Perdidos en el desierto 01/11/2010

Sólo Cristian es capaz de hacernos vibrar como lo hizo ayer. Golfa memorable a la altura de el día del holandes errante y el Assiria. De nuevo, Cristian, sin piedad, se planta en Almensilla no con uno, sino con dos grandes juegos que se trajo de Essen.

“Si somos 4 pues jugamos al Magna Grecia” y saca una caja de espanto. La cara de Jose es indescriptible, casi como la cara que se nos quedó a Fran y a mi cuando Suffo sacó al presidente de la URSS y lo puso en el tablero en el Kremlin… La caja parece de MB. Tamaño XXL. La portada es para morirte de miedo. Varios tíos en taparabo con dibujos de los años 80. Sin mucha dilación, reparte las losetas de pueblos y caminos y los cubos de cada jugador. La elección no puede ser mejor. Un amarillo anaranjado, un naranja rojizo, un rojo marroncino y un marrón amarillento. Cristalino. A la mitad de la partida no se veía un pijo en aquel tablero lleno de losetas y cubos. El tablero era arido, como el juego. Yo no digo que fuera malo (malo malo era es chusco que le siguió, ahora lo comentamos). Era un juego sin tensión ni emoción ninguna. Básicamente, intentabas hacer puntacos si veías algo claro en el mapa y ya está. Supongo que la segunda partida saldría mejor, pero es que el juego era tan insulso… no tenía tema ninguno. Abstractaco del copón. Encima, pertenece a la familia de los juegos de trenes/enlaces, sólo que en flojo. Quizás el que más sufrió fue Musambay AKA “no lo pasaba tan mal desde que jugué al Origins con Suffo”. Y eso es decir mucho. Por lo menos no fueron 6 horas…

A mi más que un mal juego, que quizás no lo era, lo que pasa es que me dejó frío frío. Juego con poca tensión, pocas risas y con un AP considerable (si quieres intentar hacer las cosas bien…). Veredicto… HILO DE VENTA.

Después de este juegazo y las sucesivas chanzas (la verdad es que nos lo pasamos bien destripando el juego), Cristian ya con su público entregado, sacó su Chunquen, digo Shunken. El título ya lo dice todo. Aquí ya es cuando de verdad me esplayo. Me pareció un juego objetivamente malo. Sin paliativos. No un juego familiar, ni un juego arido, ni un abstractaco. Un juego malo. De las 10 acciones que tuve que realizar, 7 estaban claras, 1 no pude hacer nada (literalmente) y en dos quizás tuve algo que decidir. Eso es una chusta de juego. La subasta era una chusta. Lo único que merecía la pena era llevarte la carta especial. No valían ni los 4 piedrolares. Si no que se lo digan a Jose que gano casi todo y se metalizó. El juego era una fiesta, pero una fiesta chusca. Veredicto… CHIMENEA.

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