A los castillos de Borgoña les sobra un piso

Y es que todos coincidimos en ello, al menos jugando a 4 jugadores como hicimos en el día del gañán de Jose. Hablamos de Die Burgen von Burgund, de Stefan Feld.

Jose, Jokin, David y yo al frente de un tablero de tierras vírgenes por rellenar, hay que decir que cada uno jugó con un tablero diferente elegido al azar, lo que creó comentarios al final de la partida sobre si era mejor o peor tener grupos de colores más grandes en tu tablero, o por el contrario, más grupos, pero más pequeños. Sincermente yo pienso que da un poco igual, ya que ambos tienen sus pros y sus contras.

Los materiales del juego son correctos, aunque las losetas y los tableros tengan poco grosor. La única pega es el color amarillo de las losetas, que es más parecido al verde que al amarillo, pero que tampoco lleva a confusión. Los dados son muy agradables al tener peson y los vértices redondeados.

 

Al principio el juego puede parecer lioso, ya que tiene muchos sitios donde gastar los dos dados que tienes por ronda, además de que cada cosa que metas en el tablero te hace ganar cosas diferentes, por lo que hay una tabla de aspecto infernal donde mirar todas estas cosas, pero en cuanto has jugado un par de rondas ves todo más claro.

La partida fue de los más igualada desde un principio, y acabamos los tres primeros en una horquilla de 4 PV, que en una partida de 220 puntos es prácticamente un empate. Esta vez le tocó a David ir un poco metalizado toda la partida y quedar un poco más descolgado en la puntuación final, aunque tampoco demasiado. Lo más importante ha sido jugarlo sin Comunis, no como la primera partida donde podíamos construir aunque no estuviésemos adyacentes a algo ya construido.

El juego en sí es interesante, aunque un poco frío. Los dados le dan ese puntito de aparente caos (que luego no es tanto porque hay infinidad de métodos de paliarlo) que le viene bien para que no fuese árido, árido. La pelea por la iniciativa es bastante divertida (qué le gustan a Feld las iniciativas, y es que en verdad es una gran forma de marcar el orden de turno. Si quieres ir primero, o segundo, o no quieres ir último, pues cúrratelo y sacrifica preciadas acciones por ello).

Lo peor sin duda es el setup inicial y entre turnos, ya que ralentiza en exceso el juego. Aunque sin duda también lo sobra un turno para que no quede todo el tablero personal prácticamente lleno y tengas que seleccionar las cosas a por las que vas, y también para hacer el juego un poco más corto, que acaba agradeciéndose.

El juego puede llegar a tener muchísimo AP, eso dependerá del grupo, menos mal que entre nosotros no sufrimos en demasía de ese “mal endémico” de los eurogames, y excepto en contadas ocasiones, las partidas no se ralentizan por ese efecto.

En definitiva un eurogame correcto y recomendable, el cual bajo mi punto de vista es válido tanto para gamers experimentados como novatos.

 

Día del Gañán: Cristian, Jokin, Fran, David, Jose.

 

 

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10 pensamientos en “A los castillos de Borgoña les sobra un piso

  1. Claramente le sobra un jugador (normalmente el que va el último) y un turno (que le sobró hasta a Álex). Además, es árido árido, pero para gustos, los colores.

    Lo mejor de la tarde fue esa sensación de que sobraba alguien (a veces Jose, a veces Jokin). “¿Me toca ya? Nooooo todavía falta el último…” Entrañable.

    De Feld me sigo quedando con los chinos que se mueren, las ratas que te comen y los almacenes que arden. En este juego no pasa nada malo…

    Me gustó y me reí más con el Fortuna. Aquí ni siquiera le puedes poner un piso a tu esposa.

    Por cierto, hay que hacer notar que Jokin vino a un día del gañán que no era el suyo, ¡enhorabuena! 😉

    Estpenda compañía.

  2. Idem, a cuatro el juego es infumable, demasiado tiempo entre turno y un AP que tira para atrás. Yo coincido con Lethan que el número ideal de jugadores es de dos, aunque realmente funciona perfectamente a cualquier número de jugadores. Por otro lado, no creo que le sobre un turno, el último por lo general suele ser el más reñido y el clave a la hora de determinar un ganador. Un saludo

  3. La idea de que sobra un turno es que prácticamente rellenas todos los huecos del mapa, por lo que es una cuestión de cuando rellenas más de cuales rellenas. Lo que comentamos al final de la partida, es que si se jugaba un turno menos, el juego se hacía un poco más corto y además, había que escoger con un poco más de cuidado las losetas que se copntruían. A mi personalemente los juegos de “carreras” tipo Thurn und Taxis (menuda fula por cierto), no me motivan demasiado. A ver la próxima partida que tal funciona.

  4. Muy agradecido por esta reseña, porque es uno de esos que tengo ganas de probar, pero me da un nosequé. De los materiales he oído que son una basura, pero como no los he visto en persona, esperaré. El caso es que ahora mismo en Amazon de España se puede comprar notablemente más barato de lo normal, pero lo dejaré correr, porque claramente necesita probarse antes.
    Por lo que decís, si no hay un agobio claro, y al final rellenas todo… no sé, yo lo que quiero con Feld es pasarlas putas. Chinos, ratas y el Macao me emocionan mucho. Siendo malo de cojones en todos ellos.
    Y el Thurn&Taxis mola mucho, no me seas!

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