No hay tercero malo…

…., y es lo que se ha puesto de moda en nuestros días gañanescos: cascar 3 juegos 3, cosa que ni he logrado ni lograré nunca ;P

A lo que vamos: Día del gañán amarillo (aka musambay, aka Jose), con 2 sparring en cancha: Cristian y yo. Comienza con un clásico al que extrañamente he jugado un par de partidas nada más.

Clans de Colovini y ¡¡¡no lo ha sacado a la mesa Cristian!!! Recuerdo que esa frase fue comentada con gran ilusión por él mismo con una lágrima asomándole por el ojo izquierdo. La partida en sí estuvo igualada entre Jose y Cristian, yendo yo un peldaño por detrás siempre, pero me quedé con la ilusión de que no tuvieran 100% claro cual era mi color: verde metalizado 😉 Es entretenido y rápido, pero prefiero su versión de cartas: Familienbanden, ya que es más simpático y con alma.

Tras él, el gran clásico de la semana, encarnado en otro Brass.

Al contrario del perro de David, comentaré impresiones porque van ya 20 partidas a él. Impresionante. Con Álex en brazos no me las prometía muy felices, pero aún así comenzamos animosos. La era de los canales se me dió bastante bien, yendo con la idea inicial de reservarme un hueco para al menos un astillero en la era del ferrocarril, realmente no me gustan los astilleros, pero conociendo los finales de partida en los que hay menos huecos para construir que en pleno Manhattan, asi al menos tendría algo en lo que gastarme la pasta. Como siempre, las cartas y las oportunidades de la partida hacen que cambie tu estrategia, además Jose y Cristian también tenían eso en mente, así que al salirme oportunidades de construir acerías a dolor la aproveché, aunque me costó bastante en acciones perdidas con canales, que abrieron un montón de huecos para construir. Por falta de cartas, estrategia o timming de la partida Jose no aprovechó esos huecos, cosa que sí iba haciendo Cristian, por lo que el verde y el rojo fueron destacándose cada vez un poco más. Un par de algodoneras (nivel 2 y 3) y algún que otro puerto, junto con una mina de carbón de nivel 2 me bastó para acabar la era de los canales con unos 50 PV, algo destacado ya y con bastante desarrollo hecho.

La era del ferrocarril siempre es la jungla. Con las primeras cartas que me tocaron, cambié mi estrategia y en dos o tres turnos construí todos mis puertos, dejando libre sólamente un espacio para puerto… ¡¡¡Odio vender en puertos ajenos!!! Exclamaba Cristian al final de la partida, pero es que no había otra, porque mientras hice los puertos me preparé una triple venta de algodón, la cual agotó el mercado externo y dejó todos mis puertos en un irremediable destino de ser volteados. Pasé de los astilleros y me ahorré turnos de desarrollo y la pastaca que cuestan, en diferencia a Cristian y Jose, que tuvieron que prepararse muy mucho para construirlos (Cristian hizo dos y Jose uno). Lo que no hice en esta era de los canales fue construir vías apenas, sólo al final, pero acabé consiguiendo más de 110 puntos en industrias lo que sumado a unas pocas vías me hzo llegar a los 208 puntos finales (la vez que más he conseguido, y es que a 3 se consiguen una barbaridad.

Como datos reseñables:

– Cristian no se pidió ningún crédito, y estuvo a puntito de ganar.

– Que Jose le ha cogido el gusto a este juegazo.

– Mi triple venta agotando el mercado exterior.

Como siempre, acabamos con los cachetes colorados. En mi caso sudaba como nunca además. Ya había llegado David con toda la tropa, así que se apuntó al fillercillo de postre.

Nunca lo había jugado y me encantó. Usamos la baraja del Toma 6 y me pareció un filler buenísimo, de los que repetiremos seguro, posiblemente en mi día del gañán.

Como siempre, lo mejor la compañía, junto con las cervecitas, las charlas y risas durante y después de jugar.

Día del gañán: Jokin, David, Fran, Cristian, Jose.

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7 pensamientos en “No hay tercero malo…

  1. Voy a ser maligno, llegué a la partida a falta de cuatro turnos, y pintaba verde verde. A Fran le faltaba na única algodonera de 4 por construir y (casi) todos los puertos eran suyos. A primera vista ni dos astilleros cambiarían el mundo… La verdad es que los pertos son importantísimos. En la partida anterior yo construí todos mis puertos (menos 3 que desarrollé) y también fue lapidario.

    El “No Gracias” me gusto, y eso que jugué sin la norma de hacer escaleras… 🙂 Buen filler de subastas, pero me sigo quedando con el de los gatos o incluso el Razzia (aunque sea de Knizia).

  2. Yo soy de la opinión también de que estaba la partida en el bolsillo. Ni los astilleros ni las vías podrían haberme parado 😉

    Deseando que la partida sea a 4 jugadores, que si a 3 es la jungla, a 4 es Bosnia-Herzegovina.

    La que jugamos el otro día es en la que más sobreedificaciones se han hecho (tanto en hierro como en carbón) y me veo que será la tónica habitual en las restantes.

    • A mi me gusta también más el Familienbande, porque es más ameno. A dos jugadores me parecen mejores juegos tanto el uno como el otro.

      La partida de Brass es que la busqueda del segundo astillero me pudo y fue una tontería. Una doble construcción de vias, lo que equivale a 4 conexiones (las mejores que quedaban) en el penultimo turno hubiera hecho que Fran se quedara sin acciones efectivas en el último (aunque yo fuera último en el último turno). Total, si iba sobradisimo de dinero. Lo podía haber hecho perfectamente… Pero bueno, la cagué y ya está.

      Lo que está claro es que Brass es un juegazo como un piano, de los que te deja pensando tras una partida: “si hubiera hecho esto o aquello”.

  3. No te creas Cristian, 4 vías x 5 puntos de media (como mucho) = 20 puntos. Tu astillero con tu vía para hacerlo = 21 puntos.

    La cosa no se decidió ahí, si no en la diarrea de puertos verdes que se dió en un par de turnos. Sin ellos sí hubieras ganado, de largo además 😉

    Es genial que te deje pensando en la partida y en lo que te gustaría hacer, o no, en la siguiente.

    Alabemos al Wallace hermanos!!!!

    • Te equivocas, 20 en el penultimo turno + unos pocos más en el último, tú hubieras hecho unos 10 menos ya que los enlaces buenos te los habría cerrado yo en el penultimo turno. No son los puntos que yo hubiera hecho si no los que te podía haber quitado para cazarte…

  4. Nada tendréis que aclarar vuestras diferencias a las dos en la puerta del colegio, o en una partida de Brass… ¿Para cuándo? Prometo intentar metalizarme algo menos 😛

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