¡Gloria al turrón!

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¡Ron para Roma!

Llegué tarde. No es ninguna novedad. Exactamente, y tratando de ser tan preciso como un ingeniero, no llegué tarde, sino que llegué más tarde que el resto de simios. Pero el resultado fue el mismo: ya iban por el turno dos y tuvieron que recoger para hacerme hueco.

Tras muchos días del gañán de infausto recuerdo, Cristian decidió tirar por el camino seguro y abrió la tarde con un Gloria a Roma en la  renovada edición que Homoludicus nos puso en español. Sí, ésa: la que no da ganas de arrancarte los ojos mientras juegas. A él no le gustó y lo colocó directamente en la Mathtrade de invierno de LaBSK, opinión que no compartimos el resto. Espera, espera… ¡que esa tarde volvimos a coincidir los cinco! Espectacular. Eso sí es para marcar en el calendario :D

Volviendo a la materia: Gloria a Roma es un juego de cartas en el que tratas de enriquecerte con los recursos que te vienen a la mano pero sobre todo con lo que los demás jugadores descartan al centro de la mesa. Me parece verdaderamente curioso cómo han conseguido el equilibrio entre las cartas de materias primas, los edificios y los profesionales. En vez de separar las cartas en tres tipos (con lo que podrías encontrarte una bazofia de mano porque sólo tienes materias primas y nada que construir o un montón de edificios ideales pero nada con qué construirlos) cada carta puede usarse como recurso, como edificio o como profesional, dejando a tu elección cómo quieres gastarlas, pero siempre con opciones de jugar.

Lo que es un infierno es la curva de aprendizaje para saber qué acciones puedes llevar a cabo en un turno. Y es que uno puede elegir con qué personaje que llevará a cabo la acción de ese turno (arquitecto o artesano para construir, obrero para conseguir materias primas…) y los demás elegir copiarle si tienen dicha carta en la mano (descartándola) o en el tablerito de juego. Lo mejor: táctica espejo. Me pasé cuatro turnos pensando (robando cartas a la mano) mientras repteía las acciones de los demás en su turno si tenía el profesional adecuado. Aparte de que soy especialmente torpe, os recuerdo que cuando llegué los demás habían jugado ya un par de turnos de recordatorio… (Vale, no es excusa: soy torpe).

En resumen me gustó esta segunda partida más que la primera (dos años ha). Es muy difícil llegar a aprenderte las cartas que hay en el mazo, pero en la práctica es innecesario, porque no puedes permitirte esperar a que salgan en juego. Tienes que ir tirando para adelante con lo que tengas en la mano de manera que te den el mayor rendimiento posible. Mucho mejor que el 7 Wonders, por pensar en otro juego de cartas en el que gestionas recursos y edificios vigilando de cerca qué están construyendo los demás jugadores, pero quizá más impopular por lo que cuesta hacerse con la mecánica en la primera partida.

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Si tu padre quiere un rey, la baraja tiene cuatro…

Tras el regusto amargo que le quedó a Cristian, decidió desquitarse con un golpe de mano y nos atizó un Popular Front. Ese tablero montado de bordes descubiertos, la dudosa elección de colores para los marcadores de madera, el arte “estoico” (por ser benévolos)… El cierre de la tarde pintaba muy, muy mal.

Y me alegro de haberme equivocado en mi impresión inicial. Popular Front es un sencillo juego mitad wargame ligero (límite de apilación 4, recordad) y mitad abstracto frío que funciona muy bien. La Guerra Civil se libra desde el mismo despliegue inicial, convirtiendo una tarea tediosa en una parte interesante del juego, tras la cual viene el conflicto bélico con unas sencillas reglas de combate que no detienen el fluir del juego. Lo mejor que tiene el juego es la determinación aleatoria del orden de las facciones (requetés, falangistas o carlistas por el bando nacional; anarquistas comunistas y socialistas por el bando republicano) cada nuevo turno de juego, por el que precisamente funciona mejor cuantos más jugadores haya. El orden aleatorio con dos elementos es simplemente A-B o B-A, lo que reduce la estrategia posible, cambia la manera de usar las cartas de política y lleva a los jugadores a ser más cautos en el cuerpo a cuerpo. En cambio con seis elementos el azar permite que dos facciones del mismo bando actúen juntas, llevando a incursiones más feroces, duros enfrentamientos políticos y delicada elección de las cartas que jugar o reservar para el siguiente turno. A cuatro jugadores funcionó muy bien. Lástima que el mundo bebé decidiera que no íbamos a terminar la partida: los cuatro miembros del Conciliábulo de Pequeños Simios decidieron que su baño era más importante que nuestra sangre de madera y cartón y nos fuimos a ejercer de padres.

Día del gañán: David, Jose, Jokin, Fran, Cristian.

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12 pensamientos en “¡Gloria al turrón!

    • Un mapa donde aparecen Badajoz, Jaen, Ayamonte, Sevilla y Aranda de Duero, parece hecho a medida de los simios ;)

      A mí el Gloria al Turrón me ha gustado desde siempre, pero es cierto que hay que estar atento a la partida para que no se eternice con los ¿pero de quién es el turno? ¿Por dónde vamos?, y más aún cuando son 5 los jugadores…

  1. Gran sesión.
    Gloria a Roma son de esos juegos que no te dejan indiferente. Como en la primera partida te cierren con un combo a los diez minutos, lo odias, pero si no ocurre, por lo general te pica.

    El Popular Front lo repetí la semana pasada con cuatro gañanazos de pro, y mi primera experiencia mejoró mucho. La verdad es que con muy pocas reglas te da mucho juego y con cotas muy altas de puteo.

  2. Gran juego el Gloria a Roma, aunque es eso, las primeras partidas son un poco pesadas y lentas. Pero nada que no se solucione jugando más (eso sí, otro día)

  3. Mi primera impresión del Gloria a Roma ha sido nefasta… ¡y eso que ha sido simplemente con la explicación, además inacabada! Ni siquiera lo jugamos. Madre mía, tiene una pinta horrorosa de carta pa´rriba y carta pa´bajo, y ahora esto, y luego lo otro. Totalmente injustificado, obviamente, pero me parece que me voy a mostrar totalmente mendrugo, y no le voy a conceder ni la primera oportunidad. A más viejo, más intransigente.

  4. A ver, no es que no me gustara el Gloria a Roma, es que una partida a 5 es un infierno y no es un juego que se pueda sacar muy a menudo, por contra es un juego que hay que jugar bastante para sacarle partido… no sé, hay muchos juegos que me gustan más que Gloria a Roma. Pero Jose tiene una copia así que aunque me quite el juego en la mathtrade o hilo de venta, el juego seguirá estando en el Grupo Simio.

    El Popular Front es un pepino, la partida incoclusa tuvo un problema que fue que con el cantajuegos de fondo y la piara de niños correteando como que no te metias en un escenario de conflicto armado. Para mi es una joya en el fango que siempre sacaré para conseguir más adeptos… además que me une una amistad con su diseñador, el bueno de Patrick que hizo que el juego me llamara la atención por tener a Ayamonte (mi pueblo natal y donde me crié) en el mapa.

  5. Estupenda reseña Jokin, añado una fotito de nuestra partida…

    Sevilla tenía un valor especial

    He jugado ya más de 4 partidas al Gloria al turrón, y sigo sin pillarle la gracia. Pero a veces pasa ;)

    El Popular Front es sin duda mi party game favorito. No puede faltar en ninguna quedada multitudinaria. Mira que la primera vez que lo jugué con Cristian, casi le prendo fuego allí mismo. A dos NO lo recomiendo, de verdad. A seis es estupendo.

    Para una partida rápida, puede ser interesante jugar con un despliegue histórico. A ver si lo probamos la próxima vez.

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