiene todo para gustar a jugones y no tan jugones: es fácil de explicar y entender, tiene agobio por el dinero, por que no te cierren una conexión con un mercado, necesidad de pillar cartas de animales y/o de terrenos para poder seguir expandiendo tus propiedades y ganado y sólo tienes 3 acciones por turno que siempre resultan insuficientes. Es abstracto, pero no más que otros juegos que gustan en el grupo simio. La actitud ante un juego es importante, a mi me pasa y supongo que a todos. El principal problema que le veo a Hazienda es que es difícil destacar, casi todos los jugadores saben lo que hay que hacer y lo hacen, como en St Petersburgo con los nobles, aquí hay que ir a por el mayor número de mercados, mientras tanto si puedes tocar casillas de agua y hacer alguna cadena de propiedades larga al que cascarle una hacienda en lo algo, pues puede que obtengas la victoria. A mi me cerrasteis dos mercados al principio de la partida y me obligasteis a luchar por la victoria cascando haciendas e innovando, pero no me fue suficiente. David ganó porque consiguió conectar 9 mercados como Fran y Jose pero rapiñeó algunos puntitos más por el camino. Yo con 7 mercados no tuve nada que hacer y Pablo pecó de novato ante el elenco de gañanes de culo pelado. No es un juego para sacarlo 4 veces al año pero si una vez cada 4 años como llevaba mi copia esperando por su segunda partida. Me alegré mucho de sacarlo y disfruté más con la buena actitud del respetable, hasta de la de David, que esperó a terminar de contar sus PVs y ver que ganaba para soltar su clásico “Que malo es!” 😛

    Tinners Trail como siempre genial, al menos obtuve mi primera victoria que me sirvió para corroborar que de tanto jugarlo voy estando menos perdido ante la información que te da el mapa, es difícil jugarlo bien y fácil hacer grandes cagadas…

    PD: Hazienda en yucata: caca! eso de que te calcule todo el tiempo los PVs de todos los jugadores mata el juego.

    • 😀 Jajaja, David, te ha dado de pleno. Ya no puedes decir que no te gustan los abstractos ni los de subastas. Coincido plenamente con Bravucon en sus apreciaciones Hazienderas, inclusive la puntuación vista en Yucata. Lo bueno en Yucata es que existen mapas que mitigan bastante el tema de los mercados. Pero vamos, que sí, que ante la duda, al mercado.
      Yo diría que de hecho, merece más de una partida cada 4 años… vamos, es que casi cualquier cosa lo merece… ummm, mi Samurai hace la leche de tiempo que pilla polvo…

    • A esto es más o menos lo que me refería con que poner etiquetas a las cosas es difícil. Lo que yo me refiero con el nivel de abstracción, es lo pegado que están las mecánicas al tema. En el Tinner’s, ganas vendiendo el mineral por más dinero de lo que te ha costado el terreno y extraerlo y las acciones están relacionadas con la realidad aunque sea de forma remota (si contratas mineros sacan más mineral). En el Hacienda, ganas puntos de victoria por diferentes cosas de lo más variopintas, el mapa no representa ningún sitio real, y al final no ves ni caballos ni mercados, sólo largas culebras que se estienden por el tablero…

      ¡Y no hablemos del Samurai! Otro juego árido que las losetas lo mismo podrían ser caballería que vendedores de helados.

      Quizás a eso es a lo que me refiero con juegos que no son abstractos, aquellos en los que no puedes simplemente no puedes cambiar el tema por que está ligado de cierta forma a las mecánicas.

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