¿Una última vez?

Al final la semana pasada, volvimos a tener una golfa “in extremis”. Fran se presentó en mi casa sobre las cinco y Jokin mandó un WASSAP diciendo que desembarcaba sobre las seis. A decir verdad, no confié mucho en Jokin, así que sacamos el mapa de Los grandes lagos del AoI para probarlo (es un mapa para dos). Para variar, fue empezar el segundo turno, y llegar Jokin. Un clásico.

El caso, es que Jokin pidió; probar el AoI para poder echar pestes del juego con fundamento :) Como el AoI es casi una obsesión para mi, aproveché para probar el último mapa que nos faltaba, Minnesota. Este mapa tiene varios cambios de reglas, el más notable, que en los barcos y en el mercado exterior se puede vender hierro, no para ganar dinero, sino simplemente para poder girar las fundiciones. También hay algún detalle más (como un mercado externo de hierro muy muy corto) que le dan cierta personalidad. Al empezar a jugar, decidimos probar la variante de usar las reglas de préstamos del London. Básicamente, te dan 10 pesetas cuando quieras, y tienes que devolver 15 pesetas al final de la partida. En realidad, sigue siendo barato pedir préstamos (cada préstamo te cuesta un punto de victoria), pero al menos siempre que se pide dinero, hay que pagar intereses. La cuestión, es que con esta regla, el inicio de la partida fue algo menos frenético que en las dos últimas que jugamos, es decir, todos fuimos girando las primeras industrias antes de construir la siguiente. En realidad, todos pedimos un único préstamo. Después fuimos consiguiendo más dinero poco a poco para terminar todos con más de 80 pesetas por cabeza.

La partida fue bastante tensa. Como siempre, nadie quería abrir nuevas ciudades para construir y en algún momento se quedó un poco atascada. Al final Fran se impuso con 4 puntos sobre Jokin y yo quedé metalizado bastante más lejos. La clave estuvo en las cajas, aunque creo que Jokin consiguió bastantes puntos con el carbón. Un detalle importante, es que en este mapa, es fácil que el hierro se agote, por lo que hay bastantes posibilidades de sobreconstruir las industrias de tus amigos. El caso, es que Fran huyó de las fundiciones, por lo que en realidad, sólo nos podíamos hacer daño entre Jokin y yo.

El mapa me gustó, tiene más personalidad que el de Japón, y las reglas están claras, lo cual es un punto muy importante a su favor. Yo diría que el mapa es algo grande para jugar sólo 3, creo que funciona mejor a 4. El de Japón sin embargo, creo que sí tiene un buen tamaño para 3, aunque para jugarlo, antes hay que pensar bien en que reglas de barcos usar… Creo que a Fran y a Jokin también les gustó la partida, el mapa y hasta la variante de los préstamos (que me corrijan si me equivoco). Son los qu tienen más probabilidades de repetir :O

El señor W. no he ha dignado en contestar si esto se puede hacer o no

¿Qué tal las reglas de préstamos tipo London? Funcionaron bien, pero el juego sigue siendo muy lineal, es decir, se reduce a tapar huecos. En varios turnos, nos dedicamos a coger cartas o desarrollar para esperar a que alguien abriera un espacio o un puerto para poder construir. Un poco decepcionante. He de reconocer que estoy un poco decepcionado. El juego es malo y no tiene solución. ¡Pero se parece tanto al Brass! Frustrante, por que lo de tener diferentes mapas me gusta mucho, y además es bastante más corto que el original.

Alto poder calorífico

Por ahora lo dejaré reposar un tiempo, pero supongo que antes o después lo volveré a intentar. ¿Más variantes gen G? Alguna se me ha ocurrido:

- Eliminar la acción de construcción en cualquier sitio por dos acciones y una carta. Es demasiado útil para tapar huecos.
- Eliminar la opción robar cartas. Al principio de cada turno cada jugador roba hasta 6 cartas (básicamente se roba lo que se usa).
- Que desarrollar cueste a parte de una carta uno carbón y uno hierro. Esta idea de Fran me encanta.
- Cambiar todas las acciones. Todas cuestan una carta como en el Brass y se roban dos cartas por turno. Esto es muy radical, por que duraría la partida mucho menos, pero creo que estaría muy bien. Esto además cambiaría el juego completamente, pero como ya he dicho, el juego me parece malo.
- Darle mucho más valor a las vías de tren, por ejemplo, un punto de victoria por cada industria conectada. A ver si Fran se anima a hacer una ;)

Food for though. De todas formas, no lo veremos hasta dentro de un tiempo, que ahora no lo voy a sacar…

Día del Gañán: Cristian, Jose, Jokin, Fran, David.

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4 pensamientos en “¿Una última vez?

  1. Pues no se, pero a mi me parece un buen juego, que sin llegar a ser un quemacerebros como Brass si que guarda digamos su “espiritu”;

    No se como catalogarlo,pero jamás diria que es un juego malo ni muchisimo menos.

  2. A mí siempre me ha gustado el juego, con o sin variantes, pero es cierto que se reduce a tapar los huecos que los demás van dejando a su paso. No sé si será nuestra forma de jugar, pero con las reglas originales el juego se vuelve un poco antinatural al no tener sensación de avance y mejora, ya que como el dinero es gratis, se basa en tener desarrolladas las cajas y los barcos para poder colocarlos en el primer espacio libre que se abra, independientemente de si los volteas o no, siguiendo construyendo a ese ritmo salvaje mientras haya huecos libres, tanto como para estar en la partida con 10 o más préstamos (cuando todo se voltee, que se hace, recuperas la pasta y pagas los préstamos, que se hace).
    Con la variante tipo London nos refrenamos un poco e hizo que la partida fuese algo más lenta, pero con más sabor a avance y a rentabilidad, pero que en el fondo acaba siendo los mismo.
    El mapa de Minnesota me gustó bastante porque cambia bastante respecto al original, y que haya aire fresco siempre es bueno.
    Por mi parte no habrá problema en jugarlo más en cualquier momento, incluso con cualquier variante que se le pueda ocurrir a David…. ¡Qué obsesión tienes con este juego, macho!

  3. A mí me gustó, con reservas.

    No tiene track de intereses, tiene colores en lugar de nombres de ciudades, tiene una sola era de juego… Esos aspectos lo simplifican considerablemente con respecto al Brass, que me derrite el cerebro.
    Sigue siendo un juego de los que se me dan muy mal, en los que no sólo importa lo que haces. Ni tan siquiera el cuándo lo haces. Importa mucho el si merece la pena “no hacer nada” ahora. ¿Hasta qué punto es mejor usar una carta para desarrollar una industria en vez de usarla para plantar la industria en el mapa? Yo hasta ahí no llego; no soy capaz de evaluar con tanto detalle el coste de oportunidad. Pero en esa línea, la regla de dos cartas y una acción me parece que da mucho más aire fresco que el restrictivo Brass de dos cartas, dos acciones.
    El sistema de créditos con el que jugamos me pareció bastante bueno. No sólo limitó el número de préstamos que se pidieron, sino que quitó la monotonía de pagar intereses cada turno.

    Me parece un gran avance hacia un Brass familiar, pero creo que está a medio camino.
    Las variaciones introducidas para simplificar el Brass permiten un juego ligero de ir abriendo vías y poniendo industrias, pero van a ser explotadas por los jugadores veteranos que van a sacar del mapa a los “casuales”, exagerando el efecto
    siéntate a mi derecha.

    De las nuevas propuestas, no me convence ninguna, salvo quizá darle valor a las vías del tren. Ahora las vías dan monedas y cinco monedas son puntos de victoria, lo que alarga el cálculo mental. Si cada vía supone directamente PV se simplificaría el recuento final del juego. Pero hay que ajustar bién cuántos PVs vale una vía para no desequilibrarlo y convertirlo en un juego de construir trenes…

    Con vosotros lo volvería a jugar sin mayor sufrimiento, pero sé que no vais a parar de quejaros. Si lo jugara con alguien que no fuerais vosotros, sólo cambiaría el mecanismo de créditos. Y trataría de no abrir una nueva ciudad nunca jamás :D

  4. Los puntos que hice fueron sobre todo por las fundiciones (las coloqué todas) y el carbón (entré muy rápido en Chicago y una de las minas me la sobreedifiqué poco antes del final). Los dos astilleros que coloqué seguidos ayudaron, pero nada comparado con “el niño de las cajas”, que llenó el mapa de cajones de whisky para exportar…

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