Dzimba dza mabwe, o lo que es lo mismo Casa de Piedra.

Así se llama el nuevo juego de la editorial holandesa Splotter Spellen, que al fin han hecho un juego serio en lo que se refiere a estética, ya que está muy cuidada… ¡¡Y venía precintado!!
En el juego, cada uno de los jugadores representa a una de las diferentes tribus (Kilwa, Mutapa, Zulú, Lozi y Mapungubwe), y pelean por tener supremacía cultural sobre el resto de las tribus.
Los chicos de Splotter lo han vuelto a bordar haciendo un gran juego con una duración muy ajustada, aproximadamente 2 horas, lo cual se agradece por los que no tenemos demasiado tiempo para jugar.
Componentes:
- 1 tablero modular, formado por varias planchas, que harán que todas las partidas sean diferentes. A mí particularmente su estética me encanta.

- Discos grandes de madera para formar los monumentos, escudos para marcar los artesanos y un par de cubitos de madera para marcar el orden de turno en los 5 colores que trae el juego (verde, amarillo, rojo, blanco y negro). Marcadores de recursos gastados, iguales a las fortalezas del A Few Acres of Snow. Y el dinero, para algunos rinocerontes, para otros vacas mirando de reojo), en plata y dorado de valor 1 y 3 respectivamente.


- 1 tablero para llevar el orden de turno, los PV y la condición de victoria de los jugadores.

- 5 losetas grandes, 1 de cada tribu, empleadas para elección del orden de turno.

- Cartas de Dioses, 12 en total.



- Cartas de Especialistas, 5 en total.

- Cartas de Artesanos, 14 en total (8 basicos: 2 Pulidores de diamantes, 2 Alfareros, 2 de abalorios de marfil y 2 de máscaras; y 6 avanzados: 2 de jarrones cerámicos, 2 de tronos de marfil y 2 de tallas de madera).

- 5 hojas de ayuda. Bastante inútiles, por cierto.

Desarrollo del juego:
En este apartado contaré ciertas reglas del juego, pero no todas. Aún así, que sepáis que las reglas son cortas y fáciles, sin ambigüedades, como en casi todos los Splotter.
El objetivo de la partida es alcanzar un cierto número de PV, y digo cierto, porque aunque al principio es 20 para cada jugador, dependiendo de los dioses, especialistas y artesanos que tengas a lo largo de la partida, va a variar, generalmente a más… ¡¡Espectacular!! El límite máximo es 40 PV.
El desarrollo del turno se realiza mediante cuatro fases:
- 1ª Fase: Es la fase de agradecimiento y ofrenda a los dioses, y es en la que se va a decidir el orden de juego. Es muy importante saber en qué posición ir, ya que ir primero es fundamental en la última mitad de la partida, pero hasta entonces hay veces que merece la pena ir el último. La verdad que el sistema de ofrenda es muy original. Primero se ordenan las losetas de las tribus por orden de los PV requeridos para ganar, de mayor a menor, y empezando por el primero puede ofrecer un número a su elección de rinocerontes/vacas, empezando a colocarlas de una a una sobre las losetas; el siguiente jugador, si quiere puede superar esa cantidad de dinero, colocándolas de una a una sobre las losetas a partir de la última loseta en la que no puso dinero el anterior jugador, o por el contrario puede pasar, colocándose último de turno. El resto de jugadores seguirá el mismo patrón. Es un sistema muy novedoso, que te permite recuperar parte de lo que has invertido en las pujas, e incluso ganar dinero, ya que cuando te sales de la puja irás el último, vale, pero el resto que esté pujando va dejando dinerillo también en tu loseta.
- 2ª Fase: Esta fase es el corazón del juego, la fase de acciones, en la que cada jugador, por orden de turno podrá coger un dios (sólo puede tener uno en toda la partida), o un especialista (puede tener todos los que quiera, mientras no le provoque superar los 40 PV necesarios). Además puede usar un especialista, que por cierto son un pepino, pagándo la pasta necesaria y colocándola sobre la carta.
Además puede realizar una de las siguientes acciones: Construir un nuevo monumento, mejorar todos los monumentos que quiera/pueda ó coger una carta de artesano y colocar uno ó más artesanos en el tablero. No me voy a extender mucho con las reglas, pero hay ciertas reglas de colocación, que hacen que la toma de decisiones sobre dónde colocas los artesanos sea muy interesante. En resumen tienen que tener al alcance el recurso necesario con el que trabajar. Justo en el momento de coger la carta de artesano, el jugador ha de establecer el precio que cobrará dicho artesano por realizar su manufactura (de 1 a 3). El jugador que quiera usar dicho artesano, incluído el dueño, habrá de pagar ese dinero y lo colocará sobre la carta de artesano, también colocará un marcador de recurso agotado sobre el recurso que haya usado dicho artesano.
Respecto a mejorar los monumentos, se refiere a subir un nivel, hasta un máximo de 5. Colocar el primer nivel de un templo es gratis, es decir, no gastas productos elaborados por artesanos, pero a partir el nivel 2 te cuesta un producto elaborado por artesano, el nivel 3 dos productos que no sean iguales, y así en adelante, de tal manera que para subir un templo a nivel 5 te hace falta un producto de cada tipo. En principio los productos elaborados que hay que pagar serán los básicos, hasta que algún jugador coloque el artesano avanzado de un artesano básico, momento a partir del cual sólo podrá usarse el artesano avanzado.
La única manera de ganar PV durante la partida es colocando artesanos en el tablero y construyendo y levantando templos, sobre todo levantando templos.
- 3ª Fase: Aquí cobraremos pasta, tanta como el nivel de nuestro templo más alto, por lo tanto 5 rinocerontes como máximo. ¿No es mucho, verdad? Menos mal que también crecogemos la pasta que haya sobre nuestros artesanos y especialistas, por lo que si tenemos un artesano de éxito en nuestro poder, podemos ganar bastante pasta desde el principio.
- 4ª Fase: Simplemente vemos si alguien ha alcanzado la condición de victoria, si nadie lo ha hecho quitaremos del tablero los marcadores de recurso gastado.
Conclusión:
Tras haber jugado un par de partidas he de decir que éstas son muy ajustadas, por lo que te deja la sensación de ser una carrera. Es un juego muy táctico y con decisiones a tomar en cada turno, tanto en qué orden de turno ir, que dios y especialistas tener, qué artesanos tener y dónde colocarlos en el tablero, dónde colocar tus templos, decidir si es mejor poner un templo nuevo o mejorar los existentes, etc. Me ha gustado mucho.
Es un juego apto para jugones de culo pelao, abstracto y en el que has de adaptarte al modo de jugar del resto de jugadores, ya que dependes de lo que ellos hagan. La interacción es muy directa, no en atacar a la otra tribu, pero sí hay muchas maneras de “pegar” al resto de jugadores.
El sistema de puja del orden de turno y los diferentes PV necesarios para ganar de cada jugador son muy novedosos y funcionan fenomenal.
El juego es muy caro, 70 €, como es habitual en todos los Splotter, pero la edición está muy cuidada en componentes y, en mi humilde opinión, grafismo.
Ya sabéis si tenéis el culo pelao y sois unos gañanes puede ser un buen juego para vosotros, pero mejor probarlo antes.


















































Gritos en la jungla