Principato, Meuterer, The Boss… tarde de fillers

Llegó el día del gañán del amarillo AKA musambay. Venía con una bolsa de plástico negra opaca para no dejar que viésemos lo que nos tenía preparado, miedo! 😉 Tras una serie de chistes sobre las sensaciones que despertaba la opaca bolsa, se sacó de la chistera Principato del autor de nombre impronunciable, al menos para un español, Touko Tahkokallio AKA “el pavo del Eclipse”.

En Principato representamos a una serie de príncipes del renacimiento que tratamos de sobrevivir a las invasiones de bárbaros (igual que en el afamado Comuni) mientras invierten como mecenas de cultura en forma de monumentos, cuadros o literatura. Llegados a este punto os aseguro que Tom Vasel ya lo hubiera tirado por la azotea. Tema trillado ya hasta la extenuación en el mundo de los eurogames.

La mecánica del juego es sencilla, hay siete cartas desplegadas y tú empiezas con dos cartas iniciales que puedes intercambiar con las del despliegue o activar las de tu propiedad. Algunas cartas se tienen que intercambiar con las del despliegue al activarlas pero otras no.

Cada jugador tiene un tablero individual idéntico que empieza bastante desangelado ¿Qué puedes hacer para darle vidilla a tu principado? Ampliar tus terrenos cosechables y la capacidad de almacenar las cosechas que generan éstos terrenos (cubos verdes). Lo mismo pero con palacios y bancos (hacer cubos amarillos y capacidad para almacenarlos). Otra cosa que puedes hacer es reforzarte militarmente para repeler las invasiones de bárbaros. Te puedes reforzar con dos tipos de ejércitos a estos hay que darles un cubo amarillo o verde en función de que sean milicianos o condotieros como pago por su lealtad tras una invasión. En caso contrario, se suman a los atacantes. Hay un tercer tipo de fichas militares que son las catapultas, son más caras de conseguir pero una vez construidas no hay que pagarles una tasa por defenderte. En cada ataque hay un reparto de puntos en función del poder militar de cada jugador.

tablero indidual del Principato

Al acabar el turno, la última carta del despliegue se va del juego y entra una nueva del mazo. Hay tres mazos con un montón de cartas, demasiadas y poca variedad lo que se traduce en que hay al menos veinte de cada tipo. No sería un problema si las más importantes no fueran escasas y están en su mayoría en el último mazo, se tratan de las que te permiten invertir en cultura y que, para colmo, se pueden activar y mantener en propiedad pudiendo hacer que no salgan al despliegue y no estén nunca disponibles para los demás. Invertir en arte da muchos puntos de victoria, además hay un par de objetivos que se reparten al principio de la partida, pero el hecho de que si pillas el librero, no lo sueltas más en toda la partida, estos objetivos son en la mayoría irrealizables porque premian el tener libros y monumentos o cuadros… y las escasas cartas que te permiten hacer libros, si no te entran en tu turno, no estarán en el despliegue nunca más porque otro jugador la cogerá antes que tú.

a ti te he visto antes, no?

Al principio, el juego te proporciona una sensación de que estás desarrollando tu principado, intentar que las acciones de cosechar/pillar pasta sea lo más optima y puedas almacenar todos los cubos que produzcas, etc. Pero al cabo de unos turnos (mazo y medio aprox.) estás harto de hacer conversiones de cubos amarillos por terrenos cosechables o por catapultas con la ayuda de algún cubo verde… con 4 jugadores se nos fue a los 75 minutos y sobró la última media hora. Debería tener más variedad en las cartas o alguna mecánica que lo hiciera más rápido y menos repetitivo.

 

Uno de los objetivos secretos... dificil dificil.

 

Veredicto: un eurogame sin alma en el sentido más estricto (cubos de diferentes colores que se cambian por losetas que dan más cubos de estos colores) que no parece muy bien acabado, parece que cuando estaba medio desarrollado el diseñador se durmió en los laureles y lo dejó como estaba. Los hay mejores y más interesantes juegos de este nivel dentro de la misma línea de Eggertspiele a la que pertenece Principato, como son Pergamon, Die Speicherstadt o Santiago de Cuba.

Para mejorar la tarde echamos unas manos al siempre divertido Meuterer pero tuvimos que cortar antes de terminar porque el beneficiario del día del gañán se tenía que ir a currar… así que David y Fran me dejaron sacar The Boss, filler de mayorías con información oculta que parece que no terminó de gustar, a mi si aunque quizá sea demasiado frío para ser un filler. Como dueño del juego quizá no soy el más apropiado para desplumarlo, así que esperemos a que estos gañanes se despachen en los comentarios 😛 . A mí me gustó y lo seguiré intentando… si me dejan…

The Boss

Una buena tarde de juegos sólo empañada por el cuadro que le descolgué a David al levantar su sofá para buscar un cubo que al final resultó estar junto al calentador 😦 . Ante el estropicio sólo acerté a decir “He sido yo?”

 

Día del gañán: Jokin, Fran, David, Cristian, Jose.

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4 pensamientos en “Principato, Meuterer, The Boss… tarde de fillers

  1. Y yo que tenía el Principato en el punto de mira, precisamente porque los otros de eggertspiele que tengo, Pergamon, Speicherstadt y el Santiago de Cuba están geniales….queda automáticamente fuera de mi wishlist. Un saludo

  2. Pues yo tengo el Principato sin estrenar, que me ha caido en Navidad, y leyendo las reglas no tenía tan mala pinta, aunque se veía que no aportaba gran cosa.
    Intentaré estrenarlo este finde, a ver si al bajar las espectativas le saco más gusto.

  3. Al Principato le hace falta gen G como el comer. No se con quién lo probó el pavo este, supongo que con sus tíos y sus primos, s más con sus tíos y sus tíos buenas personas. Está claro que entre gañanes torpedea por poder incubar las cartas clave del juego (catapultas al principio, arte al final). Antes muerto que dejar que Jose construya libros. Me como la carta si hace falta.

    En nuestra partida además, el pobre Jose se quedó con cara de circunstancia viendo como los otros tres simios incubábamos las cartas de arte durante todo el final de la partida. Hizo catapultas como para conquistar Francia.

    La incubación tiene además el efecto secundario de que a partir de un cierto momento, cada uno repitió las mismas acciones una y otra vez hasta la extenuación. Modo piloto automático ON: “Produzco 6 cubos amarillos y gasto 5 en un cuadro. Te toca”.

    Quizás simplemente con el gen G de que hay que devolver todas las cartas después de usarlas el juego ganaría, no digo que funcionara, pero por lo menos no habría incubación masiva.

    Meuterer genial. No he ganado nunca, pero genial de todas formas.

    El Boss es un poco frío y además al final de la ronda hay demasiada información. No hay sorpresas en lo que hay en cada ciudad. Es complicado que te maten un matón 😉

    De todas formas no me pareció malo, simplemente, es demasiado cabezón/frío para ser un filler, y demasiado filler para ser un primer plato. Vive en el limbo de los filler que quieren ser más.

    Estupenda tarde de tres partidas tres.

  4. Voy a aportar mi granito de arena…

    Principato: Estoy con David, necesita su Gen G, en mi opinión las cartas, todas ellas, han de ser de un solo uso, y hay que mezclar los 3 mazos desde el principio, de tal manera que se rompa la linealidad. Por supuesto suprimir unas cuantas cartas, ya que yéndose solo una cada turno el juego se hace eterno. Creo que con eso nada más, y nada menos, el juego funcionaría mucho mejor y entraría en la categoría de juego de 45 minutos, que encaja a las mil maravillas en un juego con cierta parte de gestión de recursos, y cierta parte de suerte.
    La partida se desarrolló con Cristian y Jose hartándose de hacer catapultas (solo hay dos cartas en el mazo 1 y las pillaron ellos, para colmo no eran de un solo uso), mientras tanto, David y yo nos dedicábamos a tener más producción cada turno… en potencia, porque no había apenas cartas de producir en ese mazo, y es que poco más podiamos hacer. Luego, con gran potencial de producción, a lo largo del mazo 2 y 3 pudimos reclutar Condotieros y Milicianos a dolor, para al menos adelantar a Cristian en ese aspecto. En el mazo 3, los 3 objetos de arte salieron de tal manera que Cristian cogió uno (el más barato), David otro (el intermedio pero que tuvo la suerte que requería pagar cubos verdes y era de lo que más producía), y yo el más caro, que al igual que con David coincidía por casualidad con mi gran producción amarilla. Gané simplemente por la suerte de coger los cuadros…

    Meuterer: Éste es el verdadero clásico de nuestro grupo, lástima el coitus interruptus, ya que mientras los demás se entretenían en el noble arte de agarrar una escoba y liarse a golpes con todo lo que apareciese por cubierta, yo andaba metido en las bodegas hartándome de comerciar… La paliza iba a ser de espanto ;P

    The Boss: Coincdo con Cristian y David, demasiado frío y árido si pretende ser un filler, pero no es mal juego. Ha tenido buena digestión, eso sí, le cambiaba la trasera de las cartas y las hacía todas iguales para quitar al menos la información sobre las cartas que tenía cada uno en la mano. Al final estaría toda la información sobre la mesa, pero no en el transcurso de la partida, es que si no, a la cárcel, al hospital o al cementerio en caja de pino iba a ir Perry Wilson.

    Entrañable la cara de Patricia al entrar a su salón y vérselo “distinto” ante la nueva decoración propuesta por Cristian ;P

    Gran tarde de juegos en gran compañía… Nos faltó Herr J. A ver si se deja caer algún día de estos.

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