Un pasito p’alante María, un pasito p’atrás

Día del gañán del Sr. González, aka Jokin, que sacó con toda su ilusión uno de los flamantes juegos que se presentaron en primicia en el último Festival Internacional de Córdoba. No es otro que el Fortuna.

Fortuna es un juego familiar con un poquito de chicha, que se juega en apenas 1 hora y que resulta bastante ameno y divertido, sin llegar a ser un must have.

Hay que reconocer que los componentes son bastante normalitos, sin llegar a ser cutres, pero con menos detalles que un Seat Panda con las puertas abiertas. Las cartas son muy finas, los tokens de los privilegios venían pegados unos a otros y el barnizado les daba aspecto raruno, como si no lo llevase, o como si estuviera empezando a enmohecerse. El tablero es lo mejor del juego, bonito y funcional. Los cubos de recursos y los exágonos de Vestales y Legionarios son también normales, como los de cualquier eurogame.

El juego se trata de recorrer el camino desde nuestra aldea, hasta la gloriosa Roma, pero lo importante no es llegar, sino lo que haces durante el camino. Cada uno de los pasos que conseguimos (hasta 15) es un PV, y al menos tenemos que pasar del 10 si queremos optar a la victoria final.

La mecánica del juego es algo parecida a un Rondel, pero sin serlo en realidad. En tu zona del tablero, al igual que en la de los demás, independientemente del número de jugadores, hay 3 cartas que te permiten realizar acciones, desde conseguir los recursos (trigo, vino y agua), vender estos recursos (excepto el agua), contratar Legionarios y Vestales, construir uno de los 4 tipos de edificio que hay, casarte, sobornar a otro jugador para usar una de sus cartas, entregar una Vestal para sumr un dado más a tu mano y así tener más opciones cuando al Emperador le dé por reclamar cosas, o la carta de Fortuna, que te dejará ser jugador inicial o te permitirá ascender un pasito más hacia Roma. El caso es que has de utilizar una de las cartas que haya en tu lado del tablero y luego dársela a un jugador, del que coges una de sus 3 cartas. Ambas cartas, entregada y recibida, se colocan boca abajo, indicando que nadie más las puede usar ese turno. Tras ello, lanzas un dado, o más si has sacrificado vestales, para ver qué has de pagar al Emperador. Al cumplir los requisitos iremos ascendiendo pasitos hasta Roma, si no somos capaces de cumplir lo que nos pide perderemos dinero (muy escaso en el juego) o si no tenemos, pues daremos el famoso pasito p’atrás. Todo esto está muy bonito, pero lo que te da la partida finalmente son las cartas que se van robando, al acumularse marcadores de prestigio en las cartas de tributo que no se van usando.

Cristian nos explicó el juego, aunque no pudo jugarlo finalmente porque se le echaba la hora encima, aún así tuvimos que mirar varias cosas en el reglamento, ya que ni Cristian ni yo nos acordábamos tan bien como creíamos del juego. En el pistoletazo de salida ya sólo quedábamos Jokin, David y yo. Se dió a las 19:15 y a las 20:00 y habiamos acabado (y eso que tuvimos que revisar el reglamento). En la partida todos estuvimos cargaditos de Vestales, y eso que David y Jokin sacrificaron una para obtener un dado más, la clave estuvo en los dos 6 que saqué a la hora de pagar el tributo, que me permitieron subir 6 espacios y meterles mucha presión a los demás. Es importantísimo el uso de los Legionarios (te dan una acción extra, pero es para usar una de las otras dos cartas de tu lado de la mesa, por lo que para hacer algún combo medianamente útil has de preparártelo en anteriores turnos). Jokin y David se casaron, como en la vida real, mientras que yo iba de túnica en túnica de las vestales que me encontraba por el camino (ojalá fuera como en la vida real ;P). También les pusieron un pisito a las queridas, pero relmente no les produjo ningún beneficio.

Finalmente fui el primero en llegar a Roma, ya que corrí mucho (jugamos sólo 7-8 turnos, pero por ahí andará la cosa en todas las partidas). En cartas también logré sacarles algo de ventaja, así que gané cómodamente.

Es importante el orden de turno, ya que cuantos más jugadores haya por delante tuya, menos cartas de tributos hay seleccionables y te puedes encontrar en serios apuros, como le pasó a Jokin, que sin cubos de recursos ni Legionarios se lo jugaba todo a un 5 ó 6…. creo que sacó uno en toda la partida, y eso que tenía dos dados.

Quizá petardee un poco a 3 jugadores, en el sentido que las cartas buenas no se las dábamos a los otros dos jugadores, sino que las cambiábamos por las que había en el lado del tablero sin ocupar, pero en un juego familiar como este no me parece un dato muy negativo.

En resumen: Un divertido juego famliar ideal para que lo tenga alguien de tu grupo y así jugarlo de vez en cuando, pero no para ocupar un hueco de tu estantería.

Día del Gañán: Jose, Fran, David, Cristian, Jokin.

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6 pensamientos en “Un pasito p’alante María, un pasito p’atrás

  1. Añadir que antes de vuestro Fortuna, jugamos un magnífico Rumis y unas ronditas al Condottiere ya que Jokin avisó que llegaba tarde (que raro! :P). Este imprevisto me trastocó los planes ya que me había comprometido en estar en casa para la hora del bañito de la niña así que tras sopesarlo un rato decidir dejarlo para otro día.

    Me dió mucha pena no repetir ese Fortuna que ya jugué en Córdoba. Creo que el juego se está llevando más palos de lo que se merece, yo creo que la culpa la tiene que ya hay demasiada oferta de eurogames de ese nivel y el público demanda nuevas ideas. Pero recomiendo probarlo.

    • Me alegra saber que Jokin también os hace esperar a vosotros, y no solo a mi 😛
      Totalmente de acuerdo con bravucon acerca del Fortuna. A mi parece un juego muy divertido, pero posiblemente de esos que pueden pasar muy desapercibido entre el mogollonazo.
      Cierto que las cartas de bonus son fundamentales, pero ahí está la lucha por ser el primero y tener más oportunidades que nadie para ir pillándolas.

  2. ¡¡Cierto!! Me he olvidado de esos dos grandes juegos: Rumis y Condottiere. Qué gran juego en caja pequeña este último, qué tensión en cada combate, bajando fula poco a poco, lloviendo los espantapájaros a cascoporro, en cuanto uno se lanza y baja algo importante salen los obispos a relucir…. Espectacular juego, una lástima que no nos diera tiempo a terminarlo.

    Tenía la sensación de que me dejaba algo en el tintero y era esos dos juegos.

    Gran tarde, como todas.

  3. La verdad es que el Fortuna tuvo una buena digestión, y eso que creo que es un juego un poco fiesta por que depende mucho de los dados. El nombre le viene al pelo. El pisito que le puse en Roma a mi mujer no me llevo a ninguna parte tirando dos dados para ver los privilegios, mientras que a Fran sus tres vestales le llevaron al estrellato tirando un único dado… y eso sin entrar a valorar que puedes coger cartas de bonus que no dan PV y entonces sí que vas metalizado. Lo mejor es que es divertido y corto (quién no quieres casarse y además rodearse de vírgenes y guardaespaldas…). Me gustó mucho.

    Creo que hacen falta un par de partidas para que los “no jugones” sepan lo que están haciendo, pero le pasa como al Puerto Rico, que repites las acciones tantas veces que se aprende a jugar en un par de turnos.

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