Acabamos de volver de ZL13 el 40% de los simios, los que pudimos evitar los compromisos laborales/familiares/deportivos (un saludo al resto), y aunque todavía no me he recuperado, voy a aprovechar que mi familia todavía no ha vuelto a casa para hacer la mini reseña antes de que la rutina me arrastre…
Lo primero y principal, es que nos lo hemos pasado genial, así que agradecer a la organización que año tras año monten las jornadas para que los jugones con monóculo podamos ir a jugar sin descanso durante todo un fin de semana, siendo la escusa perfecta para reencontrarte con toda la gente con la que compartes esta extraña afición. Este año, aunque ha habido ausencias notables como el señor Suffo y el Comando Tierra de Barros, hemos vuelto a poder compartir unos momentos entrañables con gañanes de toda la península. Como siempre, lo mejor, la compañía.
¿A qué hemos jugado? ¿Con quién? Imposible acordarme de todo y de tod@s. Mi jornada empezó con un Snowdonia a tres en la mesa justo que está en la entrada de la sala (es decir, con un frío que pela) que llevaba en la maleta, seguida de una partida inolvidable a La Villa, o mejor dicho, al Misterio de la villa, pues acabamos en un extraño lugar controlado por monjes inmortales de alguna secta satánica que se multiplicaban en el monasterio como gremlins… Memorable. Después jugamos al mejor juego de la jornada, el descubrimiento del año, el Ab in die Tonne. Se trata de tirar la basura de una forma civilizada, sin que se caiga nada fuera. Es un filler de los buenos, de 10 minutos, con algo menos de 4 lineas de reglas (en las que Cristian volvió a demostrar que es el rey indiscutible de los comunis…). Lo jugamos dos veces, y en la segunda, Isa demostró que sin duda, es la más ordenada de todos nosotros haciendo una pila de basura perfecta.

Mítico (comuni incluido)
Más tarde, estábamos 6, así que jugamos un Chicago Express con Chari, Álamo y compañía. No se que estaba pensando Queen al editarlo, no es un juego familiar. Es duro y áspero, y no triunfó demasiado. Por lo menos no dura 3 horas como la fula del American Rails…
Como colofón de fiesta jugamos La boca, serio candidato a juego de las jornadas, pero que flaqueó por haber durado una hora. Treinta puzles tridimensionales en pareja resolvimos. Ya lo puedes vender Cristian, está amortizado.
Así se fue el viernes y llegó el domingo, cuando una gran cantidad de visitantes llegaron a las jornadas, con un ambientazo espectacular. Para empezar sacamos un Primeras chispas, y esta vez fui yo el que hizo un comuni, y tuvimos que dejar de jugar cuando los meeple empezaron a morir de hambre por falta de alimentos… En cualquier caso pasamos a un Lokomotiv Werks, otra ida de olla de Windsome publicada por Queen. Es otro juego duro, áspero y desagradable como el CE, pero además, dura una hora y media (de sufrimiento) con la sensación de que además es aleatorio. Un clásico. Dicen que después de 20 partidas, empiezan a entenderlo, pero me estoy dando cuenta, de que los juegos Winsome, no son para simios. Necesitamos algo más accesible (si, somos unas nenazas).
Finalmente, de la mano de Ludonova, probamos el Rialto. Quizás esté en una etapa meh, pero no me impactó. Está bien, no es enrevesado, es directo, rápido, pero simplemente no me conquistó. Además, que decir del tema, Venecia otra vez… Después de comer yo me jugué un Automovile con Frescology y Kalarien (sí, el chico tan simpático que diseñó un juego de teatro el año pasado) en modo velocidad de vértido (¡hora y media explicación incluida!) y recordé por que Wallace es nuestro ídolo. Juegazo. Olvídate del Lokomotiv Werks. Cristian jugó con la gente de The black Meeple a el Nieuw Amsterdam , librándonos al resto de simios de probarlo (con comuni). No le gustó. Nada. Que lo cuente él.
Respecto a Mr. Meeple, la primera impresión fue mala… he jugado 70 partidas al Carson City, y 7000 al Oregon, ¿este tío se está quedando conmigo? Bueno, después resultó no ser mal tipo, y hasta nos invitó a una barbacoa en Vanuatu. Saludos a los campeones del asfalto que vinieron desde el norte a compartir estos días con nosotros. Espero que nos volvamos a ver pronto, aunque sea el año que viene en otra igual.

Al final apareció más gente de la esperada, y le salió por un ojo de la cara
Después de cenar, Cristian, con la escusa del cambio climático, engañó a Javi Santos, a Isa y a Rafa de Dracotienda a jugar un CO2. Es un juego fácil, sólo hay tres acciones, les dijo. Posibilidad de comuni 0.05%, me dijo. Metalizados. Gracias a Wallace, aunque cooperamos, al final del tercer turno los niveles de CO2 subieron por encima del máximo, y se acabó el mundo como los conocemos. El juego no digo ni que esté ni bien ni mal, sólo que los semi-cooperativos, no funcionan en mi grupo. Menos mal que después, siguendo el rollo verde, volvimos a tirar la basura. Como somos unos animales, jugamos un Emerald antes de acostarnos. Un juego con un dragón, no puede ser malo.
El domingo, que parecía que no podía sorprendernos, nos trajo el mejor juego avanzado de la jornada, el Brugge de Feld, que nos dejó y explicó Julio (Anaskela) amablemente. Gran juego. Dinámico, rápido y divertido. De un peso similar al Notre Damme (kilo arriba kilo abajo). Tampoco tiene nada demasiado nuevo, pero funciona muy bien, hay bastante interacción, hay un poco de combo, y no una, sino cinco calamidades diferentes (Jokin abstenerse). Lo único malo, que hay que pegar 160 pegatinas a las 160 cartas que son el motor del juego… ¿Por que este no se publica en español?

Dados de madera + 1
Después volvió un clásico simio. El Walhalla, un juego de mayoría y de tortas a dolor. Entrañable. Mítico el botellón en el olimpo de los Dioses que dio la victoria a Bravucón. Para terminar un Santiao de cuba en velocidad de vértigo. Juegazo también.
Y después nos fuimos, bueno, nos echaron. Comimos con Pili, Luis y Estrella, y nos pegamos una pecha de reir pissa. ¿Nos veremos en las Meeting Games?
Bueno, Patricia me reclama. Seguro que se me han olvidado juegos y jugones (pido disculpas), han sido dos días muy intensos, y ahora estoy reventado. En resumen, Zona Lúdica ha estado genial, como siempre. Repetiremos sin duda.


























Gritos en la jungla