El último puente

Después de un intento fallido, finalmente Fran y yo conseguimos delplegar y jugar su flamante Command and Colors Napoleonics (a partir de ahora CC:N, aunque se confunda con alguna otra línea de juegos de GMT…).

Los franceses y los ingleses se encuentran cara a cara en algún lugar perdido de la península Ibérica

La verdad es que soy un fan del sistema de juego de Richard Borg. Tengo el Memoir 44 y varios CC:A. Le tengo echado el ojo al Napoleonics (aunque sólo sea por patear gabachos) y no le haría ascos a un Battlelore. Diantres, si hasta hize un mapa tamaño XXL para jugar con mis ejercitos del Warhammer Fantasy (por cierto ya sabéis por que mi tapete de jugar tienes unas extrañas marcas por uno de sus lados…). En resumidas cuentas, no soy demasiado objetivo 😉

Jugamos un escenario en modalidad de ida y vuelta (es decir, cambiando bandos). Las dos veces se impuso el general Molineros, primero con una huida rastrera de los ingleses, y después con una victoria gabacha por la mínima. El caso es que tuvimos la mala suerte de poner un escenario un tanto extraño en el que los ingleses ganaban banderas por abandonar el campo de batalla por un puente.

El puente de marras

De todas formas, nos lo pasamos muy bien. La verdad es que este juego nunca me defrauda. Es divertido repartir y recibir plomo, por que eso sí, no seré yo el que diga que es un juego duro, que es un gran wargame. Para mi es un juego divertidísimo. Como sistema, un 8.5 o incluso un 9. Pero es un filler de pegar galletas, con mucho alma, pero un filler al fin y al cabo. Lo mejor de todos estos juegos, es que las batallas son históricas. Poder rememorar Zama o Bailén no tiene precio. En realidad, es eso lo que compras con las expansiones: los escenarios.

No creo que haga falta hablar mucho del sistema de juego, es conocido por todos. Lo que si puede ser interesante es comentar las novedades/diferencias de la versión napoleónica con versiones anteriores. La principal novedad es que por primera vez, los dado que tira una unidad depende no sólo de su tipo, sino también de los bloques que le quede. Es decir, se acabó eso de arrasar con un triste bloque de infantería pesada. Es un cambio grande que cambia bastante el juego. Hay gente a quien le gusta más y a otros menos. Yo me incluyo entre los que piensa que está bien. Sigue siendo un juego divertido que simplemente se juega de forma diferente a las versiones anteriores.

Hay una gran cantidad de unidades diferentes, es más, cada nacionalidad tiene sus propias unidades. Esto le da mucha vidilla y gracia al juego, aunque ha obligado a que los bloques tengan que poner texto para diferencias cada unidad, lo que a veces puede ser algo molesto por tener la letra pequeña. Hay una ayuda de juego (un A3 para más señas) por cada bando, con la información de todas sus unidades, el terreno y hasta algo del ejercito contrario. Está bien producida aunque se tarde un poco en descifrar.

Respecto a las reglas, es más parecido al Ancients que al resto. Las unidades devuelven galleta en cuerpo a cuerpo, hay líderes (aunque son algo menos determinantes), las unides apoyadas ignoran una bandera, el cuerpo a cuerpo es más mortífero y la caballería puede arrasar (mini resumen). Han añadido sin embargo algunas reglas especiales para simular tácticas de la época. Tan sólo son tres reglas (y una de ellas no es nueva), pero para mi gusto funcionan realmente bien.

Para empezar, la caballería puede retirarse y reagruparse igual que muchas unidades del Ancients. Nada nuevo bajo el sol. Una regla muy interesante, es la posibilidad de combinar cargas de infantería/caballería con apoyo de artillería. Básicamente, unen sus ataques, con la ventaja de ser todos considerados como ataques en cuerpo a cuerpo y aumentar la posibilidad de romper/hacer huir a la unidad enemiga (para avanzar e incluso arrollar). Por último, la joya de la corona, la formación en cuadro de la infantería frente a una carga de la caballería. Básicamente, reduce los dados de ataque de la caballería a uno sólo. ¿Tiene algo de malo? Sí. La idea es que al formar en cuadro, el ejercito pierde cohesión y flexibilidad. La forma de representarlo en el juego es muy sencilla, el ejercigto pierde una carta aleatoria por cada unidad en cuadro. La recupera al reformar. Esta idea tan sencilla le da mucha vida al juego, ¿formar o aguantar la galleta? ¿mantener la caballería para quitarle la carta al contrario o huir como una gallina? Es más, una carga conjunta de caballería junto a infantería es mucho más letal (la infantería en cuadro es vulnerable frente a una carga de infantería). En resumen, tres reglas sencillas, que dan mucho juego. Me encanta.

Por cierto, estoy deseando jugar con el ejercito español (Jokin, ponte pegar las pegatinas…) y que saquen los rusos para poder rememorar la batalla de La sombra del Águila, lectura que recomiendo fervientemente antes de jugar un escenario… Corto, intenso y divertido.

Gran mañana de domingo ninja. Hay que repetirla.

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6 pensamientos en “El último puente

  1. Gran mañana de galletas y gran juego. Me gustó más que los Ancients de su misma saga, primero porque con la carta de ayuda puedes ponerte a jugar casi sin explicar las reglas, y segundo por las variantes que ha explicado David…. Eso de quedarte sin la mitad de tus cartas porque tienes a dos formaciones en cuadro flanqueadas por caballería, hace que tengas que pensar un poquito más la jugada aumentando la profundidad del juego.

    Muy interesante, y lógico también, que pierdas poder de ataque cuando pierdes bloques en una unidad.

    Lo único que desmerece a esta saga de juegos es el setup, que te lleva casi tanto tiempo como la partida en sí, pero claro, se puede hacer lo que nosotros hicimos, jugar dos veces seguidas al mismo escenario cada vez con un bando 😉

    Otro que estoy desean volver a jugar.

  2. Gran reseña y completo resumen.
    A mi el Memoir e gusta mucho, pero el Ancients no me acaba de llamar porque creo que complica un juego cuya mejor virtud es su sencillez, pero sin acabar de complicarlo para que resulte realista.
    Las cosas que dices del Napoleonico me gustan, porque parece que con ellas el juego se complica pero a base de ganar en estrategia. Intentaré probarlo, pero me has picado

    • El Napoleonics está más cerca (en espíritu y complejidad) al Ancients que al Memoir, pero en todo caso, creo que la clave está en el contexto histórico. Si te gusta la época napoleónica, creo que te gustará 🙂

  3. Yo soy de los del bando del “los que no les gusta” los juegos de Borg. Tenía el CC:A, he jugado bastantes escenarios y lo terminé vendiendo. Ese festival de dados no va conmigo. 😀

  4. Pingback: Round one… fight! « Simios golfos

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