Naufragio en el Mediterraneo

Golfa del rojo. Finalmente, tras llorar durante meses sobre la maldición que pesaba sobre su cabeza de sólo poder sacar juegos de tres jugadores, tiene la oportunidad de sacar El Capitán con cuatro simios indefensos. Por lo menos, no se quejará durante un tiempo… 😉

El Capitán

La foto promete más de lo que hay dentro de la caja...

Somos mercaderes en el Mediterraneo en no se que siglo. Yuhu. Tom, coge la caja y tira para la azotea…

La idea del juego es visitar con nuestros barcosmeeple los diferentes puertos del Mediterráneo (lo que cuesta dinero) para abrir puestos comerciales y fortalezas (lo que también cuesta dinero) (¿que pintan fortalezas en este juego?) con los que ganar dinero para financiar las futuras construcciones y finalmente la partida. Sobre el papel no pinta mal. Hay una lucha de mayorías en cada ciudad según los puestos abiertos, hay que explorar un poco para tener presencia en todo el Mediterraneo, y hay que intentar optimizar las inversiones y el coste de los viajes para no tener que pedir demasiado dinero prestado. Un juego con préstamos no puede ser malo… Y en realidad no creo que este sea un mal juego, pero si que es un poco falso.

Me explico. Tiene tres turnos. En el primero no tienes un duro y tienes que pedir al menos un préstamo. En el segundo estás justo, pero puedes conseguir no endeudarte. En el tercero te sobra la pasta a raudales. En los dos primeros turnos, estás mirando por cada peseta como si fuera a darte la partida. Haces números y más números. AP por doquier. En el tercer turno, se convierte en una fiesta relativamente poco controlable. Jose perdió 50 pesetas en la última acción de Fran (el ganandor tenía como 140 pesetas) sin comerlo ni beberlo. Quizás fue un caso raro por que tres de las ciudades dónde tenía una fortaleza perdieron el bono de población a la vez, pero vamos, yo perdí 15 pesetas por que Cristian construyó en Tanger sin mala intención. Es decir, muchas cuentas para poco ruido. Además el primer turno se trata de expandirte. El segundo, de terminar de pasar por todos los puertos y ganar la mayoría en alguna ciudad. El tercero es la fiesta. Todas las partidas tienen que ser parecidas. Como colofón, entre turno y turno hay que puntuar las mayorías de las nueve ciudades y la presencia. No es terrible, pero algunas cuentas hay que hacer.

De todas formas lo peor, lo peor, lo peor, es la fuente de las letras de las cartas y el tablero…

Me voy a Valencia, digo Venecia, digo Marsella. ¿Hay cartas de Tanger? Es que no las veo. ¿Pero esta carta no me lleva a Constantinopla? Diantres.

Cartas de travesía

El editor les tuvo que poner unos puntos gordos en las cartas para que más o menos se viera los viajes que podían hacerse.

El mapa el mapa el mapa el mapa (¡Swiper, no robes!)… Negro oscuro. Que obsesión por el Barroco. ¿No podía ser clarito y bonito como el Vanuatu?

Por último, espectacular la pila de cartas de préstamos. Como para pedir 20 préstamos por jugador. ¿Con quién lo probaron? ¿Con Gallardón? Yo cogí dos préstamos. Jose y Fran uno.

Entrañable primer turno en el que Cristian decición viajar en clase bussiness en vez de en turista. Innovando.

Antes de terminar, recordar una estupenda partida a La Gran Muralla China en la que apalicé sin contemplaciones a mis oponentes. ¡Gran juego! (aunque sea del gran K explotador de becarios).

Temed al Dragón

Como siempre, lo mejor, la compañía.

Día del Gañán: Jokin, Fran, David, Jose, Cristian.

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4 pensamientos en “Naufragio en el Mediterraneo

  1. Espectacular reseña David! Cargada de humor. Me ha gustado lo de Gallardón… jejeje

    Las fortalezas eran para prevenir la entrada de piratas… un poco de imaginación David 😉

    El Capitán no está mal, pero hay cientos de juegos mejores… ese es su prinncipal problema. Al menos me quité la espina de probarlo con mis queridos simios y ver que no es para nosotros.

  2. Sin duda lo peor del juego es el aspecto gráfico, todo muy oscuro, tanto las cartas oomo el tablero. Cuesta ver los nombres de las ciudades.

    El juego en sí, sin estar ml del todo, es como dice Cristian, un ¡¡Mehhh!!… No me extraña que en Alemania te lo regalen prácticamente al comprar una bolsa de pipas.

    La Glan Mulalla me dejó bastante frío también, pero siendo un filler como es, no me importó jugarlo, incluso no me importaría repetirlo…

    De todas maneras pasamos una buena tarde.

  3. Aquí viene el típico comentario tras una crítica: pues a mi me gusta.

    Cierto que el grafismo no es el mejor, y verdad lo de la pasta y su evolución en cada fase, pero también es cierto que es fundamental gestionar muy bien la primera era, algo bien la segunda y aguantar la ventaja en la tercera.
    Además, el rollito de eliminar almacenes ajenos al ir construyendo los tuyos, ir controlando donde peligra tu mayoría, me gusta bastante.
    Y además, como bien comentais, está tirado de precio.
    En fin, que no me parece tan malo como a vosotros, lo cual es raro porque suelo coincidir bastante en vuestros gustos.

    • Hola Kikaytete (como te llamabas? se me ha olvidado, y eso que te envié un juego en una mathtrade), gracias por seguirnos (ahora también por facebook, buscanos! 😉 ). No es que El Capitán nos parezca malo, es que hay muchos juegos mejores… ese es el principal problema.

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